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PRAT INMORTAL. Andrés Montero J.

 

                                                 PRAT INMORTAL

Andrés Montero J.

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A propósito de Putre. Jorge Villarroel Carmona

                                                                                              A propósito de Putre
Jorge Villarroel Carmona

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“NUDA VIDA” CARCELARIA. Carla Fernández Montero, Abogada Derecho Penitenciario

                                          “NUDA VIDA” CARCELARIA

Carla Fernández Montero, Abogada Derecho Penitenciario

Diario Constitucional, 18/05/2024

El Estatuto de Gendarmería de Chile en el inciso 3° del artículo 6°, establece: “La Administración Penitenciaria velará por la vida, integridad y salud de los internos y permitirá el ejercicio de los derechos compatibles con su situación procesal”.

Esta finalidad -coherente con el sistema de garantías y con el derecho internacional- es en realidad letra muerta. Explicaremos brevemente el porqué de esta aseveración.

Sabemos que la medicina moderna se basa en los registros médicos. Y en el caso de las enfermedades crónicas -que, por edad, afectan a la mayoría de los presos por causas de DD. HH.- la necesidad de tratamientos a largo plazo con frecuencia requiere una capacidad rutinaria para mantener registros médicos y para programar y realizar un seguimiento regular de multitud de citas médicas.

Sin estas rutinas, los pequeños problemas de salud se hacen catastróficos y el tratamiento médico en sí mismo se convierte en un riesgo para la vida y la integridad física.

Pues bien, veremos como la inobservancia por Gendarmería de Chile del factor anterior, sumado a la inexistencia de un médico de planta en los penales que albergan personas condenadas por causas de DD. HH., como el penal de Colina I, cobró la vida de tres internos del Pabellón Asistir de dicho recinto durante solo este último año.

El primer caso fue el de Eduardo Cabezas Mardones, quien después de padecer varios días de fuertes dolores en el abdomen, y recibir por parte del personal TENS del penal solo analgésicos -pese a tener una ficha clínica que indicaba problemas a la vesícula-, soportó dolores a niveles extremos la noche del 7 y mañana del 8 de junio de 2023, y luego de un padecimiento acompañado de gritos de dolor durante toda esa mañana, recién fue llevado en horas de la tarde al SAPU, lugar donde terminó falleciendo a las 17:15 horas por un choque cardiogénico /Infarto agudo al miocardio, a raíz del envenenamiento de la sangre, producto que la vesícula biliar reventó.

El mismo patrón ocurrió pocos días después en relación al interno Raúl Durán Martínez -con antecedentes de cefaleas e hipertensión- que luego de constantes dolores de cabeza fue tratado por el personal de la enfermería del penal nuevamente sólo con analgésicos, y terminó falleciendo hospitalizado por un ACV hemorrágico el día 12 de julio de 2023.

Igual situación se repitió meses más tarde con el recluso Valentín Riquelme Villalobos, quien luego de soportar fuertes dolores estomacales y ser diagnosticado por la enfermera de un “dolor de estómago”, medicamentándolo sólo con analgésicos, terminó falleciendo por una peritonitis aguda apendicular el día 15 de febrero de 2024. También este interno tenía antecedentes médicos que ameritaban su traslado inmediato a un centro hospitalario, pudiendo haber evitado su muerte.

Estos tres casos demuestran la gran desconexión entre la política carcelaria y la ética de la prestación de cuidados.

La atención médica de los internos es vista con desdén y los funcionarios de Gendarmería de Chile (policiales y administrativos) se muestran habitualmente hostiles frente a esta obligación, viéndola como imposiciones injustas o improcedentes y, como una oportunidad para tomar represalias en contra de los internos necesitados de atención médica, por medio de malos tratos, desorden en las prescripciones (realizadas sin la firma de un médico), demoras en la atención por la enfermería, rechazo de peticiones de horas médicas, pérdida voluntaria de las mismas, deficiencias en el traslado a centros de salud, etc., justificando estas acciones en que “siguen órdenes de arriba”.

Gendarmería de Chile no solo es incompetente para la atención médica que la Constitución Política y su Estatuto obliga realizar, sino que, al interior de este órgano, se ha establecido una lógica penal antitética a ella.

En otras palabras, y más allá del problema obvio para los internos de tener que tolerar la negligencia profesional y la mantención de “personal médico” inidóneo para el cumplimiento de la finalidad establecida estatutariamente, las carencias y la falta de disciplina de Gendarmería de Chile, también fomenta una cultura de falta de responsabilidad y de profesionalidad según la cual la aceptación de condiciones degradantes y humillantes se vuelve rutinaria y admisible, violentando los derechos fundamentales de los presos, y gatillando el derecho cautelar de urgencia, como ha sucedido -sobre todo- este último año.

Sin embargo, incluso bajo la amenaza de desacato, Gendarmería de Chile no ha sido capaz de reordenar el sistema de salud penitenciario derivado -por ejemplo- del hacinamiento que están siendo objeto sus cárceles. El personal carcelario (policiales y administrativos), no solo carecen de la voluntad de reforma o cambio, sino, además, de la capacidad de pensar en los presos por causas de DD. HH. como seres humanos.

El mismo hecho que no existan médicos de planta en los penales de Punta Peuco, Colina I y San Joaquín, favorece esta situación de completa inhumanidad carcelaria, ya que la supuesta inquebrantable ética profesional del médico permitiría proteger y ayudar a sus pacientes, independientemente de su situación moral o jurídica, de tal forma que el estigma del “violador de DD. HH.” no permee la “atención médica” propiamente tal, cuestión que no ocurre, por ejemplo, con los TENS o las enfermeras contratadas, quienes por un tema de “lex artis”, carecen de este compromiso desprejuiciado con la salud de las personas, según se ha evidenciado.

Así las cosas, y aun cuando no exista un maltrato físico directo (vías de hecho) hacia los internos, la crueldad contra ellos se manifiesta a través de otras modalidades canallescas, como la indiferencia deliberada a las graves necesidades de atención médica, y que si bien pueden ser asignadas –prima facie– a infractores individuales, lo descrito más bien hace referencia a un método sistemático y planificado de dirigir una institución como Gendarmería de Chile, diseñado para degradar a las personas privadas de libertad por causas de DD. HH. y fomentar una conducta inhumana hacia ellas, amparándose en una ideología “igualitarista” que no distingue entre reos viejos y jóvenes, entre presos sanos y enfermos, entre internos peligrosos e inofensivos, etc., o simplemente, recurriendo a las mentiras plasmadas en los diversos informes que evacuan a raíz de las acciones de amparo y protección presentadas por los afectados.

Esta fórmula de apelar a la “igualdad”, en el fondo, ha permitido que el Administrador penitenciario evada el “costo económico” de mantener presa a una persona vieja y enferma crónica. Lo indignante, es que tampoco ha buscado o aceptado fórmulas eficientes y eficaces -que no comprometen el erario público- para enfrentar este problema. En alguna carta anterior se habló de la política carcelaria del “perro del hortelano”.

Graficaremos con un ejemplo -aplicable a muchos reos por causas de DD. HH.- lo que esta infausta política carcelaria puede llegar a significar:

Es un hecho notorio que debido a la evolución de costes de las enfermedades crónicas su sostenibilidad económica requiere un manejo meticuloso de las necesidades rutinarias de cuidado. Los diabéticos, por ejemplo, necesitan medir el nivel de azúcar en la sangre durante todo el día, ajustando su dieta y, tal vez, el suministro de insulina.

Si no se adopta este tipo de gestión, se incrementa el daño a los riñones y la degradación de la función renal produce daños en la circulación sanguínea, que se manifiestan en enfermedades del corazón y daños en manos y pies.

Eventualmente, en una etapa avanzada de la enfermedad, puede ser necesario hacer diálisis del riñón y amputar extremidades, lo que requiere especialistas y genera costos extraordinarios. El mismo patrón se da con otras enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.

En efecto, los presos por causas de DD. HH. son un conjunto ordinario de seres humanos, con cuerpos ordinarios, pero cuyas dramáticas “historias de cárcel”, nos muestran un sistema penitenciario que ya no los reconoce como tales.

Hay tres patrones que se repiten en estas “historias de cárcel”:

1.- La enfermedad crónica;

2.- La falta de atención médica individualizada;

3.- La inhumanidad básica.

La aplicación de la ideología “igualitarista”, ha permitido que los cuerpos y las mentes de los presos por causas de DD. HH. -siguiendo la lógica del resto de la población penal mayoritariamente peligrosa del país- se pensaron como amenazas a la seguridad en todas las formas posibles; pero las amenazas generadas por las instalaciones carcelarias deficientes a esos cuerpos y mentes no fueron tomadas en cuenta, en absoluto.

Es como si los cuerpos viejos, enfermos o discapacitados de estas personas privadas de libertad fueran definidos por su condición de “violadores de DD. HH.”, que carecen de órganos sujetos a enfermedades, de un esqueleto susceptible de experimentar fracturas o de músculos proclives a sufrir lesiones.

Una visión infrahumana de ellos que los muestra como una suerte de cascarón de carne vacío, indolente, que puede ser instrumentalizado por el Estado.

Ciertamente, la falta de atención médica de estas personas sufrientes revela un profundo nivel de negligencia y desprecio por parte de Gendarmería de Chile, como si los cuerpos incapacitados o enfermos no estuvieren sujetos al sufrimiento que acompaña a la lesión, la enfermedad y la muerte, como si no fueran humanos.

Esta irresponsabilidad e inhumanidad institucionalizada y que afecta a personas de carne y hueso, no solo se observa en el ámbito de las atenciones médicas de enfermedades crónicas de los presos, sino en muchos otros, cuyo análisis merece especial dedicación (quizás en otra carta), como son: el hacinamiento descontrolado que están siendo objeto estos recintos carcelarios y sus nefastos efectos en la población penal, como la supresión de espacios vitales, como los comedores, hoy destinados a dormitorios, provocando serios problemas sanitarios; las severas restricciones al régimen de visitas, arbitrarias e ilegales; las nuevas y serias limitaciones en el sistema de encomiendas, afectando la calidad y cantidad de la alimentación e higiene de los presos; el rechazo a la ayuda médico-privada por medio de brigadas humanitarias de profesionales especialistas; la denegación de donaciones privadas de containers habilitados para mejorar la vida de presos viejos y moribundos; la prohibición de calefacción en espacios comunes; etc.

En resumen, la forma en que se está ejerciendo el poder penitenciario sobre los presos por causas de DDHH, está violando la dignidad de los internos, y la mayoría de sus derechos penitenciarios garantizados constitucionalmente, se están transformando en papel mojado, aun cuando, quienes están pagando por su delito, sigan siendo seres humanos, y si bien muchos de ellos probablemente no volverán a la sociedad, ello no debe significar su negación como existencia humana reconocible, reduciéndola a una existencia biológica pura, una suerte de “nuda vida”.

Un sistema penitenciario organizado sobre la base de la negación de la humanidad del preso, especialmente, si es una persona vulnerable por edad y mala salud, no puede preservar la dignidad humana de ellos, y como tal, se transforma en un desastre humanitario, o más bien, en un geriatricidio carcelario.

Un aporte del Director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

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MITOS Y REALIDADES DE LA JUSTICIA CHILENA. Humberto Julio Reyes

                                                                      MITOS Y REALIDADES DE LA JUSTICIA CHILENA

                                                                                                                              Humberto Julio Reyes

            La actual discusión parlamentaria para aprobar la esperada ley sobre reglas de uso de la fuerza (RUF) ha provocado una interesante controversia que va más allá de que el texto permita que las fuerzas armadas y de orden tengan claridad respecto al respaldo legal de sus integrantes, cuando deban hacer uso de sus armas.

            Como pareciera haber quedado en evidencia, el quid del asunto reside en el juzgamiento de los eventuales delitos que dichos servidores del Estado pudieren cometer, actualmente entregado a los tribunales ordinarios.

            Habiéndose pronunciado al respecto un conjunto de excomandantes en jefe y otros especialistas en temas de Defensa, los parlamentarios de oposición intentaron que se aprobara en la Cámara una indicación para que conociera de dichos delitos la justicia militar, toda vez que pareciera que la justicia ordinaria trata al uniformado como si este fuera un simple particular quien, al hacer uso de un arma, ha cometido un delito, situación que a priori inhibe el uso legítimo de la fuerza y, en definitiva, resta toda efectividad a la tarea de imponer o restablecer el derecho.

            En resumen: la justicia ordinaria no garantizaría un debido proceso para los uniformados.

            Entre otras opiniones leídas o escuchadas quisiera destacar la de un abogado, habitual panelista en televisión, quien en carta pública asegura que “los tribunales ordinarios fallan a favor de los uniformados”.

            Como me extrañara esta afirmación, revisé los fundamentos en que el autor se apoya para realizarla y concluí que sólo se basa en las estadísticas de denuncias versus condenas de uniformados, a partir del llamado estallido o 18-O.

            Nos dicen sus cifras que se han presentado más de 10.000 denuncias (¡) y “sólo” se habría condenado a 40 servidores del Estado, esto es un 0.4% de condenas y, en consecuencia, este abogado deduce que los tribunales ordinarios fallan a favor de los uniformados.

            Pero yo podría retrucar que sólo en 40 casos se presentaron antecedentes que ameritaran una investigación y que, en el 100 % de esos casos el uniformado fue condenado, llegando, en consecuencia, a concluir todo lo contrario y es que los tribunales ordinarios fallan a favor de la supuesta víctima, habitualmente un pacífico manifestante o, incluso, alguien que pasaba por ahí y no se explica por qué fue reprimido.

            Lo anterior lleva a concluir que la contienda de competencia trabada a raíz del lamentable accidente acaecido durante una actividad que sólo involucró a uniformados, obedece al mito de la independencia de la justicia militar, “una justicia entre pares” como se la descalifica, a pesar que la investigación la lleva adelante una integrante de la Corte Marcial nombrada por la Corte Suprema como Ministro en visita, pero que es civil.

            ¡Que mayor garantía de imparcialidad!

            Pero, a veces, personas bien intencionadas recurren a argumentos discutibles para apaciguar a quienes quisieran que todo lo investigaran los tribunales ordinarios. Menciono dos:

“Esta no es la justicia militar de los tiempos de la dictadura que no cumplía las leyes”. La realidad es que sí las cumplía, en particular la Ley de Amnistía, hace mucho “olvidada” por los tribunales ordinarios, a pesar de lo que ofició don Patricio Aylwin: primero se investiga y después se amnistía. Por lo demás, también tenía como instancia final a la Corte Suprema.

“Estas fuerzas armadas no tienen nada que ver con las de hace 40 años, así que no hay que temer que ocurran similares abusos”. Pero, los fundamentos de la disciplina son los mismos, las órdenes se cumplen y quien responde es quien las imparte, otra cosa es que ello siga siendo ignorado, justamente, por jueces civiles.

Finalizo con una reciente condena dictada por el ministro de fuero Vicente Hormazábal Abarzúa, por hechos acaecidos hace 40 años, cuando Carabineros de Atacama. sobrepasado por “manifestantes”, solicitó apoyo del Ejército y este envió una sección de emergencia en su auxilio. Resultado: dos subalternos de esos años condenados a 15 años de prisión por un homicidio consumado y tres frustrados y a concurrir al pago de una subida reparación a familiares y víctimas. También en esa misma oportunidad falleció un oficial de Ejército, pero nadie recibiría reparación por su muerte.

Juzgue usted amable lector:

¿Los tribunales ordinarios fallan a favor de los uniformados?

17 de mayo de 2024.

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Mes del Mar y Prat. Jorge Villarroel Carmona

                                               Mes del Mar y Prat

Jorge Villarroel Carmona

El Mercurio, Cartas al Director 15 de mayo 2024

 

 Uno de los objetivos de esta carta fue subrayar y enfatizar el concepto patria y contagiar el patriotismo.

Prat es un héroe nacional, trasunta más allá y está en el alma colectiva nacional al igual que O”Higgins, Carrera,Baquedano e Ignacio Carrera Pinto.

Pero, tanto Prat como Carrera Pinto al morir en combate por Chile tienen una connotación importante.

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QUÉ ES LA LLAMADA “PUERTA DEL INFIERNO”, EL GIGANTESCO CRÁTER DE SIBERIA QUE SIGUE CRECIENDO. Javiera Arriaza


                                                                            QUÉ ES LA LLAMADA “PUERTA DEL INFIERNO”, EL                                                                           GIGANTESCO CRÁTER DE SIBERIA QUE SIGUE CRECIENDO

Javiera Arriaza

La Tercera, 11/05/2024

La estructura geológica ubicada en Rusia fue descubierta en el año 1991 mediante un satélite.

En la región de Siberia, en Rusia, más específicamente en las cercanías de la ciudad de Yakutsk, se encuentra la llamada “puerta al infierno”, nombre impuesto por los lugareños del sector.

Sin embargo, esta se trataría en realidad de una estructura geológica en el país europeo y su nombre oficial es cráter de Batagaika, el cual fue descubierto en el año 1991 mediante un satélite.

Este cráter ha hecho noticia estos últimos días luego de que un estudio, publicado en la revista Geomorphology, indicara que esta estructura geológica continúa creciendo, cerca de 1 millón de metros cúbicos cada año.

Así lo señaló un equipo internacional de investigadores liderado por científicos de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, en Rusia, y el Instituto Alfred Wegener, en Alemania, quienes estaban encargados de la investigación.

¿Qué es la “puerta al infierno”? La “puerta al infierno”, u oficialmente el cráter de Batagaika, tiene casi 100 metros de profundidad y un kilómetro de ancho. Las investigaciones son claras al definir un punto: el lugar sigue creciendo luego de que sus paredes -o acantilados- retrocedan a un ritmo anual que iría entre los 10 y 12 metros.

Como se mencionó anteriormente, fue descubierta en el año 1991 y nació producto del colapso de una sección de laderas. Esto permitió exponer un permafrost existente, esto es un suelo o terreno que se mantuvo congelado y es casi como cemento, desde hace miles de años.

Si bien, no es una “puerta al infierno” como tal, se puede entender como un portal al pasado, ya que en el año 2018 científicos encontraron una cría de caballo congelado desde hace 40 mil años.

Esto se debe al permanente deshielo que esta pasado el permafrost, el cual, según explicó el equipo de investigación publicada en Geomorphology, es “extremadamente alto”.

Las cifras señalaron que la en menos de diez años la cuantificación arrojó un ensanchamiento de 200 metros. Junto a ello, añadieron que “todavía está creciendo activamente”.

¿Es la única “puerta al infierno”? Si bien el nombre de “puerta al infierno” al cráter de Batagaika fue impuesto por los lugareños y es reconocida por ello, no es la única estructura geológica que es conocida por este nombre.

En Turkmenistán existe el cráter Darvaza, de unas fauces pronunciadas con 20 metros de profundidad que emiten llamas a las alturas, como un volcán en miniatura, y con 70 metros de diámetro. A diferencia del ubicado en Rusia, no es una formación geológica natural.

Apareció en la década de los 70, mientras una compañía soviética taladraba el desierto en busca de depósitos de gas natural. Esto significa que “la puerta al infierno” de Turkmenistán es un cráter de gas natural en sí mismo, que se enciende al contacto con el oxígeno en la superficie terrestre.

Las llamas del cráter Darvaza en Turkmenistán han ardido por más de medio siglo. Sin embargo, en la actualidad, se han convertido en una amenaza para la salud humana y el medioambiente.

Las autoridades de la región trabajan en un plan para manejar esta situación.

Un aporte del Director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

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INVESTIGACIÓN REVELA DESCONOCIDO VÍNCULO ENTRE LOS CERROS DE CHILE Y LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO. Carlos Montes

                                                                                   INVESTIGACIÓN REVELA DESCONOCIDO VÍNCULO                                                                                   ENTRE  LOS CERROS DE CHILE Y LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO

Carlos Montes

La Tercera, Que Pasa, 07/05/2024

El historiador Juan Carlos Arellano Yévenes explica que la Plaza de Armas de Santiago se erigió justo en el lugar donde funcionaba un centro administrativo incaico, según ya teorizaban otros historiadores, como Rubén Stehberg, Patricio Bustamante y Alexis López.

Los incas habrían elegido ese lugar, porque durante los solsticios de invierno y verano, la sombra de Santa Lucía se proyectaba justo al centro de la plaza.

Arellano explica que basándose en esta tesis realizó una nueva investigación, que muestra los fundamentos que habrían utilizado nuestros pueblos originarios para elegir el lugar de sus asentamientos acá en el valle del Mapocho y como esto ´coincide´ con los fundamentos que utilizaron los egipcios en la construcción de las pirámides.

“Estos principios corresponden a las alineaciones y sombras que proyectan nuestros cerros y las pirámides en Egipto, tanto en los solsticios como en los equinoccios”, dice.

En su investigación, Arellano, historiador e investigador miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, dice que ese es el origen de muchas de las ubicaciones de actuales ciudades y poblados en el país, revelando el desconocido vínculo entre los cerros de Chile y las pirámides de Egipto.

El análisis sostiene y reafirma que los cerros en Chile han sido ocupados durante siglos como referencia para la fundación de poblados y asentamientos, siguiendo solsticios, equinoccios, entre otros, al igual que la cultura egipcia, con la diferencia de que ellos como no tenían cerros, tuvieron que realizar pirámides para las mismas prácticas.

Investigación revela desconocido vínculo entre los cerros de Chile y las pirámides de Egipto. Análisis realizado por el historiador Juan Carlos Arellano muestra la utilidad que lo antiguos habitantes del país le dieron a los cerros para la fundación de poblados y asentamientos.

Investigación revela desconocido vínculo entre los cerros de Chile y las pirámides de Egipto. En el caso de los egipcios, “debido a la carencia de cerros en el lugar donde hoy está la ciudad de El Cairo, tuvieron que construir pirámides, y en esos lugares dejaron las tumbas de los faraones perfectamente alineadas con solsticios, equinoccios y constelaciones, mientras que nuestros pueblos originarios desde ya hace más de 2.000 años ocupaban las proyecciones de sombras de los cerros con formas piramidales, para establecer sus comunidades en aquellos lugares”, indica Arellano.

“¿Como dos civilizaciones tan distantes, lograron tener los mismos principios y fundamentos para realizar sus propósitos?, ¿Fue algún encuentro no registrado por la historia ?, ¿Fue una transmisión de conocimientos mediante la genética en medida que se fueron poblando diversos puntos de la Tierra?

Así como a un pequeño niño le pasamos un celular o una tablet y él sabe perfectamente como avanzar, retroceder y ampliar alguna imagen sin previa instrucción al respecto”, plantea el investigador.

Un ejemplo es lo que ocurre con el cerro Guanaco en la Región Metropolitana, que también tiene forma piramidal.

“Su sombra se proyecta al amanecer del solsticio de invierno sobre la plaza de Quilicura, lugar donde se han encontrado muchos hallazgos de pueblos originarios, como también de la presencia de la cultura inca”, agrega.

Dice que el valle del Mapocho tiene sus propias ´pirámides naturales´, que nos siguen mostrando en fechas determinadas, secretos que estuvieron guardados por siglos y recién los estamos descubriendo y descifrando”.

El desconocido vínculo entre los cerros de Chile y las pirámides de Egipto. Arellano dice que mucha gente les pregunta si hubo o hay pirámides ocultas en el valle del Mapocho. “Muchas de esas personas lo interpretan así con el cerro Renca o el cerro Guanaco de Huechuraba, con formas de pirámide”, reconoce Arellano.

Dice que la ciudad de Santiago se fundó bajo el alero de cerros y esta lógica. “También Quilicura, donde existen innumerables hallazgos en los últimos 40 años en relación con pueblos prehispánicos”.

“Los estudios de sombras al respecto sobre la proyección en períodos de solsticios y equinoccios, nos indicarían y explicarían por qué los asentamientos humanos desde hace miles de años acá en el valle del Mapocho, tendrían una similitud con las pirámides de Giza en El Cairo, Egipto”, establece.

Esta iniciativa ratifica el vínculo de cerros con procesos como los equinoccios, “luego de que en 2013, el grupo de investigación de Patricio Bustamante y otro grupo de Alexis López, lograron determinar que en la Plaza de Armas de Santiago existió un asentamiento prehispánico (vestigios Incas), siguiendo patrones de solsticios, con la proyecciones de sombra del cerro Santa Lucía y el cerro San Cristóbal, que luego ratificaría el doctor en arqueología Rubén Stehberg”, sostiene Arellano.

“Utilizando esos mismos fundamentos, logré explicar hallazgos precolombinos que habían ocurrido a pasos de la plaza de Quilicura, pero esta vez con la proyección de sombra en el solsticio de invierno del cerro Guanaco. Luego con la proyección de sombra del solsticio de invierno del cerro Renca se dieron a conocer por parte de Metro, hallazgos arqueológicos donde algunas piezas son de hasta 14 mil años”, revela el investigador.

El hecho de que en El Cairo no existen cerros como acá en el valle del Mapocho, “habría sido uno de los motivos para levantar estas fenomenales construcciones, y así poder proyectar sombras que estuvieran alineadas con nuestras cuatro estaciones del año, y adicionalmente que las pirámides estuvieran alineadas con la constelación de Orión”, señala.

Las Pirámides de Giza alcanzaron una alineación perfecta gracias al movimiento del Sol sobre la superficie terrestre, especialmente, durante los equinoccios.

“Las pirámides de Giza son tan antiguas, que incluso Cleopatra las consideraba ruinas. Sin embargo, tienen una alineación perfecta con la bóveda celeste. A pesar de que han pasado milenios desde su construcción, a los arqueólogos contemporáneos les costó trabajo entender cómo fue que los antiguos egipcios cuadraron estos edificios funerarios con los astros. Es decir, nuestros pueblos originarios conocían perfectamente este conocimiento aplicado por los egipcios”, explica el investigador

“Los cerros del valle del Mapocho son nuestra versión natural de las pirámides, luego de que nuestros antepasados hacen miles de años lograron encontrar un lugar que se alineara con solsticios y equinoccios, y que tuvieran las condiciones naturales para establecer sus comunidades”, agrega.

Un aporte del Director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

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