UNA OPERACIÓN MILITAR EXITOSA
Humberto Julio Reyes
La reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa, para ser juzgados por una corte federal estadounidense, parece merecer este calificativo si se consideran criterios de eficiencia y efectividad para cumplir este objetivo determinado por la respectiva autoridad política.
En el intertanto, columnistas y aficionados condenan o celebran la acción emprendida por el presidente Trump, según sus personales puntos de vista, siendo absolutamente improbable que se llegue a consenso entre quienes declaran la primacía del derecho internacional y los que lo relativizan para justificar lo obrado.
En cierta forma e ideología mediante, se enfrentan las tradicionales visiones realistas e idealistas de las relaciones internacionales, sin que los disconformes, entre ellos don Carlos Peña, nos ayuden a sugerir cual debiera haber sido la mejor solución alternativa para el pueblo venezolano y los países afectados, tanto por la diáspora como por el narcotráfico y crimen organizado provocados u organizados desde el gobierno que encabezara el depuesto gobernante.
Puede parecer un juicio duro o insensible, propio de Maquiavelo, pero no existiría recurso pacífico capaz de sacar del poder a quien lo ha usurpado si está decidido a seguir ejerciéndolo eternamente.
¿O acaso existe?
Incluso las sanciones económicas son criticadas por que afectarían más a los gobernados que soportan la tiranía que a los que gobiernan, como es el caso cubano.
Volviendo a lo puramente militar, si es que existe, las fuerzas armadas estadounidenses han demostrado su eficiencia al cumplir la misión encomendada con costos aparentemente razonables más allá del vasto despliegue de apoyo a la acción misma en el objetivo.
Si ha habido daño colateral, en particular bajas civiles, éste habría sido mínimo y sólo atribuible al azar y no a errores de planificación o a la intención de dañar a personas inocentes.
La acción habría sido “quirúrgica”, en lenguaje periodístico y las bajas en el personal de seguridad, incluidos 30 cubanos, eran inevitables, a menos que Maduro hubiera estado desprotegido o no hubiera existido resistencia alguna.
Esto último me lleva a recordar la exagerada reacción a los dichos de Evelyn Matthei cuando se refirió al costo en vidas del 11 de septiembre de 1973.
Por otra parte, inevitable no sonreír al leer la justificación de un dirigente comunista nacional respecto a dicha guardia extranjera. La ha comparado con los acuerdos de colaboración militar de nuestro país con Estados Unidos como si alguna vez hubieran custodiado la sede de gobierno o residencia del gobernante otros que no fueran chilenos habilitados para ese efecto, a excepción del período de la Unidad Popular, naturalmente.
Tampoco se conoce de bajas “propias” por parte del atacante, ni en personal ni en material. De manual.
La eficacia de los obrado es más evidente.
Larga y minuciosa preparación, infiltración, recolección de inteligencia, anulación de los sistemas de defensa, para qué seguir.
Muchos podrán seguir publicando completos análisis y elucubraciones respecto a los verdaderos objetivos del presidente Trump, pero ello no quita que la operación militar haya sido exitosa bajo todo criterio.
Algunos priorizarán los aspectos tecnológicos o la calidad de sus fuerzas especiales que le darían una superioridad incontrarrestable a los Estados Unidos para lograr todo lo que se proponga, pero creo que aquí conviene una saludable cautela.
Digo esto sin ánimo de pontificar, sino recordando éxitos y fracasos de misiones donde se ha pretendido dar muerte, rescatar o capturar personas.
En toda nueva situación existen distintas condiciones, siendo imposible garantizar el éxito repitiendo algo que pareció perfecto en otras circunstancias.
He recordado el fallido intento inglés de asesinar a Rommel en 1941; o los repetidos intentos de asesinar a Hitler; el fallido rescate de los rehenes en Irán durante la administración Carter; el fiasco conocido popularmente como la caída del Halcón Negro; hasta llegar a otra exitosa operación al eliminar a Osama Bin Laden.
Seguramente el paciente lector que ha leído hasta aquí recordará otros casos.
Dicen que la suerte consiste en no dejar algo al azar, para enfatizar la minuciosa preparación como requisito indispensable para toda empresa de alto riesgo.
7 de enero de 2026
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