EL CARRO DE LA VICTORIA
Era el carro donde el Rey o el Gladiador triunfador se mostraba ante sus seguidores después de un triunfo. Muchos lo seguían y trataban de subirse a él para demostrar que eran sus leales asesores o que la victoria se debía a sus aportes, consejos o estrategias. En Chile el dicho es muy significativo algo como un coche imaginario, con un conductor y pasajeros imaginarios.
Sin embargo, si existe y de verdad es un carro donde aparecen los eternos figurones después de un éxito. Son infaltables los que quieren subirse al carro de la victoria, en el futbol y el tenis ha ocurrido con ex-entrenadores, pero donde se ve mucho es en política donde aparecen para la foto y buscando alguna notoriedad, cercanía y gritando con y por el ganador, algunos personajes que hasta antes de la elección estaban en otro carro, en otra línea, en la sede de otro partido y eran absolutamente contrarios a las ideas del partido ganador y candidato.
Como ya fueron derrotados, dejaron su línea, su sede y su partido que no le gana a nadie, y abandonaron a su candidato para sumarse al ganador como si fueran ellos los responsables del triunfo. Son unos caraduras, con dos o tres camisetas, sin representación popular, se cambian de religión etc. pero lamentablemente siempre existen y sobreviven, buscando aparecer para ver si cae algún puestecito, a lo mejor una embajada por lejos que sea, un humilde consulado, para aportar a la causa del ganador. Lo que es complicado es que el Carro de la Victoria tiene una utilidad transitoria ya que después de algún tiempo el candidato ganador recibe críticas o toma medidas no favorables a su ideología y pasa a tener problemas, de a poco empiezan a chutear en contra y disimuladamente tratan de volver a su ideología o ex sede y buscar estar de nuevo en su ex partido.
Cuando se enfría la euforia, nadie vuelve a hablar del tema y menos a mover un dedo o gritar a favor del ganador o su partido.
Ejemplos tenemos muchos, y lo vi de muy de cerca con el Gobierno Militar.
Se entregó el mando de la Nación y se amontonaban civiles (que recuperaron sus tierras y sus empresas) y políticos jóvenes huyendo del carro de la victoria.
Ojalá que hoy no se vuelva a repetir porque veo a muchos que fueron derrotados, sus partidos están en extinción y ellos que estaban absolutamente contra el Presidente electo, hoy los veo sonrientes posando para la foto a ver si cae algo .
René Norambuena Veliz
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