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LA GENERACIÓN HIDRÁULICA ALCANZA UN HISTÓRICO NIVEL DE PARTICIPACIÓN A JUNIO Y ENERGÍAS LIMPIAS SIGUEN AUMENTANDO SU PESO. Víctor Guillou. La Tercera

 

                                                                                            LA GENERACIÓN HIDRÁULICA ALCANZA UN HISTÓRICO

                                                                                              NIVEL DE PARTICIPACIÓN A JUNIO Y ENERGÍAS LIMPIAS

                                                                          SIGUEN AUMENTANDO SU PESO

                                                                          

                                                                                           

Víctor Guillou

La Tercera, 18/07/2024

En el primer semestre y tras las mayores lluvias que se han registrado en 2024 versus los años de megasequía, la energía proveniente de embalses y centrales de pasada aumentó un 49 % versus igual periodo de 2023, y llegó a una participación de 27 % en el total del sistema eléctrico. Por su parte, las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) ya aportan un 38 %, lideradas por las centrales solares.

Este 2024, con cifras de precipitaciones consideradas dentro de lo normal, pero con niveles de agua caída sustancialmente mayores a las lluvias registradas durante los varios años de megasequía, ha tenido su correlato en la generación eléctrica del país.

De hecho, las centrales hidráulicas fueron las que más incrementaron su peso en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) durante el primer semestre.

A junio, y según las cifras preliminares publicadas por el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), este tipo de generación alcanzó una participación del 27 %, llegando a 11,76 TWh en el acumulado de los primeros seis meses del año.

Al comparar con el mismo período del año previo, la energía proveniente de embalses y centrales de pasada marcó un alza del 49 %. Durante el primer semestre de 2023, estas tecnologías totalizaron una generación de 7,89 TWh, representando un 19 % del total.

Así, entre un año y otro, aumentó en ocho puntos porcentuales su presencia en el SEN, y superó por lejos el desempeño del resto de las tecnologías disponibles para la generación.

Además, una revisión de las cifras históricas dispuestas por el SEN, que abarcan la data desde el año 2016 en adelante -en 2017 comenzó la interconexión entre el Sistema Interconectado Central (SIC) y el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), creándose el SEN-, revela que el 27 % de participación de las centrales hidráulicas es la más alta de toda la serie.

De este modo, la generación de embalses y centrales de pasada anotó su mayor participación histórica.

En contraste, las fuentes de origen térmico han visto cómo su participación se sigue reduciendo. Entre enero y junio de este año las centrales que operan en base a combustibles fósiles dominaron con 17,01 TWh, un 39 % de participación.

Pero aunque siguen siendo la principal fuente de energía en Chile, registraron una baja de 17 % en su contribución frente a igual lapso de 2023, cuando acumularon 20,42 TWh. En ese momento, dicho nivel significaba que las energías más contaminantes representaron un 49 % del total.

Es decir, al comparar entre ambos primeros semestres, las fuentes térmicas redujeron en 10 puntos porcentuales su peso sobre el total del sistema.

La menor participación de las centrales térmicas en el SEN desde su creación es notoria. En 2016, estas tecnologías representaban un 69 % del total.

Las ERNC continúan subiendo. Junto con el mejor desempeño de la generación hidráulica, también la participación de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) sigue al alza este año.

Mientras entre enero y junio de 2023 estas energías limpias aportaron 14,78 TWh, representando el 36 % del total, en igual lapso del presente ejercicio aportaron con 16,63 TWh, lo que se tradujo en una participación del 38 %.

Así, su peso en el sistema se incrementó en dos puntos porcentuales, de la mano de un aumento de la cantidad de energía generada por el total de las ERNC de 11 % en el primer semestre.

El carro de las energías limpias lo empujan las centrales solares. Dicho grupo de generadoras lideró con 9,15 TWh, un 55 % del total aportado por el segmento, pero un 21 % del SEN. Entre un año y otro, elevaron en 11 % la energía generada, frente a los 8,23 TWh de enero-junio de 2023.

Le sigue la energía eólica, que aportó con 5,16 TWh en el primer semestre, 8 % más que los 4.8 TWh de los primeros seis meses de 2023. Con ello, las centrales que aprovechan los vientos a lo largo del país alcanzaron un 31 % de participación entre las ERNC, y un 12 % del total de la energía generada en el primer semestre.

Con todo, la positiva hidrología registrada en el año también beneficia a un tipo específico de ERNC: las centrales hidroeléctricas de pasada.

Esta tecnología acumuló 1,22 TWh en los seis primeros meses del año, un 37 % más que los 0,89 TWh anotados en 2023. Aún con ello, esta fuente representa sólo un 7 % de las ERNC y apenas un 2,8 % del total del SEN.

Mucho más atrás se ubicaron otras centrales que producen energías consideradas limpias, como la biomasa, el biogás y la geotermia.

Un aporte del director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

 

Las opiniones en esta sección, son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional

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“EL NIÑO HA TERMINADO”: NOAA ANUNCIA FECHA DE LLEGADA DE NUEVO EVENTO CLIMÁTICO Y CUÁLES SERÁN SUS EFECTOS. Patricio Lazcano. La Tercera, Que Pasa

 

                                                                                              “EL NIÑO HA TERMINADO”: NOAA ANUNCIA FECHA

                                                                                            DE LLEGADA DE NUEVO EVENTO CLIMÁTICO Y

                                                                                     CUÁLES SERÁN SUS EFECTOS

                                                                                                 

Patricio Lazcano

La Tercera, Que Pasa, 23/06/2024

El episodio de El Niño de 2023/2024, que contribuyó a un aumento de las temperaturas mundiales y a fenómenos meteorológicos extremos en todo el planeta técnicamente llegó a su fin.

Después de un año de dominio, “El Niño liberó su dominio sobre el Pacífico tropical en mayo de 2024″, según la última actualización de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (Noaa, sigla en inglés) de EE.UU.

“El Niño ha terminado”: Noaa anuncia fecha de llegada de nuevo evento climático y cuáles serán sus efectos. Según un informe publicado el pasado 13 de junio, el fenómeno dará pasó con mucha seguridad a su extremo climático: “El péndulo climático del Pacífico tropical parece estar volviendo a su otro extremo: La Niña, dice el documento escrito por Rebeca Lindsey.

Según los datos más recientes del principal organismo climático de EE. UU., ya hay una fecha más precisa para el arribo de este fenómeno meteorológico.

En el Pacífico, La Niña trae temperaturas más frías que el promedio en la parte centro-oriental de la cuenca, vientos más fuertes tanto cerca de la superficie como en altitudes elevadas, y lluvias más intensas de lo normal sobre Indonesia y el resto del continente marítimo.

Para Chile, en cambio, el fenómeno climático generalmente se asocia a menos precipitaciones, inviernos más fríos y veranos menos calurosos.

Según la Noaa, hay un 65 por ciento de posibilidades de que La Niña llegue entre julio y septiembre. Incluso, la probabilidad de que el fenómeno ya esté presente entre los meses de septiembre y octubre supera el 80 %, posibilidad que incluso se eleva casi a 90 % para los meses entre noviembre y enero del próximo año.

La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales de las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, es decir, en los vientos, la presión y las precipitaciones.

Según la Noaa, en este momento hay muchas posibilidades de que La Niña esté presente para influir en el pico de la temporada de huracanes en el Atlántico.

Incluso si la transición ocurre más lentamente, las probabilidades de que La Niña esté presente para el invierno del hemisferio norte (verano hemisferio sur) siguen siendo del 85 por ciento, lo cual es similar al pronóstico de la Noaa en meses anteriores.

De acuerdo con el reporte, ya están todas las condiciones para la llegada del nuevo fenómeno. “Las temperaturas de la superficie se enfriaron significativamente durante abril y mayo. Ya estamos viendo vientos alisios más fuertes del este (del este), que han enfriado las aguas superficiales sobrecalentadas.

Las observaciones semanales y mensuales más recientes de la región clave de monitoreo de ENOS (apodada “Niño 3.4″) muestran que las temperaturas de la superficie están cerca del promedio y ahora han comenzado a emerger aguas más frías y profundas.

Ahora que tanto la atmósfera como el océano se han alejado de El Niño, el evento realmente ha terminado. Debajo de la superficie del Pacífico oriental, un charco de agua fría ha estado al acecho durante varios meses en modo de espera, listo para reabastecer la superficie e intensificar la anomalía fría necesaria para crear y mantener La Niña.

La experta señaló que solo ha habido 10 veces en el registro histórico en las que ENOS pasó de El Niño a La Niña en un año. “Esos no son ejemplos suficientes para sacar conclusiones sólidas. Aun así, es interesante observar lo que tenemos y especular sobre lo que podría significar, así que eso es todo lo que estoy haciendo aquí”.

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago, señala que en la zona central de Chile, “La Niña tiene básicamente dos efectos. Por un lado, modera las temperaturas; los años marcados por La Niña no son extremadamente cálidos. Por otro lado, modera las precipitaciones; los años marcados por La Niña son en general secos”.

Incluso podría evitar algunos récords negativos, cree Cordero. “Gracias a La Niña, este año no va a ser extremadamente caluroso como el 2023. Además, este año afortunadamente no debería ser hiperárido. El tardío desarrollo de La Niña ha permitido que las precipitaciones durante este primer semestre se acerquen a valores considerados típicos, no solo en la zona central, sino en buena parte del país”.

Los efectos que deja el desarrollo de La Niña. Los efectos de cada episodio de La Niña varían en función de su intensidad y duración, así como de la época del año en que se desarrolla y de la interacción con otros modos de variabilidad climática. En muchos lugares, especialmente en los trópicos, La Niña produce en el clima efectos opuestos a los que provoca El Niño.

Sin embargo, los fenómenos climáticos de origen natural, como el ENOS, ahora tienen lugar en el contexto del cambio climático antropógeno, que provoca un aumento de las temperaturas mundiales, exacerba los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, y altera la configuración de las temperaturas y las precipitaciones estacionales.

Los últimos nueve años han sido los más cálidos de los que se tiene constancia, a pesar de que desde 2020 hasta principios de 2023 tuvo lugar un episodio plurianual de La Niña que ejerció un efecto de enfriamiento.

El Niño alcanzó su apogeo en diciembre de 2023 como uno de los cinco episodios más intensos de este fenómeno jamás registrados.

La probable fuerza de la próxima La Niña se volverá más clara cuanto más nos acerquemos, y escucharás más sobre eso en próximas publicaciones, señaló la experta en su informe.

Por lo general, tras un episodio intenso de El Niño se dan las condiciones características de un episodio de La Niña, y las predicciones más recientes de los modelos son congruentes con esa secuencia, si bien persiste una marcada incertidumbre respecto a su intensidad o duración.

Un aporte del director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

 

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CAMBIO CLIMÁTICO: EL PASADO CUENTA. Armand Hernández

 

                                             CAMBIO CLIMÁTICO: EL PASADO CUENTA

Armand Hernández, Investigador Ramón y Cajal en Ciencias de la Tierra y del Agua, Universidade da Coruña y Olga Margalef, Profesora de geomorfología y riesgos geológicos, Universitat de Barcelona

The Conversation, 17/07/2024

El cambio climático actual es antropogénico (de origen humano). El consenso sobre ello en el ámbito científico que se dedica a la investigación del clima es absoluto.

Sin embargo, para alcanzar este acuerdo ha sido necesario contextualizar el momento presente respecto a una escala de tiempo mucho mayor con el fin de poder determinar la excepcionalidad del cambio climático que estamos viviendo.

Para ello, la comunidad científica que trabajamos en paleoclimatología (estudio del clima del pasado) utilizamos archivos naturales y documentales de todo el mundo.

La variabilidad climática depende de factores naturales y antropogénicos. Entre los primeros hay un gran rango de escalas temporales que van de millones (movimientos tectónicos) a decenas de años (actividad solar o vulcanismo). Por el contrario, los factores antropogénicos, como es obvio, sólo se dan a escala humana y mucho más intensamente en las últimas décadas del período industrial.

Para obtener reconstrucciones climáticas fiables, los registros basados en indicadores indirectos (proxies, en inglés) procedentes de archivos naturales deben cumplir ciertos requisitos:

  • Ser sensibles a variables climáticas (por ejemplo a cambios en la temperatura o precipitación).
  • Ser capaces de registrar estos cambios de modo que se puedan interpretar en la actualidad.
  • Ser lo más continuos posible para no perder información y cubrir amplias ventanas temporales.
  • Mantener una relación indicador-clima constante a lo largo del tiempo (principio de uniformismo).
  • Ser representativos de la región objeto de estudio, ya que algunos registros dan información local y otros a nivel regional o global.

Archivos climáticos del Cuaternario. Cuanto más antiguos son los registros, más difícil es obtener información fiable de ellos ya que la incertidumbre es mayor, en parte a causa del propio clima que se encarga de ensombrecer o borrar las señales que dejó en el pasado.

Por ello, el período de tiempo más estudiado en paleoclimatología es el Cuaternario, o lo que es lo mismo, aproximadamente los últimos 2,6 millones de años.

El Cuaternario es también el periodo geológico en que la distribución de continentes y océanos y los patrones de circulación atmosférica globales más se asemejan a los que conocemos hoy en día. Y este hecho nos facilita la interpretación y estudio del clima durante este período.

Para reconstruir el clima a lo largo del Cuaternario se utilizan diversos archivos naturales. Estos archivos presentan distintas características según su naturaleza.

Si comparamos estos registros con las páginas de un libro podríamos decir que cada tipo de archivo está escrito en un idioma distinto, un idioma que la comunidad paleoclimatológica nos encargamos de descifrar.

Aunque hay muy diversos tipos de archivos, veamos a continuación los más comunes.

Testigos de sondeos de hielo. El hielo que se encuentra en las zonas polares y de alta montaña de la Tierra se ha acumulado a lo largo de los diversos ciclos glaciares que ha habido durante el Cuaternario.

Las sucesivas capas de hielo albergan información muy valiosa, para períodos muy largos de tiempo y con una resolución que puede llegar a ser anual.

Las pequeñas burbujas de aire que quedan atrapadas en las masas de hielo durante su formación son pequeñas muestras de la composición atmosférica de aquel momento que podemos estudiar en la actualidad. Por ejemplo, sabremos la concentración de dióxido de carbono (CO₂) que había en aquel momento.

Sin embargo, a pesar de su potencial para reconstruir con precisión largos períodos de tiempo, son archivos que se encuentran en zonas muy remotas y de difícil acceso y, además, su conservación es muy delicada y costosa.

Corales. Los corales forman sus esqueletos mediante la precipitación de carbonato cálcico, el cual almacena información de las condiciones de temperatura del medio, en este caso acuático, en el que se ha formado.

Así, aunque los períodos de tiempo que se pueden reconstruir con estos archivos son relativamente cortos (generalmente inferiores a 1000 años) su resolución puede llegar a ser estacional (< 1 año). Estos archivos suelen estar limitados a regiones tropicales.

Anillos de los árboles. Los anillos de los árboles son probablemente el archivo más utilizado en reconstrucciones paleoclimáticas para el último milenio. Este hecho se debe a su excelente precisión.

El crecimiento de los anillos de los árboles es estacional, lo que permite una cuantificación muy exacta de la edad del registro. Además, estos archivos son muy sensibles a los cambios ambientales, registrando muy bien la señal climática. Su continuidad temporal y su distribución prácticamente global son también responsables de su uso tan extendido.

Sedimentos marinos y lacustres. Los sedimentos tanto de los fondos marinos como de los fondos de los lagos son excelentes archivos paleoclimáticos. Se encuentran distribuidos a lo largo de toda la Tierra, suelen ser secuencias muy largas en el tiempo, llegando hasta cientos de miles de años, y en algunos casos, como en sedimentos varvados (laminaciones de tipo estacional), con una resolución inferior a anual.

Por contra, estos archivos suelen estar alterados por el impacto humano y la fiabilidad de sus cronologías, aunque está mejorando, no siempre es todo lo precisa que sería deseable.

Espeleotemas. Los espeleotemas incluyen las estalactitas y estalagmitas que se forman en las cuevas. Estos archivos permiten obtener registros climáticos de alta resolución para largos períodos de tiempo: decenas y cientos de miles de años.

También permiten reconstruir el clima en una gran variedad de ambientes hidrológicamente muy distintos (desde zonas áridas a zonas de alta pluviosidad).

Los métodos de datación que se utilizan para estos archivos suelen ser altamente fiables, pero suelen presentar registros discontinuos. Además, al encontrarse en cuevas puede existir cierta incongruencia entre el clima en superficie y el registrado dentro de la cueva.

Espeleotemas en la cueva de Mendukilo, Astitz (Navarra, España). Banco de Imágenes Geológicas/FlickrCC BY-NC-SA

Fuentes documentales

Los documentos históricos como son los cuadernos de bitácora, las hojas parroquiales o los registros agrícolas de floración y cosecha también son útiles para reconstruir el clima más allá de los registros instrumentales. Lo que hace más interesantes a estos archivos es la variedad de fuentes, el buen control cronográfico y su precisión. La mayoría de estos archivos se concentran en el Atlántico Norte y el Pacífico.

Es labor de la paleoclimatología emplear los distintos registros y compararlos entre sí para obtener una reconstrucción coherente del pasado. Como hemos ido viendo, cada uno de los archivos tiene sus puntos fuertes y sus debilidades, pero combinados como un gran puzle climático nos ayudan a reconstruir de forma certera el clima del pasado.

Gracias a esta aproximación podemos demostrar que la velocidad y las características del cambio climático actual difieren de los cambios climáticos de origen natural del Cuaternario. De este modo, y sin miedo a equivocarnos, podemos de decir que en el estudio del cambio climático el pasado tiene mucho que contarnos.

Un aporte del director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

 

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LO QUE ESTÁ SOBREPASADO . Humberto Julio Reyes

 

                                                               LO QUE ESTÁ SOBREPASADO

                                                                                                          Humberto Julio Reyes

A raíz de la reciente ola de homicidios en la Región Metropolitana, hemos escuchado y leído a muchas personas que, en diversos tonos, representan que habría llegado la hora de poner fin a la delincuencia desatada.

En lo particular, a mí me motivó a referirme a este importante tema una columna de “Rodericus”, donde el autor comienza por calificar lo sucedido como espeluznante, para concluir que “nuestro Estado de Derecho está sobrepasado”. Agrega que la población vive con “temor y temblor”.

Concordando con la frase final y meditando sobre sus dichos he llegado a la conclusión que, si el Estado de Derecho ha sido sobrepasado, es consecuencia de que otros poderes lo han sido.

Me explico:

Pienso que las principales autoridades políticas, responsables de nuestra seguridad, se encuentran sobrepasadas por no poseer ni la preparación, ni la experiencia ni la capacidad para adoptar las medidas apropiadas para enfrentar esta crisis.

Se habla de alcanzar un acuerdo nacional, ¿sobre qué?

En segundo lugar, pareciera que las fuerzas de orden hace rato lo han sido, ya que vemos que ni siquiera en defensa propia hacen uso de las armas que portan.

Debido a lo anterior se habla de “sacar a los militares a la calle”, no para que enfrenten a los delincuentes, sino para proteger a los Carabineros, como si en la actualidad se pudiera protegerlos sólo por presencia.

¿Acaso se olvida cómo, durante “el estallido”, fueron desafiados e incluso agredidos sin que tampoco hicieran uso de su armamento, salvo en contadas ocasiones y por las cuales quienes actuaron fueron procesados y condenados como simples particulares?

Vimos en vivo y en directo cómo un militar armado, en plena Alameda y frente al edificio Gabriela Mistral, respondía a su agresor con un solo brazo porque en el otro sostenía su fusil.

¡Absurdo!

Como esta crisis se ha manifestado sorpresivamente (¿?), concluyo que la ANI, que creía desaparecida o en receso, también habría sido sobrepasada en sus previsiones, a menos haya alertado y no se le haya escuchado.

Finalmente, los ciudadanos de a pie, sin otra responsabilidad que pagar nuestros impuestos pare que se nos brinde seguridad, estamos absolutamente sobrepasados por una inseguridad que se manifiesta en cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier forma, dada la creatividad e ingenio con que actúan los delincuentes.

Todos sobrepasados y, en consecuencia, también lo está el Estado de Derecho.

Aunque dudo ser escuchado, quisiera proponer dos simples y modestas medidas que ayuden en dos aspectos.

Se nos dice que faltan policías, salvo para cumplir las órdenes de los ministros de fuero que investigan con encomiable celo algún crimen impune de hace muchos años. ¿Cuánto personal se dedica a las causas de derechos humanos, donde el riesgo no existe, se recorre el mundo buscando testigos – si no se les encuentra se les falsea – y se hace cómoda carrera?

Se nos dice que habrá que construir una cárcel ya que la capacidad de recibir más presos está absolutamente sobrepasada. Bueno, mientras tanto, disponga el ministro de Justicia una comisión de médicos, ojalá independiente, que examine a los ancianos y enfermos que cumplen condenas en diversos penales por causas de derechos humanos y que no pueden ser atendidos con los recursos de Gendarmería.

Envíenlos a sus domicilios u hospitales. A su edad no van a ser reinsertados en la sociedad, eso es ridículo. Tampoco, aunque quisieran, podrían reincidir en los delitos que les fueron achacados, no son un peligro para la sociedad.

¿Muy poco?

Por algo se empieza. Cien funcionarios de Investigaciones en alguna asediada municipalidad serían caídos del cielo y cien presos menos en abarrotados penales también merecería aplauso.

Invito a una lluvia de ideas para colaborar a nuestras sobrepasadas autoridades.

Una reflexión final:

¿Cuánto durará la preocupación de nuestras autoridades por resolver esta crisis?

21 de jul. de 24

 

 

 

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Control de Armas. René Norambuena Véliz

                   Control de Armas.

René Norambuena Véliz

Diario La Tercera. 18/07/24. “Cartas al Director”

 

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“SanChiago” … el Peor de los Mundos. Cristián Labbé Galilea

                                           “SanChiago” … el Peor de los Mundos

Cristián Labbé Galilea

Estos días han sido “del terror”. Aun cuando en el último tiempo los crímenes, los portonazos, las encerronas y demases, han sido el pan nuestro de cada día en noticieros, matinales y tertulias sociales, este fin de semana el tema se desbordó, se sobrepasaron todos los limites imaginables; los asesinatos, las masacres, los ajusticiamientos, los sicariatos… estuvieron a la orden del día.

Hay evidencia contundente de que, en el país, la seguridad está descontrolada. El crimen organizado, el narcotráfico, los secuestros exprés, se suceden a vista y paciencia de las autoridades responsables, quienes se limitan a hacer reuniones e inocuas declaraciones que no responden a la realidad porque… la delincuencia tiene al país contra las cuerdas.

El país está acorralado por un grupo de delincuentes, en su mayoría inmigrantes ilegales, que saben que, en la práctica, poco o nada les va a suceder; el propio subsecretario del Interior señaló que había cientos de miles inmigrantes ilegales, y que había al menos 40 mil órdenes de expulsión no ejecutadas porque no los encuentran. ¡Así de simple!

Ante esta cruda realidad, imposible que esta pluma no establezca una pequeña relación con lo ocurrido en los 30 en Chicago (EE.UU), donde el alcohol, la prostitución, las destilerías clandestinas, el dinero negro… pusieron en Jaque a las autoridades locales y nacionales; en ese entonces “un” hombre, Eliot Ness, y 50 intocables (untouchables), restablecieron el orden defendiendo “a capa y espada” la Ley.

No faltará el contertulio que piense que eran otros tiempos, que el tema era el alcohol y la ley seca, que Al Capone era un mafioso, pero visible, etc.. De acuerdo, pero hay algunas lecciones que se pueden deducir de una realidad donde un pequeño grupo de “agentes incorruptibles” (que terminaron siendo no más de 11) trabajaron sigilosamente y, lo más importante, con el total respaldo del Presidente de los Estados Unidos Herbert Hoover, y del procurador George E. Johnson.

Nuestra situación es diametralmente opuesta: tenemos autoridades ideologizadas que padecen de “incontinencia verbal e indecisión política” para combatir el crimen organizado y el narcotráfico; no tenemos una dirección centralizada que actúe con apoyo político para responder a la amenaza delincuencial (falta un Eliot Ness); tampoco tenemos un grupo operativo con respaldo para operar. En nuestro caso, los carabineros y las fuerzas policiales no son “intocables”: pase lo que pase, ellos siempre van a tener la culpa de todo.

Así las cosas, esta pluma concluye que vivimos en una especie de “SanChiago”, una mezcla de Santiago y Chicago -en su tiempo llamada la capital del crimen- (como nuestra capital ahora), y que la única forma de lograr paz y seguridad es atenazar al crimen organizado hasta transmitirle nítidamente que: el Estado, los Políticos, la Justicia y especialmente las autoridades del Poder Ejecutivo, incluido el Presidente, son personas incorruptibles y decididas a no darle tregua al delito… Mientras eso no suceda, seguiremos viviendo en “SanChiago… el peor de los mundos”.

 

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