Un Faro de Esperanza
Cristián Labbé Galilea
Un cambio de gobierno no es sólo alternancia en el poder. En muchos casos es una rectificación histórica, como es nuestro caso, porque la administración Boric abandona el poder dejando una estela de mala gestión: deterioro económico, corrupción, violencia, inmigración descontrolada, una justicia marcada por su debilidad, etc., etc.. ¡Se trata de un cambio de rumbo!
El Presidente claramente recibió junto a la banda presidencial un “Presente Griego”, un legado nefasto, imponiéndole que: donde hubo improvisación, debe haber gestión; donde hubo complacencia, debe haber autoridad firme; y donde reinó la mediocridad… debe imponerse el compromiso.
La tarea le obliga necesariamente a tener coraje y decisión. Gobernar después de un mal gobierno exige “poner al país de pie”, reconstruir la confianza en las instituciones y … ¡sacudirnos de la indiferencia!
Las señales que el nuevo Presidente ha dado a la nación, en su primer mensaje, corresponden a “un gobierno de emergencia” cuyas intenciones resultan esperanzadoras. En este nuevo tiempo donde el país necesita reencontrarse consigo mismo, él ha puesto el acento en aquellas medidas urgentes que el país estaba pidiendo durante demasiado tiempo.
El Mandatario ha subrayado, además, la importancia de fortalecer y reafirmar los valores de la Sociedad Libre: la libertad, el orden, la propiedad, el crecimiento, la meritocracia. Reiteró su convicción en que el progreso es el camino más sólido para superar la crisis, y es la base sobre la cual se debe construir, tanto la estabilidad, como el Estado de Derecho.
Pero quizá lo más relevante es que, junto con esa visión, el Presidente ha insistido en la necesidad de buscar soluciones concretas a los problemas que afectan a los sectores más vulnerables. ¡Educación, salud, vivienda y seguridad no pueden seguir esperando!… Cuando un gobierno pone rigurosamente la gestión al centro de sus preocupaciones, y entiende que el progreso debe llegar a todos, comienza a trazar el verdadero camino de la reconstrucción.
Nuestros sagaces contertulios comprenderán que, con el primer mensaje del Presidente, no se resolverán los problemas de un día para otro, pero sí podremos deducir que marcó el tono de una nueva forma de gobernar y, en ese sentido, la señal fue clara: es tiempo de dejar atrás la inercia, y comenzar con decisión la tarea de recuperar el rumbo.
En ese sentido, el Mandatario dejó suficientemente claro que el espíritu de convivencia republicana no es de ninguna manera una señal de debilidad frente a quienes violenten el orden y la paz cívica: se utilizará todo el peso de la ley y de la institucionalidad para enfrentar la delincuencia, el narcoterrorismo y la corrupción, flagelos que en los últimos años han golpeado con fuerza la seguridad y el orden… El crimen no tendrá impunidad.
En suma, a juicio de esta optimista pluma, el equilibrio entre expectativa y firmeza es un “Faro de Esperanza” para esta nueva etapa. ¡Se acabó la debilidad: la ley volverá a gobernar, y el orden será la base de la libertad!
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