Columna de Opinión

BORIC CONTRA SÍ MISMO

 

BORIC CONTRA SÍ MISMO

Carlos Peña

El Mercurio, Columnistas, 29/01/2023

¿Hizo bien el Presidente Boric al referirse a las protestas en Perú, acusando represión de las fuerzas policiales contra los ciudadanos, los mismos a quienes, según dijo, ellas debían proteger?

La mayor parte de quienes han comentado el incidente, comenzando, como era obvio, por la Cancillería peruana, consideraron que no, que esa declaración equivalía a entrometerse en un gobierno ajeno. Y bien mirado parece que es así.

Si Chile se quejó de las declaraciones del embajador Bielsa, ¿cómo Perú no podría quejarse de lo que el Presidente dijo, más grave y terminante, desde luego, que las declaraciones del embajador Bielsa, quien, después de todo, aligeró lo que dijo con algunas gotas de ironía?

Y siendo así, si el discurso redactado era obviamente inaceptable (juzgado bajo los mismos parámetros que se aplicaron al embajador argentino), ¿por qué el Presidente Gabriel Boric, un hombre inteligente que sabía lo que deletreaba, se decidió a leerlo en la Celac?

La explicación se encuentra en la escena originaria.

Lo que ocurre es que el Presidente Boric se constituyó como figura política a partir de la protesta. Su liderazgo; la idea que él tiene de sí mismo; las fantasías de heroísmo que en ocasiones lo han de invadir; los recuerdos que atesora como si fueran un ejemplo; la reminiscencia que como una ensoñación ha de consolarlo en los malos momentos; el apoyo emocional que su memoria debe buscar cuando se siente incomprendido, están todas relacionadas con la protesta callejera que en su caso podría ser llamada la escena originaria, en torno a la cual él se erigió como figura política.

Y al ver lo que ocurre en Lima —miles de personas migrando para protestar en la capital, exponiéndose a la represión policial—, esa escena originaria, alrededor de la cual dibujó su propia identidad política, renace, lo invade y entonces él olvida que es un jefe de Estado.

En otras palabras, al ver lo que ocurre en el Perú (no muy distinto, sea de paso, a lo que ocurrió en Chile el año 2019: modernización material, debilidad institucional y brote de insatisfacción) han de inundar al Presidente las emociones.

”Al ver lo que ocurre en el Perú (no muy distinto, sea de paso, a lo que ocurrió en Chile el año 2019: modernización material, debilidad institucional y brote de insatisfacción) han de inundar al Presidente las emociones. Y eso explica lo que ocurrió en Celac”.

Y entonces su escena originaria retorna. Y puesto a escoger entre las autoridades empeñadas en restablecer el orden como un paso indispensable para que existan instituciones, por un lado, y esos miles de personas que mediante diversos medios, casi siempre violentos, reclaman y se vuelven contra las instituciones, por el otro, la memoria emotiva del Presidente, allí donde habita la escena que constituye su identidad, retorna.

Y entonces, el Presidente se pone, involuntariamente, contra sí mismo.

Porque ocurre que el Presidente es jefe de Estado y como tal, está obligado a reprimir su subjetividad y, en cambio, a respetar reglas y atender a relaciones que, sin duda, en el largo plazo lo excederán. Y en tanto jefe de Estado, él debería comprender mejor que nadie que serlo equivale a disponer del monopolio de la fuerza y en ocasiones (ocasiones de la índole que ha debido enfrentar la Presidenta del Perú, como antes debió hacerlo el presidente Piñera), disponerse a usarlo con los costos que ello supone, ¿o habrá que citar de nuevo a Weber, quien por su parte recuerda a Maquiavelo, con eso de que quien maneja el Estado debe estar dispuesto a condenar su alma?

Pero el Presidente parece que malentendió eso de “habitar la presidencia” (un concepto que debió ser tomado de Gaston Bachelard, aunque se le mal emplea) y quizá creyó que había ocasiones en que —al modo en que se abandona la casa habitación cuando se viaja— él puede sin mayores dificultades retomar de vez en cuando el papel de dirigente estudiantil, aleccionar a la audiencia proclamando meros principios y refugiarse sin más en la escena originaria.

Es como si el Presidente —ya ha ocurrido otra vez— frente a una audiencia externa recuperara su papel de conductor estudiantil preocupado, ante todo, de despertar el entusiasmo o la aprobación de quienes lo escuchan, por la vía sencilla de subrayar conceptos que ponen en paréntesis la realidad.

Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en Celac: el Presidente Gabriel Boric subrayó el respeto por los derechos humanos, olvidando del todo que las masas que protestan en Lima intentan imponer su voluntad mediante la violencia y desconocen las instituciones, motivo por el cual el Presidente Gabriel Boric haría bien si formulara para sí mismo la pregunta que Raymond Aron solía aconsejar a quienes criticaban el manejo del Estado: ¿Y qué haría yo en su lugar?

Un aporte del director de la Revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

Las opiniones en esta sección son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional

Columna de Opinión

EL IDIOLECTO

 

EL IDIOLECTO

Carlos Peña

El Mercurio, Columnistas, 22/0172023

Desde aquella ocasión memorable en que un joven Giorgio Jackson (quien por un pelo no fue destituido esta semana) juró ante las cámaras que donaba la mitad de su dieta (lo hizo ante el requerimiento enfurecido de E. Bonvallet), su figura se ha ido estropeando poco a poco.

Lo que entonces ocurrió fue que lo que él llamaba donación era, en realidad, un ahorro colectivo en el que participaba para financiar su propia actividad política. En otras palabras, él llamaba donación a un acto autointeresado, en beneficio propio y carente de todo altruismo.

Y lo notable del incidente es que muestra —como en un ejemplo— un rasgo de la generación a la que él y el Presidente Gabriel Boric pertenecen.

¿En qué consiste ese rasgo?

Consiste en el extraño significado que asignan a los conceptos y a los enunciados que construyen con ellos. Esos conceptos que a veces utilizan y que forman parte de la identidad ideológica que han construido, no tienen una exacta contrapartida en la realidad.

Y al igual que la donación que mes a mes decía practicar Giorgio Jackson, entre los conceptos que utilizan y la realidad a la que aparentan referirse, hay apenas un pálido parentesco, tan sutil y ligero como el que mediaba entre ese ahorro al que el diputado llamaba donación, y la genuina donación que nada o muy poco tenía que ver con ese ahorro colectivo con fines partidarios y autointeresado.

“Cuando el Presidente declara su propósito de perseguir por cielo, mar y tierra a quien atenta contra la vida de un policía, no está diciendo lo que cualquier persona entendería. Se parece a la donación del ministro Jackson, quien juró donar cuando en realidad ahorraba”.

En otras palabras, se trata de una generación para la cual el significado de los conceptos que emplean o de las declaraciones que formulan se distancia del que poseen ordinariamente.

Algunos ejemplos lo muestran.

Perseguir por cielo, mar y tierra a los asesinos de un detective —el propósito que el Presidente Boric acaba de declarar—, no significa en realidad que él esté dispuesto a castigar con severidad a quienes atenten contra la vida de un policía, puesto que poco antes de esa declaración había procedido a ejecutar un acto que relativizaba su significado: indultó a un sujeto que había sido condenado por homicidio frustrado de una detective.

Así entonces, el rigor obliga a aceptar que declarar el propósito de perseguir a quien atenta contra la vida de un policía y hacerlo por cielo, mar y tierra, no significa lo que aparenta. Se parece a la donación de Jackson.

De la misma forma que la donación de Jackson no era donación sino un ahorro para sí mismo, el propósito de perseguir a quien atente contra la vida de la policía no es exactamente ese puesto que, a la luz de los actos del Presidente, cuenta con excepciones calificadas que indican que habrá ocasiones en que en vez de perseguirlo se le perdonará (y no precisamente en el sentido evangélico de este término).

¿Otro ejemplo de este idiolecto generacional? El Gobierno, desde el inicio, se ha declarado ecologista y el Comité de Ministros, homenajeando ese rasgo suyo, ha rechazado el proyecto Dominga. ¿Qué otra cosa podría haber hecho un gobierno declaradamente ecologista y atento al destino del planeta?

Pero la declaración de ser un gobierno ecologista, preocupado de conservar el medio ambiente y atento a evitar que se le ensucie y se le estropee, tampoco significa exactamente lo que cualquier lector confiado de buena fe en el significado del español entendería, puesto que, según se supo, el Gobierno destinó una ingente cantidad de recursos —más de dos mil millones de dólares el año 2022— a subsidiar, es decir, a transferir recursos obtenidos con impuestos a quienes usan combustibles fósiles.

Así entonces, la expresión gobierno ecologista habrá de entenderse, como la donación del entonces diputado Jackson, atendiendo a su significado idiosincrásico, y concluir, desmintiendo al diccionario, que proteger el medio ambiente incluye alentar (no otra cosa es un subsidio) el empleo de combustibles fósiles.

Es probable que este rasgo generacional sea infeccioso a juzgar por la conducta del ministro Mario Marcel, quien parece haber aprendido rápidamente el idiolecto generacional, como lo prueba el hecho de que concurrió a rechazar el proyecto Dominga y, a la vez, no parece haber chistado para subsidiar, o sea transferir rentas generales, a quienes usan combustibles fósiles.

No se trata de eso —se dirá—, es que es la realidad la que relativiza lo que se declara. Jackson podría argüir que él quería donar, pero la realidad partidaria le obligaba a hacer este aporte torcido que él llamaba donación, y el Presidente Gabriel Boric podría decir que él en realidad quiere perseguir a quien atente contra la vida de un policía, pero que la necesidad de mantener su coalición lo obligó a indultar a uno que lo hizo.

Bien; pero en tal caso, ello significaría reconocer que en política la voluntad tiene límites y se hace lo que se puede dentro de lo que se debe, que es justamente lo que tanto y por tanto tiempo criticaron, ¿verdad?

Cuando se escucha un idiolecto en boca de los jóvenes es posible sorprenderse y hasta emocionarse por la plasticidad del lenguaje; pero cuando es un político quien inventa un idiolecto y sigue usándolo con frecuencia, y sin pudor, y sin arrugarse, la verdad es que ya se acerca peligrosamente a erigirse en motivo de indignación.

Y es de esperar que el diputado que ayer llamaba donación a lo que era ahorro en beneficio propio, se seque el sudor de esta semana y aconseje a su coalición, una vez que pasó el miedo, a abandonar el idiolecto y ponerse a hablar en serio.

Un aporte del director de la Revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

Las opiniones en esta sección son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional

Columna de Opinión

Mujer en la Constitución

 

 

Viña del Mar, 30 de enero de 2023.

Mujer en la Constitución

 

Señor Director:

 

Doña Alejandra Krauss, miembro de la Comisión Experta que propondrá un anteproyecto de nueva Constitución declaró que “en la Constitución vigente, la palabra ‘mujer’ aparece una sola vez”, dando a entender que en la Constitución Política de 1980 los varones y las mujeres no son iguales ante la ley y que las mujeres quedan en una situación desmejorada, lo que no es efectivo.

Si doña Alejandra hubiese consultado el diccionario se habría dado cuenta que la palabra “hombre” en su primera acepción significa “ser animado racional, varón o mujer”. Por tal razón el inciso primero del artículo 1º del texto original de la Carta Fundamental decía “Los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

La misma equivocación de doña Alejandra dio origen a la ley 19.611 del 16 de junio de 1999 que sustituyó en dicho inciso la expresión “Los hombres” por “Las personas”. Así, la versión actual del precitado inciso dice: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, con lo que se da el absurdo de que las personas naturales y las personas jurídicas son iguales en dignidad y derechos; pues donde la ley no distingue no le es lícito al intérprete distinguir (ubi lex non distinguit, nec nos distinguere debemus).

 

Atentamente le saluda.

 

                                                                                             Adolfo Paúl Latorre

 

 

Referencia:  Declaración de doña Alejandra Krauss publicada en el diario Las últimas noticias el 29 de enero de 2023.

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Columna de Opinión

Proyecto de infraestructura crítica

Viña del Mar, 26 de enero de 2023.

Proyecto de infraestructura crítica 

Señor Director:

En relación con el proyecto de reforma constitucional que busca permitir que las Fuerzas Armadas resguarden la infraestructura crítica, cabría comentar que ellas no podrían cumplir exitosamente tal misión si se mantuviesen las restrictivísimas reglas de uso de la fuerza vigentes, que dejan a los militares sin capacidades disuasivas o represivas y a los terroristas con vía libre para cometer impunemente sus atentados; puesto que los militares actualmente están reducidos a la calidad de meros espantajos.

Si a los efectivos militares no se les facultare expresamente para usar sus armas letales contra quienes estén cometiendo o se apresten a cometer actos terroristas u otros graves atentados contra instalaciones que son estratégicas para el país y no se les asegurare que no serán encarcelados por “violar los derechos humanos” o por “abuso de la fuerza” si las usaren —salvo eventuales casos de acciones dolosas debidamente acreditadas— la referida reforma constitucional de nada serviría.

La obligación esencial de los gobernantes es la conservación del orden público, haciendo uso de la violencia física legítima del Estado —de la cual este tiene el monopolio— si ello fuese necesario para lograr tal cometido.

 

Atentamente le saluda.

 

                                                                            Adolfo Paúl Latorre

                                                                                     

Publicada en La Tercera y en El Austral de Temuco el 27 de enero de 2023. También, el 27 de enero de 2023, en El Diario de AtacamaEl Mercurio de Antofagasta, El Llanquihue de Puerto Montt y El Austral de Osorno bajo el título “Infraestructura crítica”.

 

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Columna de Opinión

CHILE ES EN SERIO

 

CHILE ES EN SERIO

Cristián Warnken

El Mercurio, Columnistas, 26/01/2023

Nos vamos acostumbrando a las chambonadas, las desprolijidades, la falta de rigor. Vamos de una en otra y, a estas alturas, ya no se puede hablar de errores de novatos: comienza a manifestarse en todo su esplendor una forma de ser.

Es una forma de ser que desprecia las formas, las formalidades, las estructuras, el orden.

¿Resonancias de esa deconstrucción en la filosofía que infestó las humanidades, la academia, el mundo intelectual, y que ha servido de fundamento para muchos de los experimentos teóricos que abundaron en la Convención y que persisten en el discurso de muchos funcionarios de gobierno?

Fue George Steiner, tal vez el último gran humanista europeo, quien constató el fenómeno de lo que llamó el “contrato roto”, cuando se rompe la relación entre la palabra (el logos) y el mundo. La confianza en la palabra (“en el principio fue el verbo”), ese contrato, permitió la existencia del pensamiento, del derecho, de la política.

Roto ese “contrato”, desaparecen las “presencias” detrás de los conceptos, las instituciones, etc. Algo de ese vacío, de esa ausencia de “presencia” se siente en este gobierno.

No hay ideas (sí muchos eslóganes), parecieran haberse quedado sin proyecto para el país, y para llenar ese vacío o compensarlo, se sobregiran en gestos y actos simbólicos (como el de terminar con las funciones de la Primera Dama o dar indultos a delincuentes disfrazados de héroes de la primera línea).

Y como no hay un orden, una estructura, un plan en serio para el país, ese “vacío”, esa nada, comienza a impregnar todo el aparato estatal y se traduce en este festival de improvisaciones, desprolijidades, algunas de antología.

Ese desorden, además, se suma a la anomia (el irrespeto por toda norma o ley) que uno percibe todos los días en el país. Mala mezcla.

“A estas alturas, ya no se puede hablar de errores de novatos: comienza a manifestarse en todo su esplendor una forma de ser”.

Lo que ocurrió con la Cancillería es parte del horror vacui que nos toca vivir.

La vulnerabilidad geopolítica de Chile (en un contexto latinoamericano lleno de populismos y tiranías varias) es tan grande que nuestra diplomacia ha cuidado durante siglos los límites, las formas, los bordes, todo aquello que se parece desdeñar olímpicamente.

Pero parece que da lo mismo hacer un papelón con las caprichosas side letters, da lo mismo agraviar al embajador del Estado de Israel, da lo mismo indultar a delincuentes, da lo mismo insultar con declaraciones soberbias a los parlamentarios con quienes después vas a tener que forjar acuerdos, da lo mismo ningunear en un discurso en el momento de asumir la Presidencia a un expresidente de la República que te dio su apoyo decisivo para la segunda vuelta.

¿Da lo mismo que se desmantele día a día la política exterior chilena, política exterior que ha sido forjada a través de siglos por gobiernos de izquierda, derecha y centro?

La deconstrucción del Estado chileno no pudo realizarse siguiendo el plan de refundación que latía en la fracasada Convención constituyente, pero sí se está haciendo de otra manera: en cámara lenta, en los gestos, modos, formas de operar de todos los días, en todos los servicios públicos, en las omisiones, en un desgobierno que parece haber encontrado —¿inconsciente o conscientemente?— en el “desgobernar” tal vez la última posibilidad de imponerle a la realidad chilena su fracasado modelo de interpretación de nuestra sociedad, que el pueblo rechazó rotundamente en septiembre.

Nostalgia de las formas, profunda nostalgia republicana en este momento anómico e informe. Alguna vez se habló del “caos”, como lo opuesto al orden. Tal vez habría que hablar más bien de la “jalea”, del flan mal hecho.

Harían bien las nuevas autoridades en mirar los retratos de Montt o de Varas que están cerca suyo, en las oficinas de la Presidencia o de algún ministerio.

Ellos los están mirando severamente desde la historia y el pasado como diciéndoles: “acaben la ‘chacota’ millennial, Chile es en serio”.

Un aporte del Director de la Revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

 

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Columna de Opinión

ESA TRISTE NOSTALGIA

 

ESA TRISTE NOSTALGIA

Leonidas Montes

El Mercurio, Columnistas, 19/01/2023

A partir de Hipócrates y siguiendo con Galeno, el lenguaje médico está marcado por la influencia del griego clásico. La ciencia médica es un verdadero diccionario de palabras griegas.

Ahí están la anatomía, la fisiología, la farmacología o la neurología, y afecciones como la hipoacusia o la dislexia. Todas tienen sus raíces en la lengua griega.

Sin embargo, existe una palabra de origen médico muy especial. Aunque fue acuñada por un médico desconocido, trascendió la medicina.

En 1688, Johannes Hofer, un joven suizo de apenas 19 años, presentaba su “Dissertatio Medica de Nostalgia, oder Heimwehe” a la Universidad de Basilea.

En su investigación analizaba el comportamiento de algunos soldados. Se dio cuenta de que lejos del hogar echaban de menos su tierra y sufrían de melancolía (lo que hoy conocemos como depresión también es de origen griego: para Hipócrates, esta enfermedad del alma era un exceso de bilis negra donde mélas es negra y kholé, bilis).

Eso sí, el joven investigador notó que apenas los soldados volvían a casa, recuperaban su buen ánimo. Hofer acuñó la hermosa palabra nostalgia, un término de origen griego donde nóstos es regreso o vuelta a la patria, y álgos, dolor, pena o tristeza. Por lo tanto, nostalgia es el dolor o la tristeza por querer regresar al hogar o volver a la patria.

Tal vez por eso para los griegos la pena más severa era el ostracismo. El exilio, ya lo vivimos en Chile, deja huellas y heridas muy profundas. La nostalgia, bien lo sabemos, también es dolor.

Durante las guerras la nostalgia fue considerada una enfermedad. Los franceses, por ejemplo, intentaron combatir esta afección sin buenos resultados. Pero lo cierto es que, desde la Odisea y el regreso a Ítaca, pasando por los ensueños de Platón y múltiples poetas, el significado y sentido de la nostalgia nos acompaña.

“El problema surge cuando los jóvenes quieren volver a ser más jóvenes. El caso de los indultos tiene algo de esto”.

Basta recordar las clásicas “Coplas a la muerte de su padre”, de Jorge Manrique: “Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte/ contemplando/ cómo se pasa la vida,/ cómo se viene la muerte/ tan callando,/ cuán presto se va el placer,/ cómo, después de acordado,/ da dolor;/ cómo, a nuestro parecer,/ cualquiera tiempo pasado/ fue mejor.”

Para qué hablar del nostálgico Marcel Proust y su monumental “En Busca del Tiempo Perdido”. O ese bello poema de T. S. Elliot: “Home is where one starts from. As we grow older/ The world becomes stranger, the pattern more complicated” (Four Quartets, 1940).

La nostalgia es un sentimiento muy profundo que gatilla la memoria, remece la ficción, atiza la poesía y resucita el olvido. Lo curioso es que la nostalgia no fue acuñada por un poeta o un filósofo, sino por un médico desconocido.

Ahora bien, la nostalgia también tiene influencia en la política. Esta nos lleva al pasado, a esa lejanía, ausencia o pérdida de poder.

En política los grandes sufren la nostalgia, mientras los jóvenes añoran ser grandes. Nada más cierto si observamos nuestro paisaje político.

La nostalgia, ese regreso a casa, está latente en el discurso y en nuestra psique sociopolítica. Ella tiende a borrar los malos recuerdos e iluminar los buenos. Así, los viejos recuerdan los mejores tiempos pasados y los jóvenes deben luchar por los nuevos tiempos mejores.

Es cierto que la nostalgia surge cuando nos alejamos del poder. Pero también es cierto que el poder debe abrirse a las nuevas generaciones. Los jóvenes del Frente Amplio lo están viviendo. Pero también lo están sufriendo.

El problema surge cuando los jóvenes quieren volver a ser más jóvenes. El caso de los indultos tiene algo de esto. Hay cierta nostalgia presidencial, un regreso al pasado octubrista. Quizá es la nostalgia la que no ayuda a escuchar.

Basta recordar que el Apruebo Dignidad descansa sobre un Apruebo que no ocurrió. Y sobre una dignidad cuyo verdadero sentido debemos recuperar.

 

Un aporte del Director de la Revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

 

Las opiniones en esta sección son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional

Columna de Opinión

50 AÑOS DEL GOLPE MILITAR

 

 

50 AÑOS DEL GOLPE MILITAR

Adolfo Paúl Latorre

Carta enviada a El Mercurio, 19/01/2023

Concuerdo con lo manifestado por Carmen Luisa Letelier Domeyko en su carta de ayer, en el sentido de que “la verdad os hará libres”.

Y la verdad es que la responsabilidad principal de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en la etapa posterior al 11 de septiembre de 1973 y de los dolores que sufrieron sus seguidores corresponde a los máximos dirigentes de la Unidad Popular que desataron la situación de guerra civil, más que a los militares y carabineros que tuvieron conductas inapropiadas como parte de la difícil, penosa y riesgosa tarea de conjurarla.

Muchas veces me he preguntado: ¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional que dio origen a la intervención militar, aún se mantenga vigente el odio político que envenena nuestra convivencia y que nos impide enfrentar unidos los grandes problemas nacionales y los desafíos del futuro?

Es que no es fácil transitar la verdad y, por motivos diversos, se la calla, se la oculta o se la tergiversa,

La reconciliación nacional pasa por un honesto análisis e interpretación de lo sucedido en Chile desde el año 1970 en adelante.

 

RESPUESTA A ADOLFO PAÚL Y ALGUNAS PREGUNTAS

Patricio Hales

20/01/2023

Quiero hacerle presente, sin ánimo de deslindar las responsabilidades políticas de la izquierda que muchos dirigentes de izquierda han asumido y que yo he asumido públicamente y por escrito en columnas en los medios y en mi libro “MI ENCANDILAMIENTO COMUNISTA”, que el enfoque implícito en su preocupación se constituye en reductivo si su interesante pregunta no la completa con otras preguntas que permitirían hacer surgir iniciativas para el objetivo demandado.

Preguntar, entre otra cosas, por ejemplo, usando su propio encabezamiento:

¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional…

…que destacados líderes civiles que promovieron, colaboraron, financiaron y construyeron el Golpe, hayan asumido conductas de acción y omisión que confinan todas las responsabilidades exclusivamente en la FF. AA. y en los líderes de izquierda, liberando a todo el resto del espectro político y económico?

¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional…

…que en el ámbito político, frente a los horrores cometidos en Dictadura, la derecha reconozca esos horrores limitándose  a subir las cejas repitiendo “a los milicos se les pasó la mano”, de manera que los encarcelados son casi en un 100 % militares, aunque para  la comisión de los delitos de esos condenados se construyeron, desde los liderazgos políticos civiles que apoyaron el Golpe y la Dictadura, un conjunto de acciones y omisiones políticas que facilitaron , permitieron, ocultaron, colaboraron, y hasta pidieron, agradecieron, promovieron y aplaudieron dichas crueles represiones políticas  que, por razones operativas, las ejecutaron la FFAA? ¿Es esa una ética política que hace pedagogía política de las responsabilidades a las generaciones  futuras?

¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional…

…que las expresiones de arrepentimiento político en relación a errores, excesos, violencia, extremismo, llenen en abundancia muchas librerías y bibliotecas, con textos que hemos escrito los que fuimos líderes de izquierda y no tengan un contrapeso en las repisas del lado derecho de la biblioteca del mismo Chile?

¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional…

…se exija una convivencia sana si se nos pide, a los que sufrimos tortura y prisión política, que no es nada al lado de lo que sufrieron la desaparición y la muerte, asumamos que merecíamos que se nos violaran los DD. HH., en vez de ofrecernos el arrepentimiento de los violadores como contraparte a nuestros reconocimientos ya públicamente conocidos por tantos errores cometidos y asumidos abundantemente  por nosotros?.

¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional…

…que se piense que se erradicará el odio (que yo no tengo) exigiéndole a las víctimas de las violaciones de DD. HH. que acepten que sus victimarios no son los culpables sino las propias víctimas?

Y por supuesto que, sobre esta pseudo izquierda extremista que gobierna actualmente e país, puedo abrir un larguísimo capítulo de preguntas comenzando, por ahora, solamente   diciendo que

 ¿cómo es posible que habiendo transcurrido casi cincuenta años del quiebre institucional…

…que el grupo gobernante mayoritario, actúe con mayor o igual o menor arrogancia que la que teníamos nosotros cuando pretendíamos imponer la Revolución con el Presidente Allende, crean que la historia empieza con llegando a la violencia que mostraron en el origen, desarrollo y propuestas de la Convención Constituyente, felizmente rechazada?

En el mejor de mis ánimos de construir un sentido de Patria, un sentido común en nuestro territorio compartido, lo saludo a Ud. y al colectivo con el que nos invita Humberto Julio a reflexionar en conjunto.

 

Un aporte del Director de la Revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

 

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