Columna de Opinión

LAS DOS TEORÍAS DEL MAESTRO. (BLOG de Máximo). POLIGAMIA GUBERNAMENTAL porGónzalo Rojas.

LAS OPINIONES DE ESTA COLUMNA DE OPINIÓN SON DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR
Los comunistas, expertos en estas prácticas, han querido marcar desde el primer día el estilo con que fiscalizarán a su propio gobierno. Son apenas seis diputados, tienen apenas dos personeros entre los cuarenta más importantes en el futuro Poder Ejecutivo, pero han levantado su voz, como si fueran los primeros entre sus pares, para emparejar sus fuerzas con los socios evidentemente más numerosos, por afines que sean. Pregúntenle a Fulvio Rossi.
El gran Álvaro Bardón nos contaba que el gran mérito chileno desde el ’73 en adelante, fue tener suerte, solo eso. Chile tuvo suerte, ya que la UP terminó de destruir el país pichiruche que ¿construimos? desde los años ’30 en adelante. Solo la UP era capaz de destruirlo. Tuvo suerte que Pinochet, Merino y cia. adoptaran el modelo de mercado que el mismo Bardón y el resto de lo “Chicago Boys” les presentaron. Los militares, quienes no tenían un plan de reconstrucción definido, pudieron haber hecho muchas cosas, pero tomaron esa decisión. El ’89, mientras la izquierda se sobaba las manos pensando en “terminar con el modelo heredado de la dictadura” tal como habían prometido durante la campaña, se encontraron con el derrumbe del comunismo, con Muro de Berlín incluido. ¿Justito, verdad?. Eso, más la constitución de Jaime Guzmán, “enclaves autoritarios” incluidos, fueron el último golpe de suerte que impediría que “la chilenidad” volviera a tomar las riendas del país.

Hoy, “la calle” vocea antiguas y fracasadas recetas extraídas desde añejos libros marxistas; desde informes evacuados por algún investigador comunista de pacotilla; desde “papers” explicativos de la razón de la sinrazón del porqué de la explotación del hombre por el hombre; desde los razonamientos irracionales de algún joven idealista iluminado; y desde el Manuel de Carreño comunista que mantiene sus procedimientos intactos desde hace un siglo.

Sin embargo, las noticias que nos llegan desde los paraísos terrenales revolucionarios del barrio pueden mantener nuestra suerte intacta. ¿Qué pasará con la revolución chilena si Argentina y Venezuela revientan como guatapique?. Colas, hambre, delincuencia galopante, asesinatos a la orden del día, dólar desbocado, inflación ídem, protestas diarias transmitidas por las redes sociales, encarcelamiento de disidentes, Cristina I “la loca” peinando la muñeca y Maduro hablando con el ave, etc. En fin, la anarquía o el autogolpe. ¿Serviría todo esto para que el populacho bárbaro escarmiente?. ¿Sería suficiente la destrucción de dos o más países en manos de los compinches de Vallejo, Teillier, Kariola, Meo, Navarro y Girardi para que los descendientes de Michimalonco acepten la realidad?.

Chile está a pasos de volver a ser administrado por el pueblo, es decir, a pasos de su autodestrucción. ¿Estará vigente aun la “teoría Bardón”?.

Lamentablemente don Álvaro además manejaba una segunda teoría, la de los 40 años. ¿Recuerdan?: Cada 40 años Chile se pega un balazo en el pie…..y ya llevamos 44. ¿Aguantaremos hasta que Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador colapsen?.

¿Qué será mas poderosa, nuestra evidente estupidez o nuestra aparente buena suerte?.

Álvaro nuestro que estás en los cielos, ………….líbranos de todo mal. Amen.

Las elecciones se ganan con coaliciones amplias, pero los gobiernos necesitan equipos estrechamente unidos.

Es la diferencia entre el 15 de diciembre y el 11 de marzo, ya anticipadamente puesta de manifiesto en estos agitados días de enero y febrero.

Lo que la Concertación -aumentada con el PC y otras fuerzas menores- ganó en amplitud, lo va a ir perdiendo en profundidad y en cohesión. Es una de las paradójicas válvulas de seguridad que tienen las democracias: mientras más amplia una mayoría conformada por elementos muy diversos, más garantías tiene la minoría de poder sobrevivir (por eso, los partidos con ideología y mentalidad totalitarias han procurado siempre eliminar pronto a sus socios de talante democrático, ya que sus proyectos de control total del Estado requieren de la férrea disciplina del partido único).

El segundo gobierno Bachelet va a enfrentar -más que cualquier otro, desde 1990 en adelante- la durísima realidad de lo heterogéneo, especialmente perturbadora cuando cada una de las piezas del engranaje que se quiere hacer funcionar encaja poco con las demás, porque todas creen tener la condición de motor.

Las disputas de estos días por la concreta cuestión de las eventuales inhabilidades son solo las primeras escaramuzas y, además, no serán las más importantes: los sacrificios de nombres que se anunciarán desde el lunes 24 próximo no aplacarán a los dioses, porque los sacerdotes de cada una de las corrientes que conforman la nueva administración, con el paso de los días y de los meses, irán pidiendo más y más sangre de sus hermanos en la fe, de aquellos no suficientemente ortodoxos. Los dioses del poder son insaciables y sus ministros, implacables: no conocen la misericordia.

Los comunistas, expertos en estas prácticas, han querido marcar desde el primer día el estilo con que fiscalizarán a su propio gobierno. Son apenas seis diputados, tienen apenas dos personeros entre los cuarenta más importantes en el futuro Poder Ejecutivo, pero han levantado su voz, como si fueran los primeros entre sus pares, para emparejar sus fuerzas con los socios evidentemente más numerosos, por afines que sean. Pregúntenle a Fulvio Rossi.

Mientras más sólida sea su presencia, mejor lograrán neutralizar a sus rivales de alguna hora futura, los democratacristianos (¿llegará ese momento?), cuando deban enfrentarse en materias culturales y morales; de paso, con estas denuncias sobre ética pública, están blindando a Teillier, ideólogo, cómplice o encubridor -según su propia declaración- del asesinato de los cinco escoltas del Presidente Pinochet, y, finalmente, un buen día podrán bajarse del carro gubernamental, argumentando no haber sido suficientemente acogidos en sus sacrosantas demandas y denuncias.

Socialistas, PR y PPD, a su vez, encontrarán numerosos motivos de conflictos entre ellos, por razones ciertamente más prosaicas: sus electorados potenciales son tan parecidos, que cada intendente, gobernador, alcalde, concejal, core o seremi del partido del lado será considerado una amenaza potencial de cara a noviembre de 2017. La aplicación concreta del programa en cada localidad será el pretexto, y la defensa de la propia posición, la verdadera razón para descuerarse unos a otros.

A todos con todos los tensionarán las relaciones que unos u otros entablen con el activismo social, o la influencia en Chile de la crisis de los chavismos latinoamericanos, o uno que otro escandalillo que surgirá por aquello de la debilidad humana.

Bachelet ha guardado silencio por ahora: es su norma fundamental. Pero, desde el 11 de marzo, esta poligamia gubernamental va a exigir sus definiciones.

Gonzalo Rojas