Todos hemos rezado u orado. He escuchado los testimonios fuertes y llenos de paz de la hija de un fusilado de Pisagua, y de su amiga, hija de un prisionero en Punta Peuco. Nos hemos dado la paz fundiéndonos en un abrazo, bendiciéndonos mutuamente. Todos han coincidido en sus expresiones: la necesidad de dar vuelta…