La Historia no Absuelve a los Tibios

Cristian Labbé Galilea

“Que no tengamos que llorar como niños lo que no supimos defender como hombres”. Esta famosa sentencia no es simple consigna, es severa advertencia: al valor y al coraje; al honor y a la dignidad de una nación libre. Su sólido mensaje debiera estar esculpido en “los pilares históricos” de toda nación que ama su libertad, y debe ser grabado a fuego en el corazón de todo soldado.

Se preguntará, mi patriótico contertulio, a título de qué esta pluma entra en reflexión tan profunda como dramática… Muy simple: con horror constata que, a días de terminar este infausto gobierno, y sumado a todos “los amarres” ya conocidos, se ha sabido que en el Ministerio de Defensa el subsecretario Galo Eidelstein, del Partido Comunista, abrió a última hora un concurso para ocupar importantes cargos en dicho Ministerio, que duraran tres años; como si eso fuera poco, en diciembre ya había contratado a otros tantos funcionarios de alto rango en la subsecretaría de las FF.AA.

Es sabido que las naciones no caen siempre bajo el estruendo de las bombas; muchas veces se desploman en silencio, por “autoridades anestesiadas” que permanecen inermes mientras el enemigo avanza como “caballo de Troya”.

Hay que decirlo “fuerte y claro”, hoy enfrentamos una amenaza invisible, no expresada en columnas blindadas ni en desembarcos armados, sino en una peligrosa infiltración ideológica de nuestras FF.AA, por un partido cuya doctrina no reconoce la libertad como fin superior de la República, sino la conquista del poder total.

El Partido Comunista jamás ha ocultado su naturaleza revolucionaria. Allí donde ha alcanzado el poder, ha seguido un patrón invariable: penetrar instituciones, capturar conciencias, neutralizar cualquier resistencia y, finalmente, someter las Fuerzas Armadas a su proyecto totalitario.

Muchos han olvidado que hace cuatro años, en un acto de manifiesta provocación y venganza, los más altos cargos del Ministerio de Defensa fueron entregados al PC, partiendo por la nieta de Allende, la Ministra Maya Fernández. No nos perdamos en ningún momento, el avance del PC al interior de las Fuerzas Armadas no es tema administrativo ni matiz político: constituye una grieta estratégica en la seguridad nacional.

La infiltración moderna no se realiza con panfletos ni golpes de cuartel. Se ejecuta en salas de clase, en manuales “actualizados”, en programas de formación donde el mérito es reemplazado por la militancia partidista, mientras la historia y la disciplina se diluyen en el relativismo progresista.

El resultado es devastador: fuerzas debilitadas, mandos condicionados, cohesión erosionada, etc. El daño no es solo operativo… es moral.

Por último, recuerde mi querido parroquiano que Chile fue forjado por hombres y mujeres que creían en valores: deber, honor, sacrificio, y amor a la patria. Cuando esos pilares son reemplazados por la lógica de la lucha de clases, la patria esta herida de muerte. Jamás se diga que no lo advertimos.

Por lo mismo, hay que enfrentar la amenaza con decisión y coraje, porque: … “La historia no absuelve a los tibios”.

 Un aporte de nuestro Pas Presidente René Norambuena Veliz