LA ANTIGUA FUENTE
Humberto Julio Reyes
Días atrás pude (¡al fin!) cumplir mi propósito de conocer la sucesora del local donde muchos, y durante años, disfrutamos de grata atención y que fuera objeto de irracional violencia durante los tristemente recordados días del estallido.
Está ubicada en el tercer subterráneo del Mercado Urbano Tobalaba y en nada desmerece a su antecesora, comenzando por el ambiente que se realza con los mismos uniformes de las damas que atienden y que nos eran familiares.
¿Qué podía haber en ese mesón y lo que ahí se nos servía, con prontitud y encomiable calidad, que violentara a quienes decían buscar “dignidad”?
¿Acaso el listado de sencillos platos y bebidas violentaba la conciencia social de alguien herido por las desigualdades?
¿Era acaso un insulto a los más necesitados un acogedor lugar donde se podía almorzar por un módico precio?
No deseo abusar del paciente lector formulando otras preguntas que expliquen la furia desatada durante meses y que tan bien retratada queda en la película “La fuente”, de reciente exhibición.
¿Han ido a verla?
Si lo han hecho, me ahorra palabras, aunque la realidad que se nos recuerda queda algo diluida en el contexto de la ficción, recurso necesario para hacer soportable el avergonzante espectáculo de una fuerza pública superada por la tenaz voluntad de destruir.
Un reciente fallo judicial de primera instancia ya ha concedido una reparación a su dueño, justamente por la incapacidad del Estado de brindarle la protección a que todo ciudadano tiene derecho. Buena noticia.
Otra buena noticia de fin de año y relacionada con los vándalos que disfrutaron tratando de arruinar muchos emprendimientos:
Ha sido detenido Nicolás Piña, quien, habiendo sido condenado a 10 años de cárcel por hechos ocurridos en 2021, se habría mantenido oculto en distintos domicilios y que tuvo el privilegio de ser visitado por el entonces diputado Gabriel Boric durante su detención.
Los delitos por los que fue condenado son homicidio frustrado de carabineros en el ejercicio de sus funciones y lanzamiento de artefacto incendiario, ocurridos el 12 de febrero de 2021. Estuvo prófugo más de dos años.
¿Y qué le permitió estar prófugo, puede uno preguntarse?
Estuvo en prisión preventiva pero esa medida fue revertida y simplemente no se presentó a la audiencia en que se le comunicaría esa decisión. Muy simple.
¿Habrá una lista de prófugos del estallido o es un caso aislado?
Bueno, no todo puede ser perfecto y, a fin de cuentas, la justicia tarda, pero (en este caso) llega.
Sólo me resta concurrir el 2026 a disfrutar de la atención de los sucesores, en el lugar mismo, es decir frente a Plaza Baquedano para desearles suerte y apoyarlos simbólicamente con mi modesta presencia, esperando nunca queden desprotegidos ante eventuales rebrotes de irracional violencia.
25 de diciembre de 2025.