HISTORIA MILITAR Y HÉROES OLVIDADOS, News

EL CORONEL EMILIO SOTOMAYOR BAEZA, Y LA CIUDAD DE ANTOFAGASTA COMO PASA A SER, SOBERANAMENTE CHILENA. Raúl Elizalde Saavedra Teniente Coronel ( R )

 

                                                                    EL CORONEL EMILIO SOTOMAYOR BAEZA, Y LA CIUDAD DE                                                                                ANTOFAGASTA COMO PASA A SER, SOBERANAMENTE CHILENA,                                        un Viernes 14 de Febrero de 1879 … Hora 08:00 am.

CÁPSULA HISTÓRICA

Sin lugar a duda que uno de los oficiales militares más calificados y con mejor preparación de su tiempo en todo el escalafón castrense del alto mando Chileno durante el tiempo previo a la Guerra del Pacifico, era el Coronel Emilio Sotomayor Baeza. Su cuidada formación familiar, la esmerada educación que sus padres pusieron a su disposición, su trayectoria de vida en la que ayudo a consolidar la soberanía plena de una nación en formación y una visión de Chile y el mundo dada por sus viajes por el país y el extranjero, hacen de Sotomayor un hombre aventajado para su época.

Ya en 1851, con motivo de la llamada “Revolución Pipiola” y a sus 25 años en el grado de Teniente de Ejército, le correspondió enfrentar las batallas de Petorca, el sitio de La Serena donde resulta herido. Ocho años más tarde, en 1859, combatiría en las batallas de “Los Loros” y “Cerro Grande” con gran valentía, enfrentándose al improvisado ejército de Don Pedro León Gallo Goyenechea.

El Coronel Emilio Sotomayor, como buen integrante de la distinguida masonería Chilena, también incursiono en la política, ocupando el cargo de Intendente en las provincias de Valdivia y Chiloé en 1865 durante la Guerra contra España, y gracias a que estratégicamente y con gran esfuerzo económico y físico de toda la población, fortificó la bahía de Ancud con artillería de grueso calibre los barcos españoles no atacaron el archipiélago en 1866.

Cuatro años más tarde es elegido Diputado propietario por la zona de Castro desde 1870 a 1873, donde se destaca integrando la Comisión Permanente de Guerra y Marina, participó además en el Congreso Constituyente de 1870, cuyo objetivo fue reformas a la Carta Fundamental de 1833.

Una de las misiones más importantes que el gobierno chileno le encomendara al Coronel Emilio Sotomayor Baeza, cuando ya comenzaban a soplar vientos del conflicto del salitre, es su nombramiento como jefe de la comisión militar chilena el año 1872. En una misión sumamente reservada, viajo a Europa y después de astutas negociaciones, adquirió en Bélgica por orden del Estado de Chile, 4.000 fusiles Comblain II, y el año siguiente compró 3.000 fusiles más del mismo tipo, lo que sumado a la compra que realizara el Estado Brasileño, dejaron a las distintas fabricas Belgas que producían esta arma, bajo licencia de Hubert-Joseph Comblain, con toda su producción comprometida por varios años para ambos países.

Tenían que cubrir un pedido total de 20.000 fusiles. Es importante destacar en este punto, que Perú enterado de la adquisición por parte de chile de este material, dado que las unidades de Línea de nuestro Ejército lo empezaron a usar cotidianamente, realizo ingentes esfuerzos para poder adquirir este moderno fusil, que se usó incluso, hasta la Primera Guerra Mundial. Enviando en misión diplomática a cargo del propio Coronel Francisco Bolognesi y Ernesto Castañón en 1869, misión Peruana que realizo la compra 2000 fusiles, los cuales fueron muy bien evaluados por las filas del ejército peruano. En 1873, Castañón fue por más unidades a Europa, debido a su buen desempeño del arma en el campo, pero la producción total había sido adquirida por Chile y Brasil.

A su regreso de tan exitosa misión estratégica del viejo continente, que le permitió a Chile contar con un arma de primerísima calidad y desempeño para la infantería, Sotomayor aprovecha, además, de estudiar y perfeccionarse aún más en Europa en tácticas y estrategias asumidas por los modernos ejércitos en ese continente. Ya en Chile, es nombrado nuevamente intendente de las provincias de Chiloé y Valdivia.

En 1876 es ascendido al grado con que pasara a la historia magnifica del Ejército de Chile, y especialmente a la historia de la ciudad de Antofagasta: Coronel de Ejército.

Según registros históricos, el Coronel Emilio Sotomayor Baeza, ordeno el desembarco de las tropas chilenas a las 8 de la mañana del viernes 14 de febrero de 1879. Una fuerza expedicionaria bien armada y entrenada del Ejército de Chile, desembarcó de los acorazados Blanco Encalada, Cochrane y O’Higgins, en Antofagasta y tomó pacifica posesión del puerto con una población notablemente sorprendida y mayoritariamente chilena.

Conocedor, por sus capacidades militares y estratégicas de la realidad política y social que se vivía en el puerto de Antofagasta en ese momento, el Coronel Sotomayor de  forma sucinta, pero clara, no dejando lugar a interpretaciones, lo explicó en una epístola dirigida al prefecto de Bolivia, don Severino Zapata, quien se encontraba a cargo de la plaza junto a 70 hombres: …“Señor Prefecto: Considerando el Gobierno de Chile, roto por parte de Bolivia el Tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas de mi mando del territorio comprendido en el grado 23. A fin de evitar todo accidente desgraciado, espero que usted tomará todas las medidas necesarias para que nuestra posesión sea pacífica, contando usted con todas las garantías necesarias, como asimismo sus connacionales. Dios guarde a usted” …

Es tan destacable e impresionante la capacidad militar de este contingente, que una vez  desembarcado en el puerto, que durante el transcurso del mismo día viernes 14 de febrero, este contingente enviado por el ejército, no solo ocupo Antofagasta, sino que a la vez, este se desplaza para cumplir las mismas funciones y ocupa además Mejillones y Caracoles, sin mayor resistencia y respetando los derechos de soldados, policías y civiles bolivianos que se encontraban en estas localidades, dando una muestra de honor militar y respeto al mundo civil que nada conocían de la guerra.

La ciudad de Antofagasta en un informe evacuado por Don Matías Rojas Delgado a mediados de la década de 1870 describe el crecimiento de Antofagasta poniendo de relieve la fuerte ascendencia del ciudadano chileno en la construcción de la urbe. El gran Matías Rojas Delgado, inspirador de nuestra Chilenidad, calcula en 5.972 habitantes, de los cuales 4.530 son chilenos…y además nos entrega varios datos muy interesantes, pero por sobre todo uno… “en la ciudad los chilenos tienen 419 niños y de los cuales 260, son los primeros Antofagastinos nacidos en estas benditas arenas”.

Don Benjamín Vicuña Mackenna nos narra en su libro “La Campaña de Tarapacá”, en lo referido a la ocupación de Antofagasta por parte de Chile, el 14 de febrero de 1879, que esto se hace el mismo día en que se llevaría a cabo el remate de las empresas chilenas salitreras y del ferrocarril de Antofagasta, haciéndolo de madrugada al puerto de la ciudad, y bloqueando este, de todo movimiento de acceso y salida, a través del Blindado Almirante Cochrane y la Corbeta O’ Higgins.

… “Se envía a tierra como delegado al capitán Borgoño, con bandera diplomática, para hacerle saber al Prefecto boliviano a cargo de la ciudad don Severino Zapata, que desde ese momento la escuadra chilena tomaba posesión de la ciudad. El oficial boliviano al darse cuenta, que no tenía gente suficiente, para evitar que los chilenos cumplieran su cometido, entrego su ciudad a sus enemigos sin pelear”, señala el registro de Vicuña Mackenna.

Es también un texto muy importante el redactado por el nuevo gobernador chileno de Antofagasta, don Nicanor Zenteno, quien el mismo día al asumir el cargo, entrega y da luz con las medidas que detallan el cambio legal de nacionalidad exigía, y resumió brillantemente la situación y sus deberes, en el siguiente documento que circuló en la tarde de aquel día, con el título oficial de:

… “Posesión del territorio reivindicado”:

“La tenaz resistencia del gobierno boliviano, a escuchar los consejos de la prudencia, de la justicia y del americanismo, que han inspirado al gobierno chileno, al querer dirimir amigablemente las cuestiones que han surgido entre ambas repúblicas, han decidido a nuestro gobierno, en resguardo de la dignidad nacional, a tomar posesión por la fuerza de este Litoral.

El orden y compostura que habéis observado, son un testimonio de vuestra conducta y de que sabréis continuar observando, en adelante, esa misma elevada actitud, con la cual probáis que, si el gobierno viene en defensa de la honra nacional, los chilenos aquí residentes saben ser nobles y generosos”.

¡Ciudadanos salud!

Nicanor Zenteno” …

Por otra parte, un importante número de ciudadanos bolivianos se habían ganado el respeto en la sociedad antofagastina, uno de ellos es Don Benjamín Alzerreca, como lo describe don Ramiro Martos en su libro “Cuerpo de Bomberos de Antofagasta, apuntes para su historia”. El Señor Alzerreca era Secretario General, del Cuerpo de Bomberos de Antofagasta, fundado en 1875 y sus tres hijos, Arturo, Alfredo (se desconoce el nombre del tercero hijo) eran voluntarios en la Primera Compañía de Bomberos “Bomba Antofagasta”.

Don Benjamín en una emocionante carta dirigida al Capitán de la 1° Cía. donde se despide de sus compañeros y solicita poder llevarse consigo de regreso a su país el estandarte con la bandera boliviana, solicitud que le fue denegada por la Primera Compañía, mayoritariamente Chilena, escribe:

… “se digne usted depositar en nuestras manos, como ciudadanos bolivianos, el estandarte de nuestra patria que antes de ahora usaba la compañía que usted preside i que hoi no podrá ostentarlo en sus paradas” … Más adelante señala a modo de despedida: … “es deber imprescindible de patriotismo que dejemos a la hermosa Antofagasta, joya querida que sabremos conservar como recuerdo” …

Es deber cívico y patriótico, como chileno, poner en valor y dar claro conocimiento de las actuales y nuevas generaciones, esta importante epopeya humana que comenzó a gestarse ese 14 de febrero de 1879. Mayormente se hace necesario destacar para nosotros como oficiales en retiro de nuestras fuerzas armadas chilenas, herederos de aquellos proceres que nos legaron nuestra patria libre y soberana, especialmente destacar la figura de quien comanda esta proeza histórica, el Coronel don Emilio Sotomayor Baeza, que fue capaz de respetar la vida y la dignidad de cientos de personas en el arduo y heroico tiempo histórico en que Antofagasta se reivindica como territorio nacional y quedo por siempre bajo absoluta soberanía Chilena.

Raúl Elizalde Saavedra

Teniente Coronel ( R )

Director CORFFAA

Magister en Historia y Patrimonio Cultural y en Museografía

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EL RECUERDO DE LOS HÉROES. ANTONIO YAKCICH FURCHE Historiador

                                      

   EL RECUERDO DE LOS HÉROES

Señor Director:

Unos días atrás, específicamente el 13 de enero, se conmemoró el “Día del Veterano”, instaurado en 1926 y que nos recuerda el mismo día de 1881, en que las tropas chilenas vencieron en la Batalla de Chorrillos durante la Guerra del Pacífico.

Pero el homenaje que se pretende establecer en ese día, va mucho más allá que el triunfo puntual mencionado, ya que recuerda en el fondo a todos los ciudadanos que a lo largo de nuestra vida independiente, enfrentaron el desafío de luchar por la Patria y en muchas ocasiones, rendir la vida por ella.

Por cierto que el homenaje debe extenderse también a las mujeres, como por ejemplo las cantineras, que en más de una ocasión empuñaron las armas para defender el lábaro patrio.

Para comprender la importancia de la fecha, hay que asumir que el homenaje trasciende a las Fuerzas Armadas, ya que fueron miles los ciudadanos que al llamado del clarín, acudieron a lo largo de su historia a defender la Patria.

 

ANTONIO YAKCICH FURCHE
Historiador

Un aporte de nuestro Pas presidente, Humberto Julio Reyes

 

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Batalla de Yungay (20 de enero de 1839). Día del Roto Chileno

 

                                     Batalla de Yungay (20 de enero de 1839)

 

En el marco de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, el general Manuel Bulnes, General en Jefe del Ejército Restaurador, derrota decisivamente al ejército confederado del mariscal Andrés de Santa Cruz. La batalla comenzó con el ataque al cerro Pan de Azúcar, que realizó una columna compuesta por cuatro compañías de cazadores: una del Carampangue, otra del Santiago, una tercera del Valparaíso y la sexta compañía del Cazadores del Perú. Las fuerzas marcharon al mando del comandante del Carampangue, coronel Jerónimo Valenzuela, quien tenía como segundo al mando al coronel peruano Juan Antonio Ugarteche. Tras una reñida lucha, los soldados restauradores llegaron hasta la cima del cerro derrotando a los defensores confederados.

El parte del general Manuel Bulnes dice que la Batalla de Yungay: “fue una de las batallas más encarnizadas y sangrientas que jamás se han visto en América: batalla que empezó a las 10 de la mañana y concluyó a las cuatro de la tarde. Los enemigos se han defendido con una tenacidad extraordinaria: pero nada ha bastado a resistir el vigoroso brazo de los ínclitos guerreros que componen el Ejército Unido”.

En esta batalla se cubrió de gloria una mujer chilena, la cantinera Candelaria Pérez, quien acompañaba a los soldados del Carampangue. Candelaria Pérez es la primera mujer de la cual existen registros más o menos completos sobre su participación en el Ejército y en un conflicto bélico. Su colaboración como cantinera y la obtención de su grado de subteniente por los servicios prestados marcan el inicio de la presencia oficial de la mujer en el Ejército y un modelo a seguir.

 

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Error político. Jorge Villarroel carmona

                               Error político

       JORGE VILLARROEL CARMONA

 

El 15 de Enero de 1881 se logró una nueva victoria del Ejército con la Batalla de Miraflores. Con esta acción militar se termina la campaña de Lima y el general en Jefe, General de División Manuel Baquedano González ocupa la ciudad de los reyes, proponiendo al gobierno chileno completar la dotación del Ejército de Operaciones del Norte para presionar al Perú y lograr pronto la firma de un tratado de paz, cuestión que el Presidente Aníbal Pinto Garmendia deshecho, ordenando la desmovilización quedando solo una fuerza de ocupación.

El regreso de parte importante del Ejército a suelo nacional hizo pensar a la población chilena que la guerra estaba prácticamente terminada.

Este error político tuvo repercusiones estratégicas al no permitir en su momento la firma del acuerdo de paz y tener obligadamente que iniciar nuevas acciones contra montoneras y guerrillas surgidas por la dilación de la presencia chilena en Lima,  obligando al jefe militar  (Lynch) a enviar sucesivas  expediciones a los Andes peruanos dando paso a una nueva y larga campaña conocida como de la Sierra o Breña (Sangrar – La Concepción  – Huamachuco – Arequipa)  que significó más tiempo aún que las cuatro campañas militares anteriores, fueron en definitiva dos años nueve meses hasta que se firmó el Tratado de Ancón el 20 de octubre de 1883.

 

 

 

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