HISTORIA MILITAR Y HÉROES OLVIDADOS

ACTIVIDADES DEL INSTITUTO O’HIGGINIANO DE CHILE EN EL DÍA DEL NATALICIO DEL PADRE DE LA PATRIA

ACTIVIDADES DEL INSTITUTO O’HIGGINIANO DE CHILE EN EL DÍA DEL NATALICIO DEL PADRE DE LA PATRIA

Marcelo Elissalde Martel, Socio de la Unión y Consejero del I. O’higginiano de Chile 20/08/2022

Los miembros del Instituto O’higginiano de Chile se desplegaron en diferentes ciudades y comunas para recordar la fecha del nacimiento de nuestro Padre de la Patria, don Bernardo O’Higgins Riquelme, ocurrido en Chillán el 20 de agosto de 1778.

La Alcaldesa de Providencia Sra. Evelin Matthei invitó al Instituto a la celebración en la comuna, en donde asistieron consejeros y miembros.

Fue una emotiva ceremonia que contó con la participación de la Escuela Militar, instituto creado por O’Higgins en 1817, su director y una delegación, la banda del Regimiento Buin, el regimiento más antiguo de Chile, colegios de la comuna y un gran público.

Al inicio de la ceremonia, el suscrito fue invitado a exponer y explicar los objetivos del instituto, lo cual fue agradecido oportunamente. El instituto desplegó a sus integrantes como ya se dijo, a distintas regiones y ciudades. El presidente concurrió a Chillán, consejeros se hicieron presente en Quilleco, en Las Canteras (Los Ángeles), en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, Valdivia, Concepción y ante la estatua ecuestre ubicada en la Alameda que lleva su nombre, y que fue una de sus obras, entre otros lugares.

A la comuna de Pedro Aguirre Cerda concurrió el suscrito, invitado por la Junta de Vecinos N° 2 “Centenario”, en donde participó junto a las autoridades comunales e invitados, el Embajador de Irlanda Mr. Paul Gleeson.

Amenizaron el acto el Orfeón Nacional de Carabineros de Chile un conjunto de baile folklórico y un conjunto de música celta e irlandesa. También se efectuó una hermosa recreación histórica.

Hubo una gran participación de público de la comuna.

 En todos los lugares en que se recordó esta importante fecha, hubo una gran participación de las autoridades, filiales del instituto y de un gran público.

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ESCUELA MILITAR Y EL LEGADO DE O’HIGGINS

ESCUELA MILITAR Y EL LEGADO DE O’HIGGINS

Fernando Silva Ramírez, Coronel, director Escuela Militar

El Mercurio, Cartas al director, 21/08/2022

 

Señor Director:

El 20 de agosto, la patria celebra el natalicio de su padre. Y el estar al mando de una de las instituciones creadas por el general O’Higgins, me obliga a resaltar su legado.

La Escuela Militar nace en 1817 como “depósito donde puedan sacarse oficiales formados e instruidos para llenar vacantes de los rejimientos, cubrir los cuerpos de milicias cívicas, i tomar cuadros para levantar prontamente un nuevo Ejército en caso necesario”. Así, se contaría con un cuerpo profesional que daría forma al Ejército de Chile en procura de la victoria sobre las fuerzas realistas.

Más aún, esto era ineludible para mantener en el tiempo la independencia nacional.

A poco andar, Chile debió enfrentar tres guerras, dos de las cuales demandaron del Ejército el empleo de su fuerza y la de batallones cívicos, quienes, al mando de muchos oficiales formados en la Escuela Militar, lograron cumplir victoriosos los objetivos trazados.

Pero la Escuela Militar no solo ha sido el lugar donde se forman los oficiales contribuyendo a la misión del Ejército, sino que además es un elemento contributivo a la unidad nacional. Por ella pasan miles de jóvenes de todos los rincones del país, con diversidad de etnias, tradiciones y todo aquello que conlleva nuestra geografía.

Aquí, nuestros alumnos sufren el rigor de la formación militar, sin importar el nivel socioeconómico, ni su sexo o credo. A lo largo de cuatro años, chilenos desconocidos entre sí se unen, tomando como premisa el interés de servir a Chile y estar en condiciones de rendir la vida si la patria lo demanda.

Así, el legado del general O’Higgins se vuelve mucho más amplio al fundar instituciones que, con el paso del tiempo, han contribuido significativamente a la unión de sus habitantes.

Por ello, en este nuevo aniversario del natalicio del fundador de la Escuela Militar, rendimos tributo a quien con su visión republicana permitiera contar con una academia militar sobre la cual, según sus palabras, “está basado el porvenir del Ejército y sobre este Ejército, la grandeza de Chile”.

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Saludo al Presidente del Instituto O´higginiano de Rancagua —- Nacimiento de Bernardo O’Higgins Riquelme.20 de agosto de 1778—80 años del Instituto O’higginiano de Rancagua —- Ver entrevista al general de brigada Antonio Yakcich

Saludo al Presidente del Instituto O´higginiano de Rancagua —- Nacimiento de Bernardo O’Higgins Riquelme.20 de agosto de 1778—80 años del Instituto O’higginiano de Rancagua —- Ver entrevista al general de brigada Antonio Yakcich

Entre las obras de su gobierno, tuvo especial relevancia la construcción de escuelas primarias, la reapertura del Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, además de la creación de la Escuela Militar y de la Escuela Naval y la formación de la primera Escuadra Nacional.

Saludo de la Unión al Presidente del Instituto O´higginiano de Rancagua

Estimado Presidente del Instituto O’higginiano de Rancagua

El Presidente de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional, en representación de los socios de la Corporación, lo saluda atentamente con motivo de celebrarse en el día de hoy el natalicio de nuestro Prócer, cuya figura y vida representa el instituto que usted dirige con el objeto de que esté vivo en la memoria de los chilenos, resaltando su vida, su figura y sus actos, los que siempre fueron guiados por el amor a su Patria y a su ferviente deseo de hacerla independiente.

Que el éxito los acompañe en su encomiable labor.

Antonio Varas C., Secretario del Directorio.

El general de brigada Antonio Yakcich nos habla de Bernardo O’ Higgins ” El Padre de la Patria”

Ver entrevista completa en: www.youtube.com/watch

Nacimiento de Bernardo O’Higgins Riquelme, el Padre de la Patria.20 de agosto de 1778

Su presencia, como militar y gobernante, fue crucial en todo el proceso de emancipación chilena del dominio español, ya fuera luchando en las batallas de la Independencia o ejerciendo como primer Director Supremo de la nueva nación.

Hijo natural del que fuera gobernador de Chile y virrey del Perú, Ambrosio O´Higgins, nació en Chillán Viejo. Realizó sus estudios en Lima y luego en Inglaterra, donde conoció a Francisco Miranda, quien lo inició en las ideas independentistas. Muerto su padre en 1801, regresó a Chile a tomar posesión de la hacienda de Las Canteras cercana a la ciudad de Los Ángeles.

En 1810, fue elegido diputado de la recién formada Junta de Gobierno y en 1811 es nombrado coronel de ejército.

En 1813, se enfrentó por primera vez a los realistas en la batalla de El Roble. Su rivalidad con José Miguel Carrera, el otro líder de la Independencia, la llevó a enfrentarse, en 1814, en el combate de Tres Acequias. No obstante su espíritu patriota primó y O’Higgins se unió a Carrera para enfrentar la invasión de las fuerzas realistas dirigidas por Mariano Osorio.

Durante el período de la Reconquista, organizó en Mendoza, junto a José de San Martín, el Ejército Libertador de Los Andes y dirigió la ofensiva chilena.

Derrotadas las fuerzas realistas, asumió como Director Supremo y firmó, el 12 de febrero de 1818, la Proclamación de la Independencia de Chile. En algunas de las proclamas dirigidas por O’Higgins a los soldados enemigos que aún resistían, dejó claramente establecida su posición antimonárquica. Sin embargo, su afán por incrementar el desarrollo económico del país, lo impulsó a establecer relaciones comerciales con las principales monarquías europeas; las cartas enviadas a los reyes, escritas en un lenguaje equilibrado y cauteloso, quedaron para la posteridad como un testimonio de su carácter eminentemente pragmático.

Entre las obras de su gobierno, tuvo especial relevancia la construcción de escuelas primarias, la reapertura del Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, además de la creación de la Escuela Militar y de la Escuela Naval y la formación de la primera Escuadra Nacional.

En su gestión como Director Supremo tomó medidas que le significaron ganarse la antipatía de la aristocracia criolla, como la abolición de los mayorazgos y los títulos de nobleza, la supresión de los escudos de armas y la creación de la legión al mérito. En estas disposiciones puede observarse la influencia de la logia masónica Lautarina -a la que O’Higgins pertenecía-, que se caracterizaba por su rechazo al orden nobiliario.

Su gloriosa vida pública -aunque no desprovista de episodios oscuros, como su participación en la muerte de José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez– fue evaluada por él mismo en un manifiesto dirigido a su pueblo. Paradójicamente, su abdicación al cargo de Director Supremo de Chile el 28 de enero de 1823, uno de los episodios más tristes de su vida, fue la máxima expresión de su adhesión a la causa del país, ya que voluntariamente se despojó del poder para evitar una guerra civil, dejando como testimonio una emocionada despedida.

Falleció en Lima el 24 de octubre del año 1842.

80 AÑOS DEL INSTITUTO O´HIGGINIANO DE RANCAGUA.

Mario Barrientos Ossa.

Instituto O’higginiano de Rancagua.

            Era el 20 de agosto de 1942, y un suceso especial conmovía la tradicional tranquilidad de la ciudad.

            En el edificio consistorial, estaba reunido el Municipio en su sala de sesiones, junto con distinguidos vecinos de Rancagua, entre ellos el inspirador de la idea, el regidor y bombero César Guzmán Castro. Se trataba de fundar una institución única y pionera en nuestra patria, destinada exclusivamente a investigar y difundir con rigor histórico la vida y la obra del Libertador don Bernardo O’Higgins Riquelme. Se conjugaban en la fecha elegida para su constitución el Natalicio de don Bernardo, que se celebraba en ese día, y la cercanía del Centenario de su muerte, ocurrida un 24 de octubre de 1842.

            La banda instrumental del Grupo de Ingenieros Membrillar interpretaba frente al edificio canciones chilenas, y las radios locales transmitían el suceso en cadena. La ciudad entera vibraba con este acontecimiento.

            Así nació el Instituto O’higginiano de Rancagua, siendo su primer Presidente don Florencio Durán Bernales, médico y senador de la República, destacando entre sus sucesores el periodista e historiador Héctor González Valenzuela, quien sirvió el cargo durante 42 períodos, dejando una ancha e imborrable huella. Hoy, sirve como Presidente nuestro apreciado amigo Antonio Yakcich Furche, General de la República e historiador, que le ha dado un renovado giro a sus fines, llevándolo a internacionalizar sus funciones con el aporte de académicos y académicas de varios países.

Nuestro Instituto, que cumple hoy 80 años de ininterrumpidas actividades, mantiene su plena labor de investigación y difusión histórica, a nivel nacional e internacional. Fue el primero y es el más antiguo de todos los creados después, incluso el de Santiago, que se fundó en 1953, por lo cual es el autor de la idea y el decano de todos los demás institutos creados con fines similares. Ayer, suscribimos con la Universidad de O’Higgins un MOU en el que acordamos constituir el Centro de Estudios O’higginianos, con un directorio compuesto por ambas partes por mitades, destinado a elevar al más alto nivel de exigencia académica nuestra labor de investigación y difusión. Asimismo, presentamos el séptimo libro de difusión de la obra del Libertador, con trabajos escritos por nuestros miembros, cumpliendo fielmente nuestros fines estatutarios.

            En este día rendimos un homenaje de admiración y cariño a esta señera Institución, saludando a su Directorio, a todos sus Caballeros O’higginianos y a sus Damas O’higginianas, con el recuerdo entrañable de Héctor González Valenzuela, quien fuera nuestro amigo y quien nos llevó a integrarnos a este querido Instituto, donde cumplo hoy 47 años de membresía.

General Benardo O'Higgins Riquelme - Libertador y director supremo de Chile | Historia de america, Jose de san martin, Personajes históricos
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EL INSTITUTO NACIONAL ABRIO SUS AULAS UN 10 DE AGOSTO.

PERLA OHIGGINIANA.

EL INSTITUTO NACIONAL ABRIO SUS AULAS UN 10 DE AGOSTO.

Mario Barrientos Ossa.

            Cada mes de agosto, en que celebramos el natalicio del Libertador, también nos trae el gratísimo recuerdo de la fundación del Instituto Nacional, el primer establecimiento educacional de la época republicana, en cuyas aulas tuvimos el tremendo privilegio de haber cursado las humanidades.

            El Instituto Nacional fue fundado oficialmente el 11 de febrero de 1813, por la Junta de Gobierno que regía los destinos patrios, que presidía don José Miguel Carrera, pero no abrió sus puertas sino hasta el 10 de agosto de ese mismo año, fecha que se considera como su onomástico oficial.

            Por tanto, hoy no es la fecha de fundación del Instituto, como erradamente se dice, sino la del inicio de sus actividades docentes.

            Una vez que Mariano Osorio retomó por la fuerza de las armas el gobierno de Chile, reponiendo el coloniaje, dispuso el cierre del Instituto, por ser “obra del gobierno intruso”.

            El 20 de julio de 1819, el Libertador O’Higgins lo reabrió en solemne y concurrida ceremonia, permaneciendo vigente hasta nuestros días.

            En torno al Instituto se unen, entonces, los esfuerzos de dos de nuestros mayores próceres: José Miguel Carrera, quien presidía la Junta de Gobierno que dispuso su creación, por lo cual hoy con justicia lleva su nombre, y Bernardo O’Higgins Riquelme, quien lo reabrió, como parte de su mandato.

            Como amante de la historia y nostálgico institutano, me ha parecido conveniente expresar estas breves líneas, en homenaje de mi querido colegio y en recuerdo de nuestros principales héroes patrios.

Un aporte del Pas Presidente Gustavo Basso Cancino

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EFEMÉRIDES O’HIGGINIANAS DEL MES DE JULIO

EFEMÉRIDES O’HIGGINIANAS DEL MES DE JULIO

Marcelo Elissalde Martel

Instituto O’Higginiano de Chile

1811 04 Se inaugura el Primer Congreso Nacional. El Fraile de la Buena Muerte, Camilo Henríquez, tomó el juramento a los representantes y el abogado mendocino afincado en Concepción, Juan Martínez de Rozas, pronunció el discurso de fondo señalando sus deberes a los noveles diputados. Funcionó solo hasta el 12 de diciembre de ese mismo año, cuando fue disuelto por José Miguel Carrera, cuando protagonizó su primer golpe de Estado. Es del caso señalar que Carrera, con su gran personalismo y ambición, cerró no menos de 3 veces el Congreso recién creado; esta fue la primera vez.
1816 20 En su calidad de Comandante en Jefe Interino del Ejército de los Andes, Bernardo O’Higgins presidió en Mendoza los actos de Proclamación de la Independencia de las Provincias Unidas del Plata (Hoy Argentina).
1817 09 Es el día de nuestra bandera nacional. En la oportunidad, los nuevos miembros del Ejército hacen su Juramento ante el emblema patrio, hasta “… rendir la vida su fuese necesario”. Este fue ordenado confeccionar, por don Bernardo ya como Director Supremo mediante Decreto Ley el 18 de Octubre de 1817. Su diseño correspondió a los oficiales José Ignacio Zenteno y Antonio Arcos Arjona (Español) ambos al servicio de Chile.
1818 07 Don Bernardo, ya como Director Supremo, según un propio croquis en el decir de historiador Barros Arana, ordena la construcción del paseo Alameda de las Delicias, en lo que en la época de la Colonia era llamado La Cañada, un sitio sucio, baldío. Incluso pasaba por allí un brazo del río Mapocho, desde lo que hoy es plaza Baquedano hacia abajo. En algunos tramos eran arrabales y ranchos. Algo más abajo cerca del cerro Santa Lucía estaban las monjas Clarisas y casi enfrente los frailes Franciscanos (Hoy Iglesia de San Francisco). Don Bernardo quiso sacar del atraso y dignificar el sector y por eso firmó el decreto en la fecha arriba señalada; parte de él reza así: “La Cañada por su situación, extensión, abundante agua y demás circunstancias es el lugar más adecuado para una alameda”. Así se transformó en un hermoso paseo lleno de fuentes, asientos, plantas, árboles en los que abundaban los álamos lo que de allí vino el nombre, transformándose en el paseo obligado de los Santiaguinos por siglos. Hoy es la avenida más importante de la capital y lleva el nombre su creador.
1818 18 Decreta la reapertura del Instituto Nacional.
1820 22 El general O’Higgins, presencia desde un cerro de Valparaíso el zarpe de la Expedición Libertadora al Perú y pronuncia su célebre frase: “De estas 4 tablas dependen los destinos de América”. Una metáfora, porque la Escuadra Nacional estaba compuesta por casi 20 buques entre navíos de guerra, de transporte, de apoyo, lanchas torpederas, etc., que se enfrentarían a la formidable flota de guerra realista.
1823 17 Autorizado por la Junta Provisoria de Gobierno, que asume transitoriamente el poder luego de su abdicación, se embarca en Valparaíso rumbo a Callao, en la corbeta inglesa “Fly”, despedido con honores por autoridades, militares y civiles, rumbo a Perú, para nunca más volver a su patria. Falleció en Lima el 24 de octubre de 1842 y sus restos fueron repatriados a Chile recién en diciembre de 1868.

 

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ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA COMUNA DE SAN JOSÉ DE MAIPO.

ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA COMUNA DE SAN JOSÉ DE MAIPO.

Marcelo Elissalde Martel. Instituto O’higginiano de Chile.

Reunión. Con motivo de la celebración de los 320 años de la fundación de la comuna de San José de Maipo, concurrieron a una importante reunión con el Alcalde de la Comuna Don Roberto Pérez, el Presidente don Rodolfo Pereira Albornoz y el Secretario General don Daniel Beltrán.

En esta reunión se acordó concurrir a la celebración de los 320 años de la fundación de dicha comuna, como también se estudiaron posibilidades de realizar actividades culturales e históricas en la comuna cordillerana, que esperamos se concreten en breve plazo.

Cabe señala que San José de Maipo está muy vinculada a los O’Higgins, toda vez que fue fundada por don Ambrosio O´Higgins en el año 1720. Años después, una parte del Ejercito Libertador que comandada su hijo con el general San Martín, cruzó por allí el macizo andino, al existir un paso entre Chile y Argentina por ese sector cordillerano.

Conmemoración. La conmemoración de los 320 años de San José de Maipo se realizó el 16 de julio con una solemne misa celebrada en su Iglesia patrimonial, para luego efectuar una alocución frente al monolito en honor a su fundador don Ambrosio O´Higgins.

El Presidente de nuestra filial de San José de Maipo Dr. Roberto Von Benewitz Gotschlich efectuó una detallada exposición sobre la historia de la Villa fundada en honor a San José, su trayectoria y aporte al desarrollo del país.

Historia. San José de Maipo se funda como Villa por acto de don Ambrosio O’Higgins en 1792. El Gobernador de Chile y futuro Virrey del Perú consideró necesario darle la calidad de Villa como una forma de apoyar las faenas mineras que se daban en la zona de San Pedro Nolasco.

En efecto, en estas minas existía una importante producción de plata, la cual era de mucha importancia para las arcas de la Colonia.

Es entonces, el 16 de julio de 1792 cuando se funda la población Villa San José de Maipo, en honor a San José, con una distribución de 27 manzanas de 84 metros por lado y cortadas por nueve calles de sur a norte y cuatro de este a oeste.

Al año siguiente, se hizo la distribución de los solares y se le otorgan los dos primeros al Padre José Santos Arambulo, para erigir la iglesia y casa parroquial, que estarían situadas frente a la Plaza de Armas.

Durante el siglo XIX la zona es escenario de varios acontecimientos importantes para la independencia de Chile, ya que, por su estrecha comunicación con Argentina, el paso del Portillo fue utilizado por una columna del Ejército de los Andes, logrando batir en retirada a la guardia realista de San Gabriel.

Para el siglo XX, la necesidad de electrificación de Santiago significó la construcción de las plantas hidroeléctricas de Maitenes, Queltehues y Volcán. Además, se construyó el acueducto entre Laguna Negra y Santiago, que fue clave para la distribución de agua a la capital.

De ahí la importancia del Cajón del Maipo y su abastecimiento para Santiago.

El ferrocarril de Puente Alto al Volcán hizo que el pasar de los habitantes del Cajón cambiara para siempre. Además de los beneficios que el tren traería a toda la comunidad, tanto en agricultura y comercio, el ferrocarril fue muy importante para el sector minero, por el mejoramiento en el traslado de sus productos.

El primer tramo se construyó hasta San José de Maipo en 1912 y se extendió la vía hasta el Volcán hacia 1922.

Por la pureza de sus aires, y su altitud sobre el nivel del mar, se construyó un hospital especializado en enfermos respiratorios provenientes de todo Chile, principalmente para aliviar la Tuberculosis, enfermedad incurable y mortal durante esa época (inicios del s. XX).

Hacia finales de siglo se convierte en un polo de desarrollo para el ecoturismo, gracias a su caudaloso río muy apto para la práctica del rafting.

Un aporte del Director de la Revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel

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Juncal

Juncal (1

Patricio Espinosa Zanelli*. Coronel de Ejército 

Experiencias formativas de montaña en escenarios extremos,  ante adversario y amenaza real cuando se resuelve intercambiar  dos oficiales de ejercito detenidos por presunto espionaje. 

Estamos en el campamento base del ventisquero Juncal, en la confluencia  del río Juncal y el estero Monos de Agua. Son las 06:30 horas de una fría  y húmeda mañana de fines de abril de 1981. La pesada neblina plomiza  enmascara y se confunde con las cumbres que rodean nuestra posición.  Al mando del mayor Fernando Silva, servíamos un grupo de instructores  de montaña, entre los que me encontraba, y no menos de 60 suboficiales  y 40 oficiales alumnos del curso de montaña. Entre ellos se encontraba el  Teniente Rodrigo Estrada Toribio, quien el 12 de septiembre de 1982,  moriría junto a otros cuatro camaradas bajo un infierno de avalanchas de  barro, nieve, y hielo, a pocos kilómetros hacia el oeste, tras el cerro Alto  Los Leones, en la vecindad de la minera Saladillo.

Mientras nos alistábamos para otro día de instrucción de vida, movimiento  y combate sobre el hielo, entre la bruma distinguimos una reducida  patrulla montada. Rara e inusual visión a esa hora. Significaba que  provenían desde la Escuela de Montaña, en Río Blanco, por lo que  deberían haber iniciado su marcha con mucha antelación.

Marchaban con la premura de alguna emergencia. Veo raudo al jinete  (Teniente Antonio Yackcich), que venía a la cabeza de la reducida  columna, dirigirse a hablar con nuestro comandante, el que ya también  caminaba rápidamente a su encuentro.

1. La forma y estilo de exposición del presente relato -y otros de este tipo- tienen por  objeto integrar experiencias humanas, de conducción táctica y de técnica de montaña,  para una mejor comprensión por parte del mundo civil en relación con la vida militar y  el cumplimiento de las misiones constitucionales de las fuerzas armadas.

Misión: se debía ocupar defensivamente la totalidad de los pasos y  portezuelos fronterizos de la línea del Aconcagua. No sería la primera vez,  ya en el año 1978, para la hipótesis de guerra con Argentina, que  finalmente es mediada por el Papa, se había ejecutado.

Era producto de un cierre unilateral de la frontera por parte de las  autoridades argentinas a lo que Chile responde con un despliegue  preventivo de fuerzas. La campaña de hielo había terminado. Dos minutos  bastaron para que el mayor Silva impartiera una de las primeras ordenes  tácticas, en este caso una orden de marcha: “Alcanzar la confluencia del  río Juncal con el estero Juncalillo en un plazo de 8 horas”. Se desarma el  campamento y se alista la columna de hombres y ganado para el regreso.  Los jefes de curso apuramos a nuestros alumnos y organizamos la bajada.

El mayor Silva se reúne con sus capitanes. Se nos informa que la unidad  debe organizar dos núcleos: un esfuerzo principal que deberá marchar a  ocupar posiciones defensivas en la zona general del Cristo Redentor o  paso del Bermejo y el núcleo secundario marchará a la zona de Los Hornos  y cumplirá misión de vigilancia en los pasos fronterizos de Navarro Norte  y Navarro Sur.

El capitán Reed y el capitán Álvarez, nuestros comandantes de compañía,  nos ordenan a mí y al subteniente Roberto Villegas, que con cinco  sargentos instructores y 40 cabos alumnos iniciemos la marcha antes que  el resto de la columna, debiendo detenernos en Los Hornos a fin de recibir  una orden de combate.

Sabiendo que este punto constituye el acceso a los Navarro, a mí ya no  me cupo ninguna duda que seríamos el esfuerzo secundario. Roberto  Villegas era un comandante apasionado, pero tranquilo y ponderado. No  podría estar mejor acompañado.

La marcha, rápida pero segura, nos ensimisma en graves pensamientos.  Rápida y ágilmente llegamos a Los Hornos con lo que ahora sería una  agrupación andina2 de nivel sección andina reforzada. Esperaba mi misión  táctica junto a Roberto, cerca del antiguo refugio de piedra que utilizaban  arrieros y pirquineros.

En Los Hornos, el resto de la columna no se detiene. El Mayor Silva  ordenó que se nos dejara toda la munición que se portaba, la alimentación  para hombres y ganado, combustible para cocinillas, elementos de  sanidad, una reducida recua de mulas y otros. Entre los “otros”: algunas  cajetillas de cigarros, galletas y otras menudencias a voluntad de los que  marchaban más hacia el Norte por el cajón de Juncal y hacia la confluencia  con el estero Juncalillo, donde se les unirían -según supimos más tarde importantes fuerzas y medios propios de un batallón de infantería de  montaña. El sargento Pedro Vallejos, de dotación del núcleo secundario  asume las tareas logísticas mientras el Mayor Silva, indicando los puntos  en la carta topográfica, se dirige al comandante de la agrupación andina.

  • “Patricio, tu misión es vigilar los pasos Navarro Norte y Navarro Sur, a  fin de detectar oportunamente avances enemigos o indicios de esa  actitud, a partir de este momento”, ordena. Luego continúa:
  • “Esta agrupación andina constituirá la protección del flanco Sur del  dispositivo, cuyo esfuerzo central, al que me dirijo con el grueso de la  columna, enfrentará al adversario en la zona de paso del Cristo  Redentor”.
  • “Mi Mayor, solo tengo alimentación de hombres y ganado para tres  días”, le recuerdo, con mucha preocupación.
  • “Me informaron que te enviarán apoyo logístico y que vendrá un oficial  del cuartel general a entregar otras orientaciones. Suerte en la misión  de vigilancia”, concluye.

Luego, notablemente emocionado, abraza al subteniente Villegas, al  sargento Vallejos y a mí, para posteriormente apurar el paso al encuentro  de la unidad que ya se perdía de vista en su apurada marcha hacia la  confluencia.

2. De una organización de docente -para tiempo de paz- pasábamos a  conformar una unidad para la guerra.

Listo, no necesitaba más. En media hora, acompañado del sargento Pedro  Vallejos, íbamos entrando al empinado sendero hacia los Navarro sobre  sendas monturas. Debíamos reconocer y recorrer al menos, hasta la base

Ilustración 1 En el cuartel de Río Blanco: la cuna de los cóndores guerreros.

de ambos portezuelos. Además, calcular los tiempos de marcha, resolver  la composición y ubicación de las patrullas y otros innumerables  problemas logísticos y operativos. Avanzamos hasta que las mulas  comenzaron a “nadar” sobre la inmensidad de nieve caída, factor que no  nos permitió avanzar mucho más, pero lo podríamos contar como una  ventaja táctica importante que retrasaría y entorpecería, también, el  avance adversario. Siendo aproximadamente las 19:00 horas de la tarde  de ese frío y húmedo día, regresé con el Sargento Vallejos a Los Hornos.

En el país se vivía una situación de extrema tensión con Argentina, a  causa de la detención de dos oficiales de esa nacionalidad en el territorio  nacional, en represalia y como medida de presión por la detención hacía  un tiempo, de dos oficiales de Ejército, chilenos, en la Patagonia  Argentina; siendo acusados, encauzados y finalmente en condición de  prisioneros, condenados por espionaje.

Como respuesta, Argentina decreta unilateralmente el cierre de las  fronteras y despliega sus fuerzas en los pasos principales.

El mayor Fernando Silva, al regresar del ventisquero y disponer la unidad  de protección de flanco en los Navarro (como se ha relatado), se  encontraba accidentalmente a cargo del Instituto en Río Blanco, por  cuanto el Director y Subdirector se encontraban en alguna actividad del  servicio en Santiago.

A su arribo se le acerca el suboficial Reed, de la Ayudantía de la Dirección,  junto a la Suboficial Carmen Olivares, dactilógrafa de la subdirección, y le  comunican que el Vicecomandante en Jefe del Ejército (VCJE), el General  Julio Canessa Roberts, deseaba hablar personalmente con él.

No le extrañó recibir una llamada de la máxima autoridad institucional.  Claramente una demostración de las delicadas coordinaciones de una  resolución de inciertos resultados.

Al contestar el teléfono el VCJE le ordena:

  • Mayor Silva, escúcheme bien, mañana a las 6 de la mañana la Escuela  de Montaña amanece ocupando las alturas en los pasos de su sector.
  • Aun conociendo la situación -por otras personas autorizadas, como  hemos sabido- a modo de confirmación le pregunta: mi general ¿me  repite, por favor?
  • Mañana a las 6 de la mañana la Escuela de Montaña se despliega en  los pasos hacia Argentina, ¿está claro?
  • Si mi general, a su orden… respondió. A continuación, se aboca  disponer lo necesario para organizar al núcleo de fuerzas principal y a  organizar el apoyo logístico para el esfuerzo secundario.

Posteriormente asumió el mando de las fuerzas desplegadas el Director  de la Escuela de Montaña.

De regreso en Los Navarro 

Como he relatado, luego de descender de los Navarro junto al Sargento  Vallejos nos desmontamos de nuestras cabalgaduras en Los Hornos. Al  mando del segundo comandante de la agrupación, el Subteniente Roberto  Villegas, se organizaba la unidad para el combate. Se prepararon refugios  para las mulas y un puesto de atención sanitaria, se instalaron elementos  de circunstancia para alertar movimientos en las posibles vías de  aproximación adversarias y se distribuyeron los grupos de combatientes  para diversas tareas operativas y logísticas que afrontaríamos. Había que  pasar una noche segura, confortable y estar en condiciones de instalar  ambas patrullas de vigilancia en los pasos, además de una posición  defensiva adelantada en el campo intermedio, a partir de las 10:00 horas  de la mañana siguiente.

Mientras desmontábamos, Roberto se me acerca rápidamente, con su  rostro mostrando una determinación, tranquilidad y compromiso que me  estremeció. Me informa que el comandante de las fuerzas, el Director de  la Escuela de Montaña, había revistado a la agrupación y que había dejado  la orden de combate adosada a la carta topográfica en la que habíamos  graficado la situación. No me hizo otro comentario. El segundo  comandante regresó rápidamente al polígono de tiro de circunstancia  donde la tropa limpiaba las armas una vez haber disparado y reglado su  armamento. Posteriormente pasó a revistar los trabajos para la pesebrera  de ganado improvisada. Esa noche caería nieve y el ganado mular debía  quedar a cubierto. Estos nobles brutos serían vitales para lo que vendría.

La orden de combate graficada en la carta de situación indicaba que la  misión para la unidad había cambiado: de vigilancia pasábamos a  defensa, pero bien sabemos por nuestra doctrina que el que quiere  defenderse debe atacar. A partir de ese momento debíamos “interceptar  y destruir fuerzas adversarias que penetraran al territorio nacional, sin  ceder al oeste de la posición actual en que nos encontrábamos”.  Adelantadas estarían nuestras patrullas de observación y escucha. l

Enterradas bajo la nieve y en un esquema de silencio desde sus  privilegiadas posiciones de observación, desde las que deberían detectar  los avances del adversario, efectuar escuchas y a través del contacto de  fuego, encauzarlos al campo intermedio (CI), las áreas más adecuadas  para su aniquilación.

Con los explosivos, que en requisa voluntaria nos fueron cedidos por  varios pirquineros que esos días extraían artesanalmente riquezas desde  socavones, construimos una primera línea defensiva, la que se activaría  con el fuego de las armas desde un puesto avanzado a las direcciones o  vías más probables de aproximación hacia el grueso de nuestra posición.

La activación de avalanchas, fuego rasante y de punto de fusilería y  ametralladoras y la activación de poderosas fogatas pedreras3 convertirían cualquier infiltración tras nuestras líneas en una tarea  imposible de superar. Más abajo, una tercera línea de resistencia y final,  que dominaba las alturas, impondría el obstáculo que la fuerza adversaria  no cruzaría, a costa de nuestro compromiso y determinación.

Esa noche, a la hora de la retreta (4), oramos. Sabíamos que la misión  significaba entregar la vida antes de ceder terreno al adversario. Se pidió  colectivamente por dos deseos: el bienestar de nuestros seres queridos  —por quienes cada uno en silencio ya había derramado más de una  lágrima— y por la patria, su seguridad y grandeza.

Al día siguiente una unidad logística nos entrega paquetes sanitarios  individuales, alimentación, munición, granadas de mano y  ametralladoras,

3. Un hoyo profundo en el que se depositan explosivos y se rellena con piedras de  diversos tamaños que al ser accionados por vía eléctrica o del fuego arrojan piedras y  cascajos en las áreas seleccionadas conforme a plan.

4. Ultima reunión de la tropa antes de pasar al reposo.

El Plan (5

5. En el cuartel de Río Blanco: la cuna de los cóndores guerreros.

Todos los que ahí estábamos atestiguamos cuando el año 1978 estuvimos  a punto de entrar en guerra y, antes de eso, cuando la frontera norte del  país había estado amenazada por cánticos bélicos desde más allá de la  Línea de la Concordia (6), por lo que ninguno siquiera se extrañó por el  rumbo de los acontecimientos del día (7) y que nos mantuvieron una  semana en pie de guerra. Esta ocasión, según más adelante fuimos  informados, constituyó una medida defensiva y de precaución ante una  posible actitud ofensiva adversaria.

Finalmente, y luego de una semana, llega a Los Hornos un oficial del  cuartel general y me transmite una orden que debía cumplirse en horas  de oscuridad: “Cese del cumplimiento de la misión y regreso durante la  noche al cuartel de Río Blanco”. Una vez ahí, debía desmovilizar la  agrupación andina y reintegrar la tropa a sus actividades normales.  Retiramos las patrullas desde sus posiciones adelantadas, desmontamos  los elementos de seguridad, desactivamos las fogatas pedreras y  desarmamos el campamento antes de iniciar la marcha nocturna.

Al día siguiente, en la mañana, nos dieron permiso para reencontrarnos  con nuestros familiares. Muy preocupado, poco antes de despedirme de  mi tropa y luego de una larga cola para el único teléfono disponible, llamé  por teléfono a mi casa. Con mucha expectación y preocupación pregunté:

—“¡Mamá, que bueno que puedo hablar contigo! ¡estaba muy preocupado  por ustedes!”

—Con voz alegre y cariñosa mi madre contesta. — “¡Hijo, hola! Aquí todo  como siempre, tu papá y hermanos bien. Si vienes el fin de semana a  Santiago trae un par de kilos de paltas de Los Andes viejo, ¿ya?”

Antes de despachar a los suboficiales les anuncié que aparentemente ni  la prensa ni nadie sabía nada de lo sucedido. Así es que mejor ni  comentar.

—“¡Hasta luego!” —me despido.

6. Conviene en este punto aclarar que en esos años la amenaza vecinal era una  realidad permanente para nuestro país.

—“¡Hasta luego, mi teniente!” Responden con voz firme y grave, cuyo eco  rebota con fuerza en los cerros Nido de Cóndores, Muela del Diablo y  Refugio, que rodean a la Escuela de Montaña (8).

*Oficial de EM del Ejército; Especialista en Montaña.

  • 7. No se relata, en este texto, la experiencia del núcleo central de fuerzas  desplegado en la zona general del Cristo Redentor. Este texto, opiniones y  probables desaciertos son responsabilidad del autor.

Las opiniones en esta sección, son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional