LOS PELIGROS DEL DOCTOR TIKTOK: “PUEDE GENERAR
HIPOCONDRÍA, TRASTORNO ANSIOSO U OBSESIVO”
Laura Camacho – Flipboard 26/03/2025
Si estás en redes sociales como TikTok, Instagram o X (antiguo Twitter), en los últimos años te habrás encontrado con palabras como SIBO, depresión, TDAH… solo el primer término tiene casi 58.000 post relacionados en la plataforma de los vídeos cortos.
El problema llega cuando las personas se autodiagnostican a raíz de estas publicaciones, al sentirse identificados con los síntomas que otros usuarios o a los conocidos como influencers, y no acuden al médico. Esto conlleva numerosos riesgos e incluso puede derivar en generar un trastorno de ansiedad.
En una época de fácil acceso a la información, la sociedad requiere inmediatez, que se relaciona con un comportamiento ansioso y derivado del mal uso de las pantallas |
Pero ¿por qué ocurre este fenómeno? Ana Asensio es psicóloga y asegura que actualmente tenemos información “superaccesible”. “Estamos en la era de la inmediatez, queremos saberlo todo ya, que es un comportamiento muy ansioso y derivado del mal uso de las pantallas“, comenta. En este contexto, hay personas que, en vez de acudir a un especialista, optan por buscar los síntomas y en el momento en el que un referente comente una sintomatología similar, tienden a pensar que ya padece lo mismo. Pero el diagnóstico es mucho más complejo.
“Si ya estás cansado y con falta de concentración, dices que tienes TDAH; si lo que pasa es un poco de tristeza, sentirse abatido y tener pensamientos negativos, es depresión. Esto pasa mucho y como nos hemos acostumbrado ahora en la época de la divulgación, sobre todo de la salud digestiva y la mental, a meter en nuestro vocabulario palabras que antes no existían como bipolar, ansiedad, depresión… vamos haciendo unas etiquetas que son muy erróneas”, ahonda.
Esta experta, que trabaja en el centro Vidas en Positivo, detalla que el cerebro tiene un sesgo y si la mente no está entrenada, va a tender siempre a buscar los peligros que haya. Esto explica que las noticias negativas reclaman más nuestra atención, pero también los vídeos donde se exponen cuestiones sintomáticas. “Si no tienes la mente reeducada, tu mente va a querer mirar y saber dónde haya peligro”, declara.
Esto lo ha podido comprobar de primera mano en consulta. No suele ser el principal motivo para acudir, pero sí una conducta repetida en muchos pacientes y no solo van a las redes para ver qué les ocurre a ellos, sino también a sus familiares más cercanos, especialmente cuando son cuidadores.
Beatriz Torres, médica de Familia, también se ha encontrado con casos así en su consulta. “Lo importante es ser capaz de detectar dicha preocupación con el fin de acabar con las dudas de los pacientes. Recordemos que es posible que realmente tengan una patología y lo importante es llegar a detectarla y tratarla adecuadamente o descartar dicho problema pudiendo buscar una explicación a los síntomas que el paciente presenta y que interpretó de manera errónea”, detalla.
Los riesgos de autodiagnosticarse en redes sociales. Los riesgos de caer en esta práctica de autodiagnóstico son múltiples. La psicóloga comenta tres consecuencias plausibles: la primera es que el diagnóstico sea un “absoluto error”; la segunda, que no esté certificado; y la tercera, que se pierda el tiempo.
“Es llenarte la mente de un contenido que te va a generar muchísima ansiedad. Se convierte en un círculo vicioso porque tu algoritmo también te lo va a seguir mostrando, por lo que vas a ir auto confirmando, pues la mente necesita coherencia y confirmación. Esto al final puede generar una hipocondría, un trastorno ansioso u obsesivo con la compulsión de estar todo el rato mirando y buscando enfermedades o síndromes. Al final sí que nos podemos meter, sin darnos cuenta, en un problema”, sostiene.
Sobre el diagnóstico erróneo, Torres plantea otro problema: “Puede ser que en algunos casos el paciente crea que tiene una enfermedad muy grave que realmente no presenta; o al revés, que no le dé importancia y sea una patología que implique una atención médica incluso urgente”.
En la misma línea, hay que tener en cuenta la veracidad de los contenidos ofrecidos en redes sociales. Hace unos días, se ha publicado un estudio en Plos One, en el que se recoge que la mitad de los 100 vídeos más populares en TikTok sobre el TDAH contienen afirmaciones que divergen de la literatura científica de referencia.
A esta lista de riesgos, la secretaria de Información de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) añade la automedicación con fármacos inadecuados, con dosis incorrectas o incluso pudiendo interaccionar con otros tratamientos pausados.
Por otro lado, hay una cuestión a tener en cuenta que afecta directamente a los sanitarios: “El médico debe de tener una capacidad importante para evitar prejuzgar; es posible que ocurra como con el cuento de Pedro y el lobo, y a la quinta persona de la mañana que acude por miedo de tener una enfermedad intestinal, no se le preste la atención necesaria, pensando que al igual que los cuatro casos anteriores no dependerá de una patología orgánica. Por esto es importante no entrar dentro de una inercia en la consulta”.
Patologías y perfiles más comunes. En cuanto a las patologías que más se autodiagnostican, comenta que suelen centrarse en aquellas que generan miedo —como el cáncer— o que tienen síntomas “vagos y comunes”. “Diría que de los gastrointestinales, el SIBO es uno de los diagnósticos más demandados junto con la celiaquía”, afirma.
Las edades son variadas. La facultativa comenta que afecta sobre todo a personas más nerviosas o que tienden a preocuparse en exceso por problemas de la salud.
En el caso de las redes sociales, el perfil es de alguien que pasa mucho tiempo en internet, incluso que consume mucho contenido médico y que llega a confiar más en los influencers de referencia que en el personal sanitario. “Esto último tal vez sea más consecuencia de una mala experiencia con la sanidad que le lleve a tener desconfianza del sistema”, ahonda.
En este perfil, Asensio suma a las personas que tienen facilidad para somatizar y aquellas que tengan la ansiedad suficiente como para no esperar a pedir cita en el médico y quiere resolverlo directamente por estar cerca de la tecnología.
Por otro lado, considera que los jóvenes son “muy susceptibles” a utilizar palabras o contenido de manera errónea, como los casos mencionados anteriormente. “Los adolescentes pueden confundir y empezar a etiquetar de manera errónea, algo que realmente es un diagnóstico real”, se lamenta.
Un aporte del director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel