SUCHAI-4, EL NUEVO NANOSATÉLITE NACIONAL,
VIAJARÁ AL ESPACIO EN JULIO CON SPACEX
- Torres y M. Cordano – El Mercurio, Ciencia Vida Tecnología, 06/06/2026
Un rectángulo de 5 litros y 5 kilos de peso se convertirá en el nuevo nanosatélite chileno en viajar al espacio. Lo hará desde Estados Unidos a bordo de un cohete de SpaceX y si el clima lo permite, despegará el 8 de julio.
Los proyectos anteriores (Suchai-2, Suchai-3 y PlantSat) viajaron en 2022 a bordo de otro cohete de la empresa de Elon Musk.
“Celebramos un hito para el desarrollo científico y tecnológico de Chile: el pronto lanzamiento de Suchai-4. Esta misión demuestra que nuestro país cuenta con talento y equipos especializados para avanzar en comunicaciones espaciales.
Desde Subtel apoyamos estas iniciativas, que permiten experimentar bandas de uso libre y de largo alcance que permiten obtener datos en zonas remotas, permitiendo diversos usos de investigación científica, como el monitoreo ambiental, agrícola y de recursos hídricos”, destacó ayer la subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido, en la “presentación en sociedad” del Suchai-4 en la U. de Chile.
Esa casa de estudio es la que también ha estado encabezando su desarrollo, en el Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM).
En la actividad, el decano de la FCFM, Francisco Martínez, señaló: “Es un conocimiento y una tecnología muy fina, de alta precisión, hecha completamente en Chile, formando nuevos expertos y nuevas generaciones que se renuevan año a año en este conocimiento espacial. La facultad sigue apoyando con mucha fuerza esta innovación e invita a los estudiantes a que vengan a conocer y a ser parte de estas”.
Marcos Díaz, investigador principal del proyecto y académico de la FCFM, destaca que aunque el SPEL juega un rol central para el desarrollo tecnológico, la colaboración es clave. “También hay estudiantes de otras instituciones, por ejemplo, de Física de la U. de Santiago, de Ingeniería Eléctrica de la PUCV, de la Austral, gente de biología de la fundación Biociencia, entre otros.
Seis años en órbita. El Suchai viajará 590 kilómetros, similar a la distancia que separa a Santiago con Punta de Choros, y se espera que esté en órbita durante 6 años.
Uno de los focos de Suchai-4 será mejorar el “apuntamiento”. “Es apuntar con el satélite y es algo complejo. Al caminar en la Tierra hacemos reacción con el suelo, pero en el espacio no hay nada de qué tomarse, entonces hay que usar distintas técnicas para guiarnos, orientarnos, para tomar una imagen de la Tierra, por ejemplo, o para apuntar un sistema óptico como un láser”, señala.
En el Suchai-4 va un telescopio “para ver si podemos hacer astronomía; nos puede servir, por ejemplo, para mirar la Tierra y estudiar la contaminación lumínica cerca de los telescopios, y también llevamos un láser. La idea es apuntar a la Tierra y llegar con el láser, y que eso sea detectado por algunos telescopios acá en la Tierra”.
También habrá nuevos experimentos, como uno que, usando el sistema de propulsión de agua, riegue semillas para ver si germinan.
Nataly Flores, estudiante del Doctorado en Ingeniería Química y Biotecnología de la U. de Chile, participará enviando microorganismos para “comprender cómo responden distintos sistemas biológicos a un entorno caracterizado por microgravedad y alta radiación”.
El objetivo es evaluar su proliferación y medir de forma remota los procesos que ocurran en el espacio. Según explica, al tratarse de extremófilos que de forma previa se han adaptado a condiciones hostiles en el planeta Tierra -como variaciones de temperatura o diferentes salinidades-, “tenemos fuertes razones para pensar que también se van a adaptar a las condiciones espaciales (…).
Queremos ver si existe la posibilidad de que esto nos permita avanzar en agricultura extraplanetaria, lo que también puede ayudar a mejorarla acá en nuestro planeta”.
El trabajo para tener hoy listo este nanosatélite comenzó a fines de 2022. “Pero llevamos por lo menos 5 años consiguiendo ideas, postulando a fondos concursables, porque esto es con fondos de ANID, del Ministerio de Ciencia”, dice Díaz.
¿Por qué es importante este tipo de desarrollo? Según Díaz, la respuesta es clara: “La tecnología tiene importancia estratégica. Los países desarrollados se enfocan en la tecnología, porque es parte de lo que les da autonomía e independencia.
Por ejemplo, Estados Unidos tiene GPS y tiene una red de satélites de GPS que les permite geolocalizar a las personas, pero también a sus barcos y sistemas de defensa. Por ende, Rusia no ocupa el GPS norteamericano, tiene su propio sistema. Europa no usa el de EE. UU. ni el de Rusia, usa Galileo, y lo mismo ocurre con China”.
“Entonces, no desarrollar tecnología propia, aunque sea humilde, nos deja en escenario de dependencia de otros países”, agrega.
Pero también, señala, estos proyectos permiten “entrenar la musculatura”. Haciendo un símil con el gimnasio, señala: “Quizás no nos permite levantar pesas, pero nos mantiene ágil, somos una sociedad ágil mentalmente y podemos aplicar esos conocimientos, y nuestros estudiantes pueden usar estas habilidades en otras áreas”.
Flores destaca que, al tratarse de “un laboratorio autónomo y pequeño”, no se incrementa de forma importante la basura espacial.
Un aporte del director de la revista UNOFAR, Antonio Varas Clavel
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