Escudo Fronterizo
El lunes 16 de marzo de 2026 desde la frontera norte con la asistencia del Presidente de la República, ministros del Interior, Defensa, Seguridad Pública, Obras Públicas, el comisionado de la Macrozona Norte vicealmirante (r) Soto, autoridades militares y regionales se dio a inició a la iniciativa Escudo Fronterizo, una que en pocas palabras se resume en:
Ejercer control de las fronteras que tenemos con Perú y Bolivia, pero más importante aún, en ejercer soberanía en nuestro territorio.
Escudo Fronterizo es una de las iniciativas que en su minuto desarrolló el equipo de seguridad del entonces candidato José Antonio Kast, una idea que viene de los ahora senadores Vial, Carter y el diputado Bassaletti que busca tomar el control de las fronteras con Perú y Bolivia objeto que no sean usadas para fines de contrabando de todo tipo de especies incluyendo armas, para el tráfico de drogas, para el desarrollo de actividades criminales transnacionales, y para el ingreso y salida en forma ilegal hacia y desde Chile.
Para la mayor parte de los chilenos, la necesidad y lógica del Escudo fronterizo está representado por el ingreso ilegal masivo que experimentamos hace unos años y el poco o nulo control que teníamos sobre la frontera, situación que hoy en día es claramente mejor, pero que seguirá siendo un problema hasta que no podamos asegurar que la frontera está bien controlada en los casi 1.000 kilómetros de extensión que tiene en el sector que nos separa del Perú y Bolivia.
Haciendo un poco de historia reciente, lo normal hasta fines de los años 90 era que el Ejército de Chile realizara lo que se llama control militar de fronteras, algo que se fue perdiendo cuando se busca tener mejores relaciones con los países vecinos y se implementan las medidas de confianza mutua, que incluyeron sacar a los ejércitos de las fronteras, y adicionalmente, se procedió a desminar o sacar las minas antipersonal y antitanques sembradas en las fronteras con el Perú, Bolivia y las que estaban en el sur de Chile, incluyendo las islas Picton, Nueva y Lenox en el Beagle.
Durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera ya se había detectado la fragilidad de nuestras fronteras del norte y noreste, por lo que se decidió que las Fuerzas Armadas apoyaran con recursos logísticos y tecnológicos el actuar de las policías. Con ese fin se firmó el decreto 265, el cual permitía lo anterior, pero limitaba el accionar militar. Eran los tiempos en que la izquierda negaba la sal y el agua, tiempos en que lo militar no era de su gusto, y por ende se busca limitar su actuar.
Si bien es cierto que el enfoque inicial era controlar el uso de las fronteras por parte de organizaciones criminales transnacionales, de contrabandistas, y de criminales en general, fue la realidad de la descontrolada inmigración Venezolana que atrajo la atención de la opinión pública y con ello la de los políticos, lo que se manifestó en que las fronteras fueran incluidas en la modificación constitucional de la infraestructura crítica que permite un uso más intenso de las Fuerzas Armadas que lo considerado en el 265.
Claramente un uso más intenso de militares en las fronteras junto con una mayor presencia del Estado ha permitido un mayor control de lo que pasa en los limites con el Perú y Bolivia, incluyendo una disminución notoria de la inmigración Venezolana, disminución que no solo se debe al control, pero también en forma importante a que no somos tan atractivos como país para el inmigrante, a que las cosas se esperan cambien en Venezuela para bien, y también, porque el nuevo gobierno ha mandado señales de que los inmigrantes ilegales no son bienvenidos.
La administración Kast quiere ir mucho más allá de las iniciativas del gobierno del Presidente Boric, una administración que dejó las cosas en esta materia mejor de lo que la recibió, pero claramente insuficiente para los desafíos que se visualizan por la proa en materias de seguridad pública e interior de Chile.
Para tener el control de las fronteras no solo debemos usar medios físicos del tipo muros, zanjas o rejas, los que se privilegian en su ubicación y cantidad para disuadir el tránsito ilegal, sino principalmente medios electrónicos, digitales, de IA, satelitales, drones, centros de mando, control y monitoreo, acompañados de policías, militares, marinos, aviadores, funcionarios de aduanas, SAG y extranjería.
No es barato tomar el control de las fronteras y en un escenario de restricción de recursos algo tendremos que dejar de hacer para que existan los medios físicos y humanos necesarios. De lo contrario solo estamos hablando de medidas efectistas que solo buscan dar forma a una promesa de campaña.
Claramente queremos al Ejército retomando el control militar de fronteras, pero los queremos en los números adecuados, y además acompañados de las policías y las otras agencias del Estado. Los queremos con las atribuciones legales necesarias para poder detener y encerrar a los que violen nuestra soberanía. Los queremos entrenados y capacitados para operar en las alturas y bajo la complejidad climática del norte. Estamos hablando de una pega que no es para conscriptos, una que a lo menos exige soldados de tropa profesional o clases, algo que de los que hay pocos en el Ejército de Chile del 2026, y que pueden ser menos si se aplica el ajuste del 3% en los subtítulos 21 y 22 de las Fuerzas Armadas.
El control de las fronteras no implica el término del libre tránsito, pero sí implica el término de los que entran por la ventana, sin documentos, ilegales o con el fin de delinquir. Implica que el ingresar ilegalmente a Chile debe ser un delito y no una falta, e implica tener la capacidad de expulsar o reconducir a los que entran sin permiso o sin invitación, igual que en la casa de uno.
Escudo Fronterizo no implica aislar al norte de Chile de sus países vecinos. Al contrario, busca una buena y controlada integración, una que aísla lo malo y permite lo bueno. Las regiones y economías del norte se vienen abajo si las aislamos del Sur del Perú, o del altiplano Boliviano. Son economías y regiones muy integradas, pero no por ello libres de control y de ejercicio de la soberanía chilena.
Escudo Fronterizo será exitoso conforme se entienda claramente cuál es su propósito, que reciba los recursos humanos, físicos y monetarios correspondientes, y por, sobre todo, sea una iniciativa bien ejecutada y administrada, y es así en donde cobra relevancia la figura del comisionado de la Macrozona Norte, el representante y delegado del Presidente de la República que tiene como misión de que pase de ser una idea de campaña a una realidad que nos de fronteras seguras y controladas, algo que debe suceder y tomar forma durante el 2026 independiente del estado de las finanzas públicas o la escasez de soldados y policías.
Las opiniones en esta sección, son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de la unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional