CUARTO ANIVERSARIO DE LA GUERRA EN UCRANIA: EL MUNDO ESTÁ CAMBIANDO
Eva de Lezo – Defensa.com, 25/10/2026
Aunque no vamos a entrar en detalle, debemos contextualizar nuestro cuarto relato con una telegráfica crónica de los más importantes hechos de armas -campañas y batallas- acontecidos durante los tres primeros años.
El primero de guerra abierta, 2022, comenzó con la invasión de las tropas rusas. El Kremlin lanzó la denominada Operación Militar Especial, que, a pesar de conseguir una cierta sorpresa, en absoluto, fue resolutiva. Ese mismo verano, las fuerzas ucranianas tomaron la iniciativa y lograron dar la vuelta a la situación recuperando una gran cantidad de terreno en las oblast (provincia) de Jarkov y Jerson, lo que les permitió anotarse el primer, permítase el anglicismo, round de la contienda.
En el segundo año, 2023, lo más señalado fue la hiper anunciada e impenitente contraofensiva ucraniana de verano, que acabó en tremendo fiasco. Los triunfalistas anuncios, incluso oficiales, de la operación fueron tantos y tan anticipados que dieron tiempo a los rusos para preparar las líneas defensivas.
Los atacantes, a costa de grandes pérdidas, apenas consiguieron algunos puntuales y exiguos avances. A partir de ese momento, Moscú recuperó la iniciativa, poniendo en práctica una conservadora táctica basada en el desgaste y en un parsimonioso avance que, a modo de pertinaz apisonadora, iba conquistando terreno en modo lento, pero seguro.
Recordemos, a modo de elocuente ejemplo, la durísima batalla de Bajmut, que, finalmente, gracias a la tenacidad de los mercenarios Wagner y no sin gran quebranto, cayó en manos rusas.
El año 2024, tercero de la contienda, comenzó con una significativa victoria de Moscú en Avdiivka, una población ubicada al Norte de la ciudad de Donetsk (capital de la óblast del mismo nombre), que, convertida en fortaleza, había resistido durante diez años, primero, desde 2014, los asaltos de las tropas rebeldes de la autoproclamada Nueva Rusia y, a partir de 2022, los de las fuerzas regulares de la madre Rusia.
Levantar la moral. El 17 de febrero de 2024, los últimos defensores ucranianos que mantenían algunos focos de resistencia abandonaron el ruinoso enclave. Tras la pérdida de Avdiivka, Kiev, con el doble objetivo de elevar la moral propia y de distraer fuerzas enemigas de Donetsk, puso en marcha una osada operación en Kursk: el 6 de agosto de 2024 unidades ucranianas penetraron en territorio ruso ocupando una extensa zona, unos 1.000 km2., incluyendo el importante nudo de comunicaciones de Sudhza.
El primer objetivo (levantar la moral) se consiguió con notable impacto: las tropas ucranianas pisaban territorio ruso y eso representaba un gran éxito.
Sin embargo, no ocurrió lo mismo con el segundo (distraer fuerzas del frente de Donetsk). El Kremlin no realizó ningún apresurado movimiento para recuperar el territorio ocupado de Kursk y la perseverante apisonadora rusa siguió su marcha. Después de Avdiivka, cayeron algunas de las más importantes ciudades en disputa, entre ellas Vuhledar, Selidovo, Kurakhovo, Velyka-Novosilka, Torestk o Chásiv-Yar (todas ellas en la oblast de Donetsk).
A finales de 2024 comenzó la ofensiva sobre Pokrovsk, que se convertiría en la principal conquista rusa del año siguiente. Tras este resumen exprés llegamos a 2025, donde habrían de concluirse con desigual suerte las operaciones iniciadas y no concluidas el año anterior: Kursk y Pokrovsk.
En el caso de Kursk, Kiev decidió jugársela enviado a territorio ruso un potente contingente con algunas de sus más valiosas y valerosas unidades: 7 brigadas mecanizadas (21, 22, 47, 61, 88, 115 y 116); 3 de Asalto Aéreo (80, 82 y 95), 1 Acorazada (17), 1 de Infantería de Marina (36) y 1 Ligera (92), así como varias unidades de operaciones especiales (Regimiento 8 y grupos Alfa y Omega), de voluntarios extranjeros (agrupación Getica de rumanos y las legiones Georgiana y por la Libertad de Rusia, con rusos renegados); además del despliegue de 2 de las mejores unidades de aeronaves no tripuladas, el Regimiento 14 y el Batallón 413.
La penetración inicial fue un éxito, pero como ya advertíamos en nuestro anterior artículo hace año, la arriesgada maniobra de Zelensky no tuvo los efectos deseados (el adversario no llegó a morder el anzuelo), incluso algunos analistas consideraron que la aventura del Kursk fue una mala jugada.
Aunque es cierto que las fuerzas rusas han sufrido un gran desgaste, también lo es que muchas de las más aguerridas unidades ucranianas se desangran en Kursk mientras los rusos siguen avanzando en el sector de Donetsk. Aquella premonitoria reflexión se vio refrendada a principios del mes de marzo de 2025. Si audaz había sido la incursión, no lo fue menos la maniobra subterránea rusa, la Operación Gasoducto, que puso fin a la aventura.
El 9 de marzo, unos 800 efectivos se introdujeron en un gasoducto, recorrieron unos 15 km. bajo tierra, atravesando las líneas ucranianas y reapareciendo en las afueras de Sudhza (la población más importante del área y estratégico nudo de comunicaciones). El inesperado afloramiento de tropas enemigas en la retaguardia ucraniana hizo colapsar todo el dispositivo, de tal manera que sólo pudo organizarse una apresurada retirada para salvar el máximo de fuerzas posibles antes de que se cerrase el cerco. En lo que concierne a Pokrovsk, la perseverante táctica de la apisonadora, aún a costa de un importante desgaste, volvió a dar sus frutos.
En el verano de 2024, unos meses después de la caída de Avdiivka, las fuerzas rusas comenzaron a dirigir sus esfuerzos hacía Pokrovsk, enclave de un notable valor estratégico (nudo de comunicaciones) y económico (alberga la mayor mina de carbón de Ucrania, fuente de energía esencial para la industria siderúrgica).
Durante un año los rusos, con continúa presión y parsimonioso avance, fueron ocupando las pequeñas poblaciones del área situada entre Avdiivka y Pokrovsk, de tal forma que, en agosto de 2025, el frente se había establecido a unos 16 km. de la ciudad, al alcance de la artillería rusa.
A partir de esa fecha los combates se sucedieron con diferentes alternativas, pero, poco a poco, la ciudad entera iba cayendo en manos rusas. Moscú confirmó tal extremo el 1 de diciembre. La realidad es que el frente, en el momento de escribir estas líneas, sigue activo. Los rusos ocupan la ciudad mientras los ucranianos siguen efectuando contrataques desde el Norte sin que, de momento, se hayan obtenido grandes resultados.
Durante el cuarto año de guerra, también se han registrado acciones de importancia en el sector Norte, en el oblast de Sumy y Jarkov. En Sumy, los rusos, tras recuperar el Kursk ocupado, penetraron unos kilómetros en territorio ucraniano amenazando la ciudad que da nombre a la oblast.
En Jarkov las tropas de Moscú también han ampliado las zonas ocupadas, tanto en el Norte, área circundante a la ciudad fronteriza de Vovchansk, como en el Este, en Kupiansk. Es precisamente en este último sector donde se vienen produciendo los enfrentamientos más cruentos.
Tras meses de combates, a finales de noviembre de 2025 el Kremlin anunció que el enclave había sido conquistado, cuestión que Kiev negó y que, el 12 de diciembre, apostilló Zelensky con una visita sorpresa acompañada del tradicional selfie a las puertas de la ciudad. La realidad es que, en el momento de escribir esta crónica, parece ser que la ciudad sigue en disputa y algunos distritos han cambiado de manos en más de una decena ocasiones.
No obstante, también parece que, hoy por hoy, las fuerzas rusas tienen más posibilidades de acabar haciéndose con el control. El viaje relámpago del presidente ucraniano, lejos de ser un buen presagio, pudo interpretarse como señal de que la cosa no iba del todo bien y que se trata de un intento in extremis de elevar la moral y apuntalar la voluntad de resistencia de los defensores.
Zelensky actúo de forma análoga -visita y selfie– en los casos de Bajmut, Avdiivka y Pokrovsk. No obstante, el mayor foco de acción y atención de cara a las operaciones futuras se localiza en la oblast de Zaporiyia.
Desde algunos meses las fuerzas de Moscú vienen incrementando su actividad en la zona y, según todos los indicios, estarían preparando una ofensiva a gran escala sobre la ciudad de Zaporiyia (capital de la oblast de idéntico nombre). La operación podría desarrollar en dos ejes: uno en dirección Sur-Norte que partiría de la población Kamianske (a unos 40 km. al Sur) y otro en Este-Oeste con origen en el área de Ternuvate (unos 80 km al Este de).
Probablemente, este pudiera ser el principal objetivo del Kremlin, bastante ambicioso, por cierto, de cara a este quinto año de guerra que acaba de comenzar.
“King Dron”: El rey de la batalla. Este tema fue tratado reiteradamente en nuestros anteriores artículos y no es para menos pues las aeronaves no tripuladas han cambiado radicalmente la fisionomía del campo de batalla en todos los ámbitos: doctrina y TTP (tácticas, técnicas y procedimientos) orgánica (adaptación y/o creación de unidades) y materiales (los UAV (Unmanned Aerial Vehicle) marcan la pauta de su propia evolución y de otros muchos medios de combate). Al objeto de ilustrar esta afirmación pondremos ejemplos en los ámbitos señalados.
En este ámbito, expondremos el caso de las que han dado en llamarse kill zone (zona de muerte), un nuevo procedimiento de combate basado en el empleo de UAV. Pueden definirse como áreas intensa y continuamente vigiladas y controladas por flotillas de UAV, donde la presencia de personal y/o vehículos de día o de noche es detectada y neutralizada con un alto porcentaje de éxito. Estas zonas se establecen a vanguardia del frente y pueden tener una profundidad de entre 10 y 20 km., dependiendo del alcance eficaz del modelo que se esté utilizando.
Orgánica: Ha sufrido modificaciones muy relevantes desde una doble perspectiva. Por una parte, las pequeñas unidades de combate (desde pelotón a batallón) están siendo equipadas con UAV de diverso tipo para tareas de reconocimiento y ataque; y, por otra, se están creando unidades especializadas que, en muchas situaciones de combate resultan determinantes y su simple presencia afecta a la moral del adversario (dronfobia) y su actuación resulta resolutiva en muchos lances de la batalla.
Como ejemplo, en el lado ucraniano, está el caso de los Pajaros de Maydar, unidad que comenzó siendo la apuesta personal de un visionario Robert Brovdi, alias Madyar. En 2022, nada más comenzar la guerra, organizó su propia unidad de UAV y a recaudar fondos para adquirir otros comerciales; que eran artesanalmente transformados en eficientes sistemas de armas para reconocimiento y ataque. Aquella original y diletante unidad es hoy la 414ª Brigada Madyar´s Birds de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
En el lado ruso, debemos citar la Rubikon, creada en agosto de 2024 por orden directa del ministro de Defensa, Andrey Belousov, que cuenta con unos 5.000 efectivos, siendo bautizada oficialmente como Centro de Tecnologías Remotas Avanzadas Rubikon y, aunque su nombre resulte engañoso, se trata de una auténtica unidad militar con participación directa en los combates.
Materiales: También hay que aplicar un doble enfoque, por una parte, la evolución de los propios UAV y, por otra, la adaptación forzada de otros materiales con modificaciones para evitar ser presa de estos peligrosos artefactos. Los puntos más relevantes de la evolución de los UAV vienen marcados por la aparición de aparatos filodirigidos mediante fibra óptica (inmunes a las contramedidas electrónicas y muy eficaces en las distancias cortas) y por el desarrollo de los caza UAV con mejoradas capacidades (empiezan a registrarse combates aéreos, al estilo de los entablados entre biplanos durante la I Guerra Mundial, entre ellos, que se persiguen, atacan y derriban).
Respecto a otros medios, es bien conocida la proliferación de diversos artilugios de protección (mallas, jaulas, toldos…), pero narraremos un caso diferente.
Como señalamos en el apartado doctrinal, las kill zone se han revelado prohibitivas para el despliegue de muchos sistemas de armas. Rusia, que siempre dio gran importancia al apoyo artillero, tuvo que hacer frente a un grave problema con sus potentes sistemas lanzacohetes múltiples MLRS (Multi Launcher Rocket System).
Los TOS-1 Buratino, TOS-1A Solntsepyok y TOS-2 Toshocka, temidos por los devastadores efectos de sus proyectiles termobáricos, tienen un alcance máximo eficaz relativamente limitado, respectivamente de 5, 10 y 12 km. Aunque el Kremlin trabaja en el desarrollo de municiones que proporcionen uno mayor, lo cierto es que todos los TOS eran fácil objetivo de los UAV ucranianos cuando tenían que aproximarse al frente y entraban en una kill zone.
En estas circunstancias, a partir de febrero del 2025 comenzó a desplegarse una nueva versión, el TOS-3 Drakon, cuyo alcance máximo eficaz ha subido hasta 24 km. y puede prestar apoyo a la infantería desde posiciones que estén lo suficientemente alejadas de la línea de frente y fuera del radio de acción de los implacables UAV.
Geopolítica global. Una de las promesas electorales de Donald Trump fue acabar la guerra en Ucrania en 24 h. Ganó las elecciones y asumió la presidencia el 20 de enero del 2025, pero, a fecha de hoy, sigue sin tener visos de cumplimiento. Lo que si quedó meridianamente claro tras el relevo presidencial es que la política exterior estadounidense, incluida Ucrania, iba a registrar, como así ha sido, radicales cambios. En este contexto, el pasado 16 de agosto de 2025, Donald Trump y el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, celebraron una reunión en Alaska específicamente convocada para tratar la situación en Ucrania.
Después de la cumbre, Trump hizo público un Plan de Paz que, según sus propias manifestaciones, había sido consensuado con su homólogo ruso. El presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, que al parecer nada sabía, recibió a quemarropa una especie de ultimátum para aceptarlo en un perentorio plazo que, en principio, finalizaba el 27 de noviembre de 2025 (probablemente el inefable e histriónico inquilino de la Casa Blanca eligió esa fecha por celebrarse en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias).
Consta de 28 puntos, que, por razones de extensión, no vamos a abordar, centrándonos en el que puede considerarse el asunto más espinoso: las concesiones territoriales.
Hablando en términos generales, la propuesta estadounidense da por bueno el actual statu quo en las condiciones que para cada región a continuación se exponen.
- Crimea: Se trata del territorio de mayor valor estratégico (objeto de varias disputas a lo largo de la historia) y que tiene un mayor porcentaje de población rusa. Declaró su independencia de Ucrania en 2014 y, posteriormente, fue anexionada a la Federación Rusa. Podemos afirmar que, desde entonces, Kiev dio la península por perdida.
- Lugansk y Donetsk: Estas provincias constituyen el denominado Donbás, una región histórica con una amplia mayoría de origen e idiosincrasia rusa que siempre se ha mostrado rebelde a la autoridad de Kiev. Ambas oblast también declararon su independencia en 2014, lo que dio origen a un conflicto armado interno que Kiev nunca pudo resolver, mostrándose incapaz de recuperar el control total de esta levantisca región.
Según parece, en la cumbre de Alaska, Putin, con el nihil obstat de Trump, planteó que ambas oblast debían pasar íntegramente a formar parte de la Federación Rusa. En la actualidad las tropas de Moscú controlan toda Lugansk, pero no así Donetsk; aproximadamente entre el 15 y el 20 por ciento de la oblast (sector Noroeste) sigue en manos de las fuerzas de Kiev.
En este caso parece ser que el presidente ruso pudo haber propuesto un intercambio de territorios, mostrándose dispuesto a entregar las pequeñas áreas que Moscú ocupa en las oblast de Jarkov y Sumy a cambio de las zonas de Donetsk que Kiev mantiene en su poder.
- Zaporiyia y Jerson. Estas oblast tienen una enorme importancia estratégica por permitir la comunicación terrestre entre Crimea y el Donbás (y por ende con la propia Rusia) y por garantizar el control, al menos parcial, de las aguas del Dnieper, vitales para la península. Sin el control de estos territorios, Crimea posiblemente no sería viable.
- En este caso parece que ambos presidentes estuvieron de acuerdo, al menos tácitamente, en que la frontera se establezca en la línea de frente vigente en el momento en que pueda firmarse el acuerdo de paz.
Esta conjetura parece apoyarse en 2 hechos significativos: las declaraciones de Trump respecto al alto el fuego y la intensificación de los combates en esas regiones. Tras la reunión, Donald Trump manifestó que de momento el alto el fuego no era condición sine qua non para proseguir las negociaciones (en otras palabras, que rusos y ucranianos podían seguir combatiendo).
Por otro lado, inmediatamente después del anuncio del plan, los combates se intensificaron notablemente en la oblast de Zaporiyia. En la zona occidental las fuerzas rusas comenzaron a presionar para avanzar en dirección a la capital de la oblast, mientras que las tropas ucranianas hacían lo propio atacando de Norte a Sur en la zona más oriental, en las inmediaciones de Malinyvka.
Giro en las relaciones con Washington. Este giro en las relaciones Washington-Moscú, de acérrima y declarada enemistad a taimada e interesada cooperación, ha hecho pensar a muchos analistas que, en Alaska, además de la situación en Ucrania pudieron tratarse algunos otros asuntos concernientes a la geopolítica global (incluido, por ejemplo, el futuro de Venezuela).
Ambos líderes parecen haber sellado una especie de virtual y oculto pacto para cooperar allá donde tengan intereses comunes y, sobre todo, para no interferir en demasía en los asuntos de cada cual (al menos en los de carácter interno o regional). En este contexto también pueden identificarse ciertos guiños que, a nuestro juicio, son más significativos de lo que pudiera parecer.
A modo de ejemplo Putin se ha mostrado dispuesto a volver al sistema financiero con patrón dólar y Trump -más empresario que político- está dispuesto a darle la bienvenida. Los líderes europeos, tan excluidos como el propio Zelensky de las conversaciones de Alaska, tuvieron una reacción post cumbre tan inmediata como estéril.
Alineados en su mayoría con Ucrania, elaboraron un Plan de Paz alternativo de 20 puntos cuyo contenido resultaba mucho más favorable para las menguantes aspiraciones de Kiev.
La propuesta no tuvo ningún recorrido. Desde entonces las muestras de apoyo a Ucrania no dejan de sucederse, tanto en el terreno político como en el económico. No así en el militar donde Europa no tiene gran fondo de armario y se da la paradoja de que una buena parte del dinero de las aportaciones europeas acaba en las empresas armamentísticas estadounidenses.
Muestra de la sintonía UE – Ucrania es la participación de Zelensky en la 61ª edición de la Conferencia de Seguridad que se celebró en Munich entre los días 14 y 16 de febrero. Muy significativas resultan algunas de las manifestaciones que realizó en su discurso ante los líderes europeos allí reunidos: “Los americanos a menudo vuelven al tema de las concesiones. Y demasiado a menudo esas concesiones sólo se contemplan en el contexto de lo que Ucrania debería ceder, nunca Rusia. Europa, en la práctica, no se encuentra presente en la mesa de negociaciones. En mi opinión se trata de un gran error. Nosotros estamos tratando de implicaros totalmente en el proceso de tal forma que la voz y los intereses europeos sean tenidos en cuenta. Ucrania está dispuesta a alcanzar un acuerdo, uno que traiga una paz real a Ucrania y a Europa”
No obstante, el presidente ucraniano acabó en un tono nada optimista: “Espero que esta guerra pueda acabar y que acabe dignamente”.
Conclusiones. En lo que concierne a la guerra ruso-ucraniana, el futuro es incierto y no muy halagüeño para Kiev. Rusia parece firme en su posición y dispuesta a seguir combatiendo hasta conseguir sus objetivos, y más ahora que Estados Unidos no es el valedor de Ucrania que, en otro tiempo, fue.
Por otra parte, es muy probable que Donald Trump siga presionando para que Zelensky acepte su forzado Plan de Paz, sobre todo teniendo en cuenta que en noviembre de 2026 deberán celebrarse las denominadas midterm elections (elecciones intermedias).
Si el acuerdo de paz se firmase antes de las citadas elecciones, Trump saldría muy reforzado y tendría un sólido argumento electoral a su favor, pero si la paz no llega a tiempo el resultado electoral podría serle adverso, con lo cual la segunda parte de su mandato -con una Congreso hipotéticamente en contra- podría convertirse en un calvario. En lo que respecta a geopolítica global, la cumbre de Alaska puede haber sido un punto de inflexión.
El acercamiento entre Estados Unidos y Rusia da pie a muchas lecturas, pero parece evidente que los máximos mandatarios de ambos países llegaron a una especie de pacto de no agresión y reparto de áreas de influencia. En este nuevo escenario, Europa queda relegada (por no decir ninguneada), mientras que China, con los ambivalentes movimientos rusos, queda un tanto descolocada y en una extraña posición.
Un aporte del director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel
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