Señor Director:
No debiera sorprendernos la liviandad de ciertos despachos televisivos, como el emitido desde una de las zonas de catástrofe en el norte del país, donde un equipo periodístico reclamaba insistentemente por la ausencia de militares en el lugar donde se encontraba, exigiendo el despliegue de más efectivos del Ejército.
Pese a las reiteradas explicaciones entregadas desde el estudio, el corresponsal perseveró en su crítica, expresada en la frase que encabeza esta carta, aparentemente más interesado en construir un relato heroico que en comprender las limitaciones reales de los medios disponibles.
Convendría recordar que el Ejército ha visto disminuir su presupuesto durante años, con la consiguiente reducción de personal. Aun así, hoy debe cumplir tareas tan diversas como apoyar a Carabineros en La Araucanía, resguardar la frontera norte frente a la inmigración ilegal y responder, además, a emergencias derivadas de catástrofes naturales.
Quizás, antes de exigir que existan tropas en cada punto donde una cámara de televisión las eche de menos, sería conveniente informarse —aunque sea por la prensa— del despliegue que las Fuerzas Armadas realizaron apenas se decretó el estado de catástrofe en las zonas afectadas.
Lo verdaderamente lamentable no es la ausencia de soldados en el lugar elegido por el periodista, sino la pretensión de algunos comunicadores de comportarse como si las autoridades tuvieran la obligación de administrar los recursos del Estado según las necesidades de una transmisión en directo.
Rodrigo Cooper
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