UNA CATÁSTROFE PARA EL PAÍS

Humberto Julio Reyes

El amable lector que, al leer el título de esta columna, piense que me referiré a alguna de los recientes incendios que periódicamente nos azotan, causando graves pérdidas de vidas y bienes materiales, comprobará que, en esta ocasión, abordaré un tema de nuestra contingencia política sobre el cual creo que conviene reflexionar.

Me explico.

La frase en cuestión ha sido recientemente pronunciada por un destacado ideólogo del llamado Frente Amplio, quien “acompaña a su mujer, en sus últimos días como embajadora en Gran Bretaña”, en entrevista a El Mercurio.

Así, desde Londres, califica lo sucedido en nuestro país como consecuencia del rechazo del proyecto de la Convención Constitucional que él, en gran medida, inspirara.

¿Catástrofe para el país o para los que piensan como él?

¿Acaso la voz del pueblo, que se expresa en un plebiscito mediante voto libre, secreto e informado, no es la voz de Dios?

Entiendo que, para un agnóstico, el resultado de este proceso no exprese la voluntad divina, pero, si se considera un demócrata, debiera aceptar que dicha voluntad debe respetarse sin buscar enrevesadas explicaciones para justificar dicho juicio ya que, antes de emitirlo calificó al actual gobierno como exitoso.

¿Exitoso a pesar de la catástrofe? Gran logro entonces. Podríamos estar satisfechos y tranquilos.

Pero, cuidado, nos previene además que, “como ese camino (el de un nuevo texto constitucional) quedó cerrado, eso va a dejar sentir sus consecuencias en el tiempo que viene ahora”, habiendo sido una muy mala noticia para Chile ya que “la crisis que llevó al estallido es una crisis cuyo desarrollo continúa.

Estamos advertidos.

Respecto a una “relación democrática de oposición”, precisa que “vamos a defender todo lo que este gobierno quiera cambiar que vaya en contra de lo que nosotros nos parece, y que en el resto tendremos disposición a conversar”.

Es decir, si algo les parece, podrían ser generosos.

Ignoro en qué medida estas definiciones representan a la oposición que enfrentará el gobierno próximo a asumir, pero, recordando que mientras Lenin vivió lejos de la Rusia de los zares, tranquilamente en Suiza, la catástrofe que significó la revolución bolchevique no se produjo, por ello, quizás no sería mala idea prolongar la estadía en Londres de la esposa embajadora, a fin que el ideólogo continúe disfrutando de su cómodo auto exilio y no tengan que venir a compartir nuestra suerte y de paso, dirigir la oposición democrática en los términos ya señalados.

Creo que muchos estaríamos agradecidos, salvo los postulantes a reemplazar a la embajadora.

Una primera reflexión:

Probablemente la distancia y diferentes condiciones de vida (factores objetivos) y las propias convicciones (factores subjetivos) lleven a alguien a ver nuestra realidad en forma muy distinta a como la vemos quienes la vivimos a diario.

A mediados de los años 80 también viví en Londres por mi trabajo, no el de mi mujer, y escuchaba de boca de algunos de sus habitantes, desde personas cultas e informadas hasta sencillos vendedores de la feria, opiniones muy negativas sobre el Chile de ese entonces y que, naturalmente asumían que Allende, todo un demócrata, había sido depuesto por militares ambiciosos de poder.

Sin embargo, en ambos casos, un 4 de septiembre y un 11 de septiembre, una mayoría respiró aliviada. La verdadera catástrofe había sido conjurada, aunque ello desde lejos no se apreciara en igual forma.

Como se dice, cuestión de perspectivas.

17 de febrero de 2026.