Columna de Opinión

15/02/2016 – 12:57

A nuestros Camaradas de armas de las diferentes promociones de la Esc. Militar. GDB Álvaro Guzmán Valenzuela. Tres Crisis, 1924, 1973 y 2016.Por Francisco Balart. No Está Perdida Toda la Esperanza.Publicado por Hermógenes Pérez de Arce.

06/12/2015, 20:57

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR

La tercera está en curso y, para bien o para mal, esta vez los hombres de armas no parecen estar dispuestos a pagar nuevamente el amargo precio de ingratitud e injusticia flagrante que les acarreó haber recogido la patria desde las cenizas para entregarla a los señores políticos en el umbral del exclusivo club OCDE.

 A NUESTROS CAMARADAS DE ARMAS DE LAS DIFERENTES PROMOCIONES DE LA ESCUELA MILITAR:

“Si la libertad significa algo, será sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”.

George Orwell

Luego de la primera carta en que compartí mi opinión e intenté reflejar el sentir de muchos de los nuestros, indignados todos por la traición del gobierno de Piñera y que éste ha continuado, por la situación que viven nuestros camaradas Presos Políticos Militares y a aquellos miles injustamente procesados o por procesar, escribo estas líneas con la certeza de representar los sentimientos de nuestra generación. Todo ello, con la esperanza de motivar una necesaria reacción para contener la cobarde y asimétrica agresión de que somos objeto quienes tuvimos el honor de servir en las filas de nuestro Ejército de Chile.

Ante la evidente campaña jurídico-comunicacional a que nos someten desde hace ya largo tiempo, cabe preguntarse: ¿Quiénes son los que nos persiguen implacablemente, sin dar tregua en su empeño por llevarnos a la cárcel?, ¿Cuál es la génesis de la estructura del odio y la venganza que hoy enfrentamos?, ¿Es posible contar con algún tipo de apoyo institucional o político?, ¿Qué podemos hacer para revertir la situación en que nos encontramos?

La persecución se encuentra hoy en manos de un grupo de ministros de Cortes de Apelaciones, designados inconstitucionalmente por la Corte Suprema de Justicia como “Ministros en Visita Especial”, cuya existencia legal fue derogada hace varios años. Dichos ministros, de innegable involucramiento ideológico, son respaldados en sus fallos por un grupo igualmente afín a sus propósitos, convenientemente instalado en las salas de las Cortes de Apelaciones y fundamentalmente en la Segunda Sala de la Corte Suprema, instancia donde se resuelven la mayoría de los casos que nos afectan.

Como si lo anterior no fuera suficiente, el estímulo comunicacional y el manejo de los sucesivos gobiernos, ha hecho que los jueces sientan que mientras más duros son con los militares, mejores perspectivas de progreso en la carrera judicial tienen. Así ha quedado en evidencia con el posicionamiento progresivo de jueces de izquierda en los más altos cargos de la administración de justicia.

Los impulsores y promotores de la persecución entregada en manos de los jueces son, en primer lugar, las agrupaciones de derechos humanos, perversamente estimuladas por los cada vez mayores incentivos económicos. Junto a ellos y con un ímpetu avasallador, actúa, como ente político técnico, el equipo de abogados del Ministerio del Interior, que bajo el nombre de: Programa Continuación de la Ley 19.123, llevan a cabo la gestión en los tribunales y dirige −a través de ellos− las investigaciones tendientes a comprometer judicialmente a todos los integrantes de nuestra generación, a diferencia de lo que se esperaba y había sido prometido por el candidato traidor. Estos vengadores no solo fueron mantenidos en sus funciones sino que fueron potenciados fuertemente por el gobierno de Sebastián Piñera.

Tenemos entonces un cuadro de acción perfectamente ensamblado, donde el Poder Ejecutivo promueve y estimula, y el Poder Judicial, infiltrado por esta corriente fuertemente ideologizada, ejecuta.

¿Qué ocurre entretanto con el Poder Legislativo?: Siendo los únicos con autoridad legal de ejercer control sobre los excesos del Poder Judicial, no tienen la autoridad moral y por lo tanto la capacidad de dicho control. No han llevado a cabo acusación constitucional alguna en contra de los jueces prevaricadores, sin duda escondidos en sus propios temores por la corrupción y el desprestigio que los afecta. Salvo un par de excepciones, no hay parlamentario dispuesto a enfrentar al Poder Judicial con la firmeza con la que actuaron en el pasado. Más difícil aún es encontrar parlamentarios con el valor de reconocer en público los abusos que se cometen en contra de los militares. Por el contrario, se siguen presentando proyectos de Ley que buscan humillar al mundo militar. Creen que nos tienen de rodillas, pero – “cuidado” – no es así.

En el resto del espectro político no se aprecia ningún camino de solución, pues cada cual se encuentra empleado en su ambición por alcanzar y mantener el poder. Los partidos de centro derecha y en especial los nuevos movimientos como Amplitud y Evópolis, han demostrado que consideran inconveniente mostrar cercanía con el mundo militar, prefiriendo el silencio o el abierto rechazo a sus antiguos aliados o sostenedores. La mejor prueba de ello es la traición de Sebastián Piñera, la cual no será jamás olvidada ni perdonada por nuestro sector.

En una grotesca repetición del guión de la derecha, hoy somos testigos de nuevos intentos de acercamiento hacia nuestro sector, esperando volver a engañarnos como lo hicieron en el pasado.

Para el gobierno y los partidos que lo apoyan, las evidencias de inconstitucionalidades, arbitrariedades e ilegalidades en los procesamientos y condenas a militares sobre la violación de los derechos humanos, los mantienen en una ceguera de “violación sistemática a los derechos humanos” que solo busca dividendos políticos. ¿Qué pasa con los militares procesados y condenados?

No son de su interés; la sed de venganza es superior a la razón y a la justicia. Hacen vista gorda y caen en la inconsecuencia imperdonable, grotesca, malvada y demoledora – para los afectados y sus familias – de no cumplir ni respetar la bandera de lucha de los “DD. HH.” que instalaron en su programa.

En una de esas, y ojalá así sea, hasta es posible que algún líder de la izquierda menos extrema sea capaz de ofrecer una vía de solución ante la incapacidad y falta de credibilidad de la derecha política. No existiendo aliados posibles en el espectro político, cabe preguntarse ¿Dónde podremos encontrar apoyo para nuestra causa, antes que la totalidad de nuestra generación termine entre rejas?. Comencemos por preguntarnos: ¿Están las instituciones armadas en condiciones o con voluntad para contener esta ofensiva en su contra y en perjuicio directo de sus miembros en situación de retiro?

Lamentablemente, los hechos demuestran que las instituciones y en especial el Ejército, se encuentran empeñadas en defenderse de la campaña de desprestigio que ha surgido como consecuencia de los luctuosos hechos gestados entre sus filas, donde la falta de honor y honradez de algunos ha expuesto a la institución al oprobio público. Lo curioso es que dichas situaciones han sido detectadas, investigadas, sancionadas preventivamente y sometidas a la justicia por el propio Ejército, pero aprovechadas política y comunicacionalmente por los tres poderes del Estado.

La sociedad civil, por su parte, mantiene una total indiferencia hacia nuestra situación, solo algunos signos y comentarios de cóctel demuestran algún grado de sensibilidad hacia la abusiva condición con que se nos trata. A pesar de ello, los intereses nacionales apuntan a cualquier otro tipo de problemas, menos hacia el nuestro. Las reiteradas campañas comunicacionales, perfectamente coordinadas desde el gobierno, mantienen la imagen de criminales y genocidas, que se nos atribuye en un plan de venganza perfectamente orquestado, generando con ello el rechazo en mucha juventud, sobre la base de una historia evidentemente tergiversada.

No habiendo apoyo posible, al menos en lo inmediato y en lo evidente, necesariamente debemos volcar nuestra atención sobre nosotros mismos. En primer lugar, ha quedado atrás la idea de que serían solo “algunos” los expuestos a la persecución. Hoy vemos que ya se está sometiendo a proceso a quienes detuvieron gente por violar el toque de queda o cuyos soldados dispararon en contra de quien trató de evadir el control. El fundamento de los jueces es que el Golpe de Estado fue ilegal, luego todo lo que se hizo posteriormente también entra en la categoría de ilegal. Tenemos así múltiples casos de procesamientos por detenciones ilegales, apremios ilegítimos, torturas, etc., atribuidos a quienes en la fecha sólo cumplían órdenes de sus superiores, en el marco de un Estado de Sitio.

En medio de esta avalancha de procesos, los que ya superan los 1.300, escuchamos a muchos que dicen “hay que…”, a pesar de que − cuando tuvieron el poder – nada observable y palpable hicieron. Un antiguo profesor señalaba con acierto que “el poder se usa por el bien de los ciudadanos y la convivencia social cuando se tiene, nunca después de dejarlo”. Así, llegamos a una situación en que no sirven las cartas ni las palabras de bien; se requiere de actos y conductas que logren resultados. Solo sirven las acciones que − aunque tardías − puedan revertir la situación en que nos encontramos.

Muchos de quienes fuimos mandos subalternos en la época en cuestión creen que no serán tocados por no haber hecho nada reprobable. Por desgracia, la Cárcel de Punta Peuco y próximamente Colina I comienzan a llenarse de ingenuos que creyeron que esta justicia respeta la verdad y la honestidad. Cada día vemos a más y más camaradas recibir tratos vejatorios, por el solo hecho de haber cumplido con su Deber Militar o más grave aún procesar y condenar a oficiales por el solo hecho de ser parte de la Unidad, donde no concurren la convergencia subjetiva que tiene relación, con el conocimiento y la intención del daño ocasionado – por parte del procesado o condenado – y tampoco la convergencia objetiva de la presencia del sujeto en el acto en cuestión. Las penas aplicadas han sido de un rigor absolutamente arbitrario y desproporcionado; ajenas a todo acto de justicia. Venganzas demoledoras, que instalan en la opinión publica la idea de instituciones absolutamente dañinas a la sociedad a la cual sirven, pero que ante los momentos más difíciles que periódicamente vive Chile, todos miran a sus cuarteles. ¿Qué intención política e ideológica se pretende con estos actos de corrupción y prevaricación de jueces?. ¿Denostar el alma del soldado y tenerlo arrodillado sometido a las decisiones de los diferentes poderes del estado? ¿Qué hay del Ejército libertador?. El daño al alma nacional es irremediable. ¿Hasta cuando resiste esto nuestro país? ¿No hay autoridades del poder ejecutivo, legislativo y judicial que puedan decir algo al respecto? Sin duda esa “ceguera humana” alimentada por la venganza hacia quienes están amarrados de pies y manos, pero libres de conciencia, es de una cobardía atroz y una vergüenza que la historia de los pueblos la ha repetido y que sus autores y responsables a la larga han debido afrontar.

¿No habrá alguna autoridad en Chile, que desde su situación transitoria de poder levante su voz, basado en los principios de los derechos humanos, tan manoseados y sin aplicar por quienes los pregonan y más grave aún por quienes deben aplicar “justicia con justicia”?

Recién se ha creado la Multigremial de las FF.AA. y de Orden y Seguridad en Retiro, a la cual debemos apoyar con un generoso y permanente compromiso; ello para cumplir sus nobles objetivos y también como una forma de hacer sentir nuestro peso en la sociedad y presionar para la libertad de los nuestros injustamente procesados y condenados. Chile necesita de procesos y condenas transparentes, objetivas y válidas; no sustentados en ficciones jurídicas; sujetas a derecho; y el fin de la persecución.

Resumiendo nuestra situación:

1) Nos encontramos ante un enemigo declarado contra la generación militar que vivió los años del Gobierno Militar, lo cual es apoyado y estimulado económicamente desde el gobierno.

2) El medio de acción empleado por el enemigo corresponde a un sector enquistado en la judicatura, a través del cual se nos aplica un tratamiento judicial discriminatorio, arbitrario e inconstitucional.

3) El Poder Legislativo demuestra una nula capacidad o interés en solucionar nuestra situación.

4) No hay posibilidad de obtener apoyo de nuestras instituciones, acorraladas por la presión del mundo político.

5) No disponemos de un apoyo efectivo en la opinión pública, lo que dificulta cualquier solución de parte de quienes viven de ella: los políticos.

6) A través del apoyo incondicional a nuestra Multigremial, tenemos la oportunidad de mostrar la fuerza que poseemos, abandonando la actitud pasiva de los últimos años.

Entonces:

1. Observemos a quienes con sus actuaciones han contribuido a la denostación de los militares y que mediante una campaña perfectamente organizada y apoyada por los sucesivos gobiernos, han pretendido cambiar la historia y han provocado el encarcelamiento injusto de nuestros camaradas de armas.

2. Denunciemos públicamente a quienes han abusado del cargo que ostentan y que han caído en abierta prevaricación.

3. Mantengamos unidas a nuestras promociones, prestos a apoyar lo necesario para preservar la verdadera Justicia que hoy se nos niega.

4. Apoyemos a la Multigremial recientemente formada y demostremos que con cientos de miles de nuestros votos y de nuestras familias, lucharemos por restaurar la “verdadera historia de Chile”, unidos a una permanente campaña de denuncias en todos los tribunales posibles, ya sean nacionales o internacionales.

Además:

? ¡No dejemos abandonados a nuestros caídos en el combate. Los aportes – por pequeños que sean – a través de diferentes organizaciones como la “Multigremial” o “Mis Camaradas” (?miscamaradas2016@gmail.com) son muy importantes!

? ¡Mantengamos unidas nuestras promociones, prestos a apoyar lo necesario para preservar la verdadera Justicia que hoy se nos niega!

GDB. Álvaro Guzmán Valenzuela, Presidente de la Promoción 1966 – 1970

Santiago, Febrero de 2016

Si los chilenos hiciéramos el ejercicio de mirar atrás con ganas de aprender, veríamos que en los últimos cien años nuestro orden de convivencia estuvo gravemente amenazado en dos ocasiones. Ninguna irrumpió súbitamente; por el contrario, ambas se fueron incubando a lo largo del curso de una generación completa. Y, las dos fueron resueltas manu militari. La tercera está en curso y, para bien o para mal, esta vez los hombres de armas no parecen estar dispuestos a pagar nuevamente el amargo precio de ingratitud e injusticia flagrante que les acarreó haber recogido la patria desde las cenizas para entregarla a los señores políticos en el umbral del exclusivo club OCDE.

Las décadas que precedieron al 5 de septiembre de 1924 se caracterizaron por la parálisis del sistema de gobierno. Como se recordará, una de las consecuencias de la Guerra Civil de 1891 fue la instauración del parlamentarismo… lo que en sí no tiene nada de malo, pero aquí se le aplicó a la chilena. El sistema parlamentario, para funcionar correctamente, presupone un consenso nacional fuerte, un estrato dirigente dotado simultáneamente de patriotismo e ingresos de vida propios, partidos políticos con arraigo ciudadano, disciplinados y organizados en dos grandes bloques igualmente responsables, única manera posible de garantizar, simultáneamente, la alternancia democrática en el ejercicio del poder y la gestión del Estado en procura del bien común. Ninguno de tales rasgos caracterizaba actividad política nacional… ¡salvo en los discursos! Quizás nunca los hubo tan bonitos…

¿Qué hecho precipitó aquella crisis? En medio de la inoperancia práctica más vergonzosa, los parlamentarios resolvieron fijarse una dieta o remuneración fiscal para compensar sus altos servicios a la república. Hasta ese momento los diputados y senadores cumplían sus funciones gratuitamente, simplemente por el honor de servir. Y a la sesión en que discutirían tan grato asunto se presentó en la galería del Senado un puñado de tenientes, de uniforme. Una vez consumado el ritual que aprobaba el trámite legislativo que establecía la dieta, los oficiales bajaron silenciosamente las escaleras… por ellos y por todo Chile hablaron sus sables, que fueron golpeando con inquietante ruido cada peldaño del viejo caserón. De ahí viene la expresión “ruido de sables.” No fue necesario disparar un tiro ni dar un grito: en horas, el presidente Arturo Alessandri estaba asilado en la embajada de USA y el Congreso quedaba disuelto. Se hizo cargo del mando efectivo el mayor Carlos Ibáñez, encabezando a la juventud militar de la época. Esa crisis, de naturaleza eminentemente política, se superó con un nuevo orden institucional -en adelante y hasta hoy marcadamente presidencial-, y una nueva Constitución, la de 1925, aprobada masivamente en plebiscito a pesar de haber ordenado votar  en contra todos los partidos políticos, desde al comunista al conservador.

La desintegración de la democracia chilena en 1973, en cambio, tuvo otras motivaciones. Décadas de mediocridad y estancamiento económico fueron el caldo de cultivo de un profundo malestar social, para decirlo suavemente. La institucionalidad creada por los militares de la generación anterior, al carecer de un compromiso moral explícito con un cuerpo de valores, sirvió para encubrir la acción más o menos encubierta de los apóstoles de la lucha de clases, entendida en clave revolucionaria. Las tensiones generadas por la sorda lucha que definiría en qué bando de la Guerra Fría militaría Chile en el momento decisivo, afectó progresivamente la cohesión social y, al cabo, durante la década revolucionaria (1964-1973) ésta se desmoronó. Llegó entonces el momento en que lo único que se movía en el país eran los preparativos para una guerra civil. El 11 de septiembre de 1973 fue la solución a esa crisis y así lo entendió la inmensa masa de la población, que respiró aliviada. Por supuesto, la percepción de quienes estaban comprometidos con la revolución armada fue y seguirá siendo diferente. Si esa es la verdad de las cosas –y seguramente  lo es-,  mienten quienes todavía siguen sosteniendo que el 11 de septiembre nos divide; la verdad es exactamente al revés: el 11 de septiembre se produjo porque la división fratricida ya había alcanzado un grado inaceptable. La intervención militar no surgió de la nada. Si algo dejó en claro el caza bobos denominado melifluamente Mesa de Diálogo (1999-2000), es que la verdad indiscutible y oficial, incluso para efectos judiciales, coincide con lo que se acaba de afirmar. En cambio, acerca de lo que ocurrió después, esto es, sobre el sentido y valor de la obra realizada por el Gobierno Militar,  es legítimo tener opiniones diversas. Pero una vez despejadas las toneladas de propaganda, odio y dinero invertidos para escamotear la historia real a la generación más joven, el único factor de juicio que prevalecerá en el tiempo será la comparación serena entre el país de 1973 y el de 1990…  y la proyección de las posibilidades que cada uno de esos momentos brindó a la nación.

Así llegamos al presente, al verano de 2016. Para la estabilidad de un sistema presidencial como el nuestro, el grado de adhesión que la gestión del Jefe del Estado suscite no tiene demasiada importancia. Los plazos de su administración están predeterminados por una Constitución que las FFAA garantizan y, mientras conserve las formas, las instituciones permanecerán impasibles. Sin embargo, todo tiene un límite, y en este caso es la paciencia de los ciudadanos, de los civiles, de lo que antes se llamaba “el pueblo” y hoy “la gente”, señal del cambio de pelaje…  Con todo, sería ilusorio suponer que un Gobierno, cualquiera que sea, puede sobrevivir afirmando demasiado rato el pie izquierdo en una Carta Fundamental -que además intenta reemplazar, dicho sea de paso- y el otro en el vacío. Sin necesidad de soplar sobre él, en algún minuto perderá el equilibrio. Hoy, al mirar más allá de la mera legalidad, es imposible soslayar que el presidente Pinochet entregó el poder luego que el 44% de los ciudadanos votara ofreciéndole un segundo mandato constitucional de ocho años, mientras la presidenta Bachelet, elegida por el 25.5% del padrón electoral, concita hoy una cifra incluso inferior de credibilidad. Tampoco ayuda que los políticos y los jueces compitan por el último lugar en todas las encuestas de confiabilidad. La popularidad y el prestigio son cosas muy distintas. Lo comprobó amargamente el presidente Ibáñez el 26 de julio de 1931, cuando a pesar de contar con la lealtad de unas FFAA que sólo esperaban una orden suya, optó por renunciar y exiliarse.

No se requieren dotes de profeta para advertir la conveniencia de ir reflexionando sobre el tipo de  desenlace y alcance que tendrá la crisis de gobernabilidad en que estamos sumidos. No es una cuestión de régimen político, como en 1924, ni de antagonismo ideológico como en 1973. Tampoco es lo decisivo que la economía haya retrocedido una década en dos años… los pobres tendrán que esperar. La naturaleza de la crisis actual es principalmente moral; por tanto, el remedio deberá centrarse en esa dimensión o sólo disfrazará las cosas, dilatando la solución.

Francisco Balart

Francisco Balart Páez es abogado, licenciado en Historia por la Universidad Católica de Chile, magister en Ciencia Política por la Universidad de Chile y Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra, España. Ha sido profesor de Derecho Político, Historia del pensamiento político, Ciencia Política y Derecho Constitucional en la Universidad de Chile, en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, en la Academia de Guerra Naval y en el programa de magister que imparte la Academia de Guerra del Ejército. Además de algunos libros jurídicos sobre su especialidad, es coautor de El Ejército de los chilenos. 1540-1920, publicado en 2007.

No Está Perdida Toda Esperanza.

          Cuando mi opinión sobre mis connacionales estaba por los suelos, motivada a ello al presenciar cómo personalidades públicas, incluidos dirigentes de derecha, elevaban a los altares a la portadora de bombas incendiarias destinadas a ser lanzadas a vehículos de locomoción para impedir que la gente fuera a sus trabajos; y la justicia prevaricadora arrasaba con todas las leyes para perseguir a quienes enfrentaron ese terrorismo, el examen de las declaraciones de nueve ex conscriptos del Ejército, de un total de once, que participaron en los hechos, me ha hecho recobrar parte de mi fe en que subsiste una fibra moral intacta en nuestro pueblo.

          Esos nueve han demostrado tener un coraje y una firmeza de carácter mayores que muchos de sus superiores uniformados. En medio de un ambiente publicitario y judicial tremendamente adverso, los ex conscriptos, pese a ser mandados ilegal e injustamente presos, prisión que no sufren actualmente ni siquiera los peores delincuentes, se han mantenido firmes. No han cedido a la tentación de traicionar a otros, mentir y sumarse a la corriente dominante, que lo único que les pide, a una sola voz con una judicatura dominada por la politiquería y que contraviene las leyes, es que respalden la “verdad oficial” necesaria para desviar la atención pública de las falencias que afligen al gobierno.

Y, todavía, uno de ellos ha tenido el coraje de autoinculparse de haber provocado accidentalmente el fuego que quemó a los dos activistas portadores de las bombas incendiarias. Entre paréntesis, ello prueba que los artefactos incendiarios de vidrio eran tremendamente letales, pues bastaba romperlos para que estallaran en llamas. Por supuesto, en los mismos días la justicia penal ha dejado libres a quienes hace poco han quemado a un modesto empleado que no era portador de ningún artefacto incendiario, sino que era un simple hombre de trabajo. Nadie ha oído al senador Larraín horrorizarse por ello, como lo hizo en el caso de los subversivos.

          ¡Qué contraste moral entre las personalidades de esos nueve hombres modestos y una judicatura de izquierda que no tiene miramientos en mandarlos ilegalmente presos! Y sin el menor escrúpulo la misma judicatura premia decidoramente, pues no los encarcela, a los que se prestaron para corroborar las falsas versiones de la propaganda oficial.

Esos únicos dos desertores del grupo ni siquiera están de acuerdo entre sí. Uno inculpa al teniente Castañer de haber iniciado el fuego con un encendedor; el otro al teniente Fernández de haberlo hecho con un fósforo. Pero los otros nueve coinciden en que ambos oficiales estaban alejados del estallido del fuego. Por supuesto, el juez de izquierda atiende a la versión contradictoria de los dos y no a la conteste de los nueve, más la de los dos oficiales, pues es lo políticamente correcto; y manda a todos éstos presos.

          Más aún, como anticipé, entre los referidos nueve ha surgido la voz de Leonardo Riquelme Alarcón, quien, teniendo todo qué perder, da razones de conciencia, expresa no estar movido por ningún interés económico y confiesa que un movimiento accidental suyo propio provocó la ruptura de un envase explosivo y generó el fuego que quemó a Rojas y Quintana, al tiempo que los dos oficiales daban órdenes de que se les apagara.

          Creo que esos nueve chilenos a quienes hoy nadie defiende, y en particular Leonardo Riquelme Alarcón, nos han dado un ejemplo valioso en tiempos de corrupción generalizada, ilegalidad rampante y uso desatado de la mentira para conseguir dividendos políticos.

          Valga añadir que las patrullas que coincidieron en el lugar en 1986 estaban cumpliendo una noble misión: proteger a la población civil de ataques incendiarios terroristas. Eso configura la monstruosidad en que hoy se incurre, de culpar a sus miembros de “violaciones a los derechos humanos”. Suele llamarse “el pago de Chile”.

          Pese a tal monstruosidad, hoy generalizada en nuestro medio, si nueve de cada once chilenos del pueblo son como ha quedado descrito, y si entre cada nueve hay un Leonardo Riquelme Alarcón, en el país no está perdida toda esperanza.

Publicado por Hermógenes Pérez de Arce.

06/12/2015, 20:57

Columna de Opinión

A nuestros Camaradas de armas de las diferentes promociones de la Esc. Militar. GDB Álvaro Guzmán Valenzuela. Tres Crisis, 1924, 1973 y 2016.Por Francisco Balart. No Está Perdida Toda la Esperanza.Publicado por Hermógenes Pérez de Arce. 06/12/2015, 20:57

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR
La tercera está en curso y, para bien o para mal, esta vez los hombres de armas no parecen estar dispuestos a pagar nuevamente el amargo precio de ingratitud e injusticia flagrante que les acarreó haber recogido la patria desde las cenizas para entregarla a los señores políticos en el umbral del exclusivo club OCDE.
A NUESTROS CAMARADAS DE ARMAS DE LAS DIFERENTES PROMOCIONES DE LA ESCUELA MILITAR:

“Si la libertad significa algo, será sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”.
George Orwell
Luego de la primera carta en que compartí mi opinión e intenté reflejar el sentir de muchos de los nuestros, indignados todos por la traición del gobierno de Piñera y que éste ha continuado, por la situación que viven nuestros camaradas Presos Políticos Militares y a aquellos miles injustamente procesados o por procesar, escribo estas líneas con la certeza de representar los sentimientos de nuestra generación. Todo ello, con la esperanza de motivar una necesaria reacción para contener la cobarde y asimétrica agresión de que somos objeto quienes tuvimos el honor de servir en las filas de nuestro Ejército de Chile.
Ante la evidente campaña jurídico-comunicacional a que nos someten desde hace ya largo tiempo, cabe preguntarse: ¿Quiénes son los que nos persiguen implacablemente, sin dar tregua en su empeño por llevarnos a la cárcel?, ¿Cuál es la génesis de la estructura del odio y la venganza que hoy enfrentamos?, ¿Es posible contar con algún tipo de apoyo institucional o político?, ¿Qué podemos hacer para revertir la situación en que nos encontramos?
La persecución se encuentra hoy en manos de un grupo de ministros de Cortes de Apelaciones, designados inconstitucionalmente por la Corte Suprema de Justicia como “Ministros en Visita Especial”, cuya existencia legal fue derogada hace varios años. Dichos ministros, de innegable involucramiento ideológico, son respaldados en sus fallos por un grupo igualmente afín a sus propósitos, convenientemente instalado en las salas de las Cortes de Apelaciones y fundamentalmente en la Segunda Sala de la Corte Suprema, instancia donde se resuelven la mayoría de los casos que nos afectan.
Como si lo anterior no fuera suficiente, el estímulo comunicacional y el manejo de los sucesivos gobiernos, ha hecho que los jueces sientan que mientras más duros son con los militares, mejores perspectivas de progreso en la carrera judicial tienen. Así ha quedado en evidencia con el posicionamiento progresivo de jueces de izquierda en los más altos cargos de la administración de justicia.
Los impulsores y promotores de la persecución entregada en manos de los jueces son, en primer lugar, las agrupaciones de derechos humanos, perversamente estimuladas por los cada vez mayores incentivos económicos. Junto a ellos y con un ímpetu avasallador, actúa, como ente político técnico, el equipo de abogados del Ministerio del Interior, que bajo el nombre de: Programa Continuación de la Ley 19.123, llevan a cabo la gestión en los tribunales y dirige −a través de ellos− las investigaciones tendientes a comprometer judicialmente a todos los integrantes de nuestra generación, a diferencia de lo que se esperaba y había sido prometido por el candidato traidor. Estos vengadores no solo fueron mantenidos en sus funciones sino que fueron potenciados fuertemente por el gobierno de Sebastián Piñera.
Tenemos entonces un cuadro de acción perfectamente ensamblado, donde el Poder Ejecutivo promueve y estimula, y el Poder Judicial, infiltrado por esta corriente fuertemente ideologizada, ejecuta.
¿Qué ocurre entretanto con el Poder Legislativo?: Siendo los únicos con autoridad legal de ejercer control sobre los excesos del Poder Judicial, no tienen la autoridad moral y por lo tanto la capacidad de dicho control. No han llevado a cabo acusación constitucional alguna en contra de los jueces prevaricadores, sin duda escondidos en sus propios temores por la corrupción y el desprestigio que los afecta. Salvo un par de excepciones, no hay parlamentario dispuesto a enfrentar al Poder Judicial con la firmeza con la que actuaron en el pasado. Más difícil aún es encontrar parlamentarios con el valor de reconocer en público los abusos que se cometen en contra de los militares. Por el contrario, se siguen presentando proyectos de Ley que buscan humillar al mundo militar. Creen que nos tienen de rodillas, pero – “cuidado” – no es así.
En el resto del espectro político no se aprecia ningún camino de solución, pues cada cual se encuentra empleado en su ambición por alcanzar y mantener el poder. Los partidos de centro derecha y en especial los nuevos movimientos como Amplitud y Evópolis, han demostrado que consideran inconveniente mostrar cercanía con el mundo militar, prefiriendo el silencio o el abierto rechazo a sus antiguos aliados o sostenedores. La mejor prueba de ello es la traición de Sebastián Piñera, la cual no será jamás olvidada ni perdonada por nuestro sector.
En una grotesca repetición del guión de la derecha, hoy somos testigos de nuevos intentos de acercamiento hacia nuestro sector, esperando volver a engañarnos como lo hicieron en el pasado.
Para el gobierno y los partidos que lo apoyan, las evidencias de inconstitucionalidades, arbitrariedades e ilegalidades en los procesamientos y condenas a militares sobre la violación de los derechos humanos, los mantienen en una ceguera de “violación sistemática a los derechos humanos” que solo busca dividendos políticos. ¿Qué pasa con los militares procesados y condenados?
No son de su interés; la sed de venganza es superior a la razón y a la justicia. Hacen vista gorda y caen en la inconsecuencia imperdonable, grotesca, malvada y demoledora – para los afectados y sus familias – de no cumplir ni respetar la bandera de lucha de los “DD. HH.” que instalaron en su programa.
En una de esas, y ojalá así sea, hasta es posible que algún líder de la izquierda menos extrema sea capaz de ofrecer una vía de solución ante la incapacidad y falta de credibilidad de la derecha política. No existiendo aliados posibles en el espectro político, cabe preguntarse ¿Dónde podremos encontrar apoyo para nuestra causa, antes que la totalidad de nuestra generación termine entre rejas?. Comencemos por preguntarnos: ¿Están las instituciones armadas en condiciones o con voluntad para contener esta ofensiva en su contra y en perjuicio directo de sus miembros en situación de retiro?
Lamentablemente, los hechos demuestran que las instituciones y en especial el Ejército, se encuentran empeñadas en defenderse de la campaña de desprestigio que ha surgido como consecuencia de los luctuosos hechos gestados entre sus filas, donde la falta de honor y honradez de algunos ha expuesto a la institución al oprobio público. Lo curioso es que dichas situaciones han sido detectadas, investigadas, sancionadas preventivamente y sometidas a la justicia por el propio Ejército, pero aprovechadas política y comunicacionalmente por los tres poderes del Estado.
La sociedad civil, por su parte, mantiene una total indiferencia hacia nuestra situación, solo algunos signos y comentarios de cóctel demuestran algún grado de sensibilidad hacia la abusiva condición con que se nos trata. A pesar de ello, los intereses nacionales apuntan a cualquier otro tipo de problemas, menos hacia el nuestro. Las reiteradas campañas comunicacionales, perfectamente coordinadas desde el gobierno, mantienen la imagen de criminales y genocidas, que se nos atribuye en un plan de venganza perfectamente orquestado, generando con ello el rechazo en mucha juventud, sobre la base de una historia evidentemente tergiversada.
No habiendo apoyo posible, al menos en lo inmediato y en lo evidente, necesariamente debemos volcar nuestra atención sobre nosotros mismos. En primer lugar, ha quedado atrás la idea de que serían solo “algunos” los expuestos a la persecución. Hoy vemos que ya se está sometiendo a proceso a quienes detuvieron gente por violar el toque de queda o cuyos soldados dispararon en contra de quien trató de evadir el control. El fundamento de los jueces es que el Golpe de Estado fue ilegal, luego todo lo que se hizo posteriormente también entra en la categoría de ilegal. Tenemos así múltiples casos de procesamientos por detenciones ilegales, apremios ilegítimos, torturas, etc., atribuidos a quienes en la fecha sólo cumplían órdenes de sus superiores, en el marco de un Estado de Sitio.
En medio de esta avalancha de procesos, los que ya superan los 1.300, escuchamos a muchos que dicen “hay que…”, a pesar de que − cuando tuvieron el poder – nada observable y palpable hicieron. Un antiguo profesor señalaba con acierto que “el poder se usa por el bien de los ciudadanos y la convivencia social cuando se tiene, nunca después de dejarlo”. Así, llegamos a una situación en que no sirven las cartas ni las palabras de bien; se requiere de actos y conductas que logren resultados. Solo sirven las acciones que − aunque tardías − puedan revertir la situación en que nos encontramos.
Muchos de quienes fuimos mandos subalternos en la época en cuestión creen que no serán tocados por no haber hecho nada reprobable. Por desgracia, la Cárcel de Punta Peuco y próximamente Colina I comienzan a llenarse de ingenuos que creyeron que esta justicia respeta la verdad y la honestidad. Cada día vemos a más y más camaradas recibir tratos vejatorios, por el solo hecho de haber cumplido con su Deber Militar o más grave aún procesar y condenar a oficiales por el solo hecho de ser parte de la Unidad, donde no concurren la convergencia subjetiva que tiene relación, con el conocimiento y la intención del daño ocasionado – por parte del procesado o condenado – y tampoco la convergencia objetiva de la presencia del sujeto en el acto en cuestión. Las penas aplicadas han sido de un rigor absolutamente arbitrario y desproporcionado; ajenas a todo acto de justicia. Venganzas demoledoras, que instalan en la opinión publica la idea de instituciones absolutamente dañinas a la sociedad a la cual sirven, pero que ante los momentos más difíciles que periódicamente vive Chile, todos miran a sus cuarteles. ¿Qué intención política e ideológica se pretende con estos actos de corrupción y prevaricación de jueces?. ¿Denostar el alma del soldado y tenerlo arrodillado sometido a las decisiones de los diferentes poderes del estado? ¿Qué hay del Ejército libertador?. El daño al alma nacional es irremediable. ¿Hasta cuando resiste esto nuestro país? ¿No hay autoridades del poder ejecutivo, legislativo y judicial que puedan decir algo al respecto? Sin duda esa “ceguera humana” alimentada por la venganza hacia quienes están amarrados de pies y manos, pero libres de conciencia, es de una cobardía atroz y una vergüenza que la historia de los pueblos la ha repetido y que sus autores y responsables a la larga han debido afrontar.
¿No habrá alguna autoridad en Chile, que desde su situación transitoria de poder levante su voz, basado en los principios de los derechos humanos, tan manoseados y sin aplicar por quienes los pregonan y más grave aún por quienes deben aplicar “justicia con justicia”?
Recién se ha creado la Multigremial de las FF.AA. y de Orden y Seguridad en Retiro, a la cual debemos apoyar con un generoso y permanente compromiso; ello para cumplir sus nobles objetivos y también como una forma de hacer sentir nuestro peso en la sociedad y presionar para la libertad de los nuestros injustamente procesados y condenados. Chile necesita de procesos y condenas transparentes, objetivas y válidas; no sustentados en ficciones jurídicas; sujetas a derecho; y el fin de la persecución.
Resumiendo nuestra situación:
1) Nos encontramos ante un enemigo declarado contra la generación militar que vivió los años del Gobierno Militar, lo cual es apoyado y estimulado económicamente desde el gobierno.
2) El medio de acción empleado por el enemigo corresponde a un sector enquistado en la judicatura, a través del cual se nos aplica un tratamiento judicial discriminatorio, arbitrario e inconstitucional.
3) El Poder Legislativo demuestra una nula capacidad o interés en solucionar nuestra situación.
4) No hay posibilidad de obtener apoyo de nuestras instituciones, acorraladas por la presión del mundo político.
5) No disponemos de un apoyo efectivo en la opinión pública, lo que dificulta cualquier solución de parte de quienes viven de ella: los políticos.
6) A través del apoyo incondicional a nuestra Multigremial, tenemos la oportunidad de mostrar la fuerza que poseemos, abandonando la actitud pasiva de los últimos años.
Entonces:
1. Observemos a quienes con sus actuaciones han contribuido a la denostación de los militares y que mediante una campaña perfectamente organizada y apoyada por los sucesivos gobiernos, han pretendido cambiar la historia y han provocado el encarcelamiento injusto de nuestros camaradas de armas.
2. Denunciemos públicamente a quienes han abusado del cargo que ostentan y que han caído en abierta prevaricación.
3. Mantengamos unidas a nuestras promociones, prestos a apoyar lo necesario para preservar la verdadera Justicia que hoy se nos niega.
4. Apoyemos a la Multigremial recientemente formada y demostremos que con cientos de miles de nuestros votos y de nuestras familias, lucharemos por restaurar la “verdadera historia de Chile”, unidos a una permanente campaña de denuncias en todos los tribunales posibles, ya sean nacionales o internacionales.
Además:
? ¡No dejemos abandonados a nuestros caídos en el combate. Los aportes – por pequeños que sean – a través de diferentes organizaciones como la “Multigremial” o “Mis Camaradas” (?miscamaradas2016@gmail.com) son muy importantes!
? ¡Mantengamos unidas nuestras promociones, prestos a apoyar lo necesario para preservar la verdadera Justicia que hoy se nos niega!
GDB. Álvaro Guzmán Valenzuela, Presidente de la Promoción 1966 – 1970
Santiago, Febrero de 2016

Si los chilenos hiciéramos el ejercicio de mirar atrás con ganas de aprender, veríamos que en los últimos cien años nuestro orden de convivencia estuvo gravemente amenazado en dos ocasiones. Ninguna irrumpió súbitamente; por el contrario, ambas se fueron incubando a lo largo del curso de una generación completa. Y, las dos fueron resueltas manu militari. La tercera está en curso y, para bien o para mal, esta vez los hombres de armas no parecen estar dispuestos a pagar nuevamente el amargo precio de ingratitud e injusticia flagrante que les acarreó haber recogido la patria desde las cenizas para entregarla a los señores políticos en el umbral del exclusivo club OCDE.

Las décadas que precedieron al 5 de septiembre de 1924 se caracterizaron por la parálisis del sistema de gobierno. Como se recordará, una de las consecuencias de la Guerra Civil de 1891 fue la instauración del parlamentarismo… lo que en sí no tiene nada de malo, pero aquí se le aplicó a la chilena. El sistema parlamentario, para funcionar correctamente, presupone un consenso nacional fuerte, un estrato dirigente dotado simultáneamente de patriotismo e ingresos de vida propios, partidos políticos con arraigo ciudadano, disciplinados y organizados en dos grandes bloques igualmente responsables, única manera posible de garantizar, simultáneamente, la alternancia democrática en el ejercicio del poder y la gestión del Estado en procura del bien común. Ninguno de tales rasgos caracterizaba actividad política nacional… ¡salvo en los discursos! Quizás nunca los hubo tan bonitos…

¿Qué hecho precipitó aquella crisis? En medio de la inoperancia práctica más vergonzosa, los parlamentarios resolvieron fijarse una dieta o remuneración fiscal para compensar sus altos servicios a la república. Hasta ese momento los diputados y senadores cumplían sus funciones gratuitamente, simplemente por el honor de servir. Y a la sesión en que discutirían tan grato asunto se presentó en la galería del Senado un puñado de tenientes, de uniforme. Una vez consumado el ritual que aprobaba el trámite legislativo que establecía la dieta, los oficiales bajaron silenciosamente las escaleras… por ellos y por todo Chile hablaron sus sables, que fueron golpeando con inquietante ruido cada peldaño del viejo caserón. De ahí viene la expresión “ruido de sables.” No fue necesario disparar un tiro ni dar un grito: en horas, el presidente Arturo Alessandri estaba asilado en la embajada de USA y el Congreso quedaba disuelto. Se hizo cargo del mando efectivo el mayor Carlos Ibáñez, encabezando a la juventud militar de la época. Esa crisis, de naturaleza eminentemente política, se superó con un nuevo orden institucional -en adelante y hasta hoy marcadamente presidencial-, y una nueva Constitución, la de 1925, aprobada masivamente en plebiscito a pesar de haber ordenado votar en contra todos los partidos políticos, desde al comunista al conservador.

La desintegración de la democracia chilena en 1973, en cambio, tuvo otras motivaciones. Décadas de mediocridad y estancamiento económico fueron el caldo de cultivo de un profundo malestar social, para decirlo suavemente. La institucionalidad creada por los militares de la generación anterior, al carecer de un compromiso moral explícito con un cuerpo de valores, sirvió para encubrir la acción más o menos encubierta de los apóstoles de la lucha de clases, entendida en clave revolucionaria. Las tensiones generadas por la sorda lucha que definiría en qué bando de la Guerra Fría militaría Chile en el momento decisivo, afectó progresivamente la cohesión social y, al cabo, durante la década revolucionaria (1964-1973) ésta se desmoronó. Llegó entonces el momento en que lo único que se movía en el país eran los preparativos para una guerra civil. El 11 de septiembre de 1973 fue la solución a esa crisis y así lo entendió la inmensa masa de la población, que respiró aliviada. Por supuesto, la percepción de quienes estaban comprometidos con la revolución armada fue y seguirá siendo diferente. Si esa es la verdad de las cosas –y seguramente lo es-, mienten quienes todavía siguen sosteniendo que el 11 de septiembre nos divide; la verdad es exactamente al revés: el 11 de septiembre se produjo porque la división fratricida ya había alcanzado un grado inaceptable. La intervención militar no surgió de la nada. Si algo dejó en claro el caza bobos denominado melifluamente Mesa de Diálogo (1999-2000), es que la verdad indiscutible y oficial, incluso para efectos judiciales, coincide con lo que se acaba de afirmar. En cambio, acerca de lo que ocurrió después, esto es, sobre el sentido y valor de la obra realizada por el Gobierno Militar, es legítimo tener opiniones diversas. Pero una vez despejadas las toneladas de propaganda, odio y dinero invertidos para escamotear la historia real a la generación más joven, el único factor de juicio que prevalecerá en el tiempo será la comparación serena entre el país de 1973 y el de 1990… y la proyección de las posibilidades que cada uno de esos momentos brindó a la nación.

Así llegamos al presente, al verano de 2016. Para la estabilidad de un sistema presidencial como el nuestro, el grado de adhesión que la gestión del Jefe del Estado suscite no tiene demasiada importancia. Los plazos de su administración están predeterminados por una Constitución que las FFAA garantizan y, mientras conserve las formas, las instituciones permanecerán impasibles. Sin embargo, todo tiene un límite, y en este caso es la paciencia de los ciudadanos, de los civiles, de lo que antes se llamaba “el pueblo” y hoy “la gente”, señal del cambio de pelaje… Con todo, sería ilusorio suponer que un Gobierno, cualquiera que sea, puede sobrevivir afirmando demasiado rato el pie izquierdo en una Carta Fundamental -que además intenta reemplazar, dicho sea de paso- y el otro en el vacío. Sin necesidad de soplar sobre él, en algún minuto perderá el equilibrio. Hoy, al mirar más allá de la mera legalidad, es imposible soslayar que el presidente Pinochet entregó el poder luego que el 44% de los ciudadanos votara ofreciéndole un segundo mandato constitucional de ocho años, mientras la presidenta Bachelet, elegida por el 25.5% del padrón electoral, concita hoy una cifra incluso inferior de credibilidad. Tampoco ayuda que los políticos y los jueces compitan por el último lugar en todas las encuestas de confiabilidad. La popularidad y el prestigio son cosas muy distintas. Lo comprobó amargamente el presidente Ibáñez el 26 de julio de 1931, cuando a pesar de contar con la lealtad de unas FFAA que sólo esperaban una orden suya, optó por renunciar y exiliarse.

No se requieren dotes de profeta para advertir la conveniencia de ir reflexionando sobre el tipo de desenlace y alcance que tendrá la crisis de gobernabilidad en que estamos sumidos. No es una cuestión de régimen político, como en 1924, ni de antagonismo ideológico como en 1973. Tampoco es lo decisivo que la economía haya retrocedido una década en dos años… los pobres tendrán que esperar. La naturaleza de la crisis actual es principalmente moral; por tanto, el remedio deberá centrarse en esa dimensión o sólo disfrazará las cosas, dilatando la solución.

Francisco Balart

Francisco Balart Páez es abogado, licenciado en Historia por la Universidad Católica de Chile, magister en Ciencia Política por la Universidad de Chile y Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra, España. Ha sido profesor de Derecho Político, Historia del pensamiento político, Ciencia Política y Derecho Constitucional en la Universidad de Chile, en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, en la Academia de Guerra Naval y en el programa de magister que imparte la Academia de Guerra del Ejército. Además de algunos libros jurídicos sobre su especialidad, es coautor de El Ejército de los chilenos. 1540-1920, publicado en 2007.

No Está Perdida Toda Esperanza.

Cuando mi opinión sobre mis connacionales estaba por los suelos, motivada a ello al presenciar cómo personalidades públicas, incluidos dirigentes de derecha, elevaban a los altares a la portadora de bombas incendiarias destinadas a ser lanzadas a vehículos de locomoción para impedir que la gente fuera a sus trabajos; y la justicia prevaricadora arrasaba con todas las leyes para perseguir a quienes enfrentaron ese terrorismo, el examen de las declaraciones de nueve ex conscriptos del Ejército, de un total de once, que participaron en los hechos, me ha hecho recobrar parte de mi fe en que subsiste una fibra moral intacta en nuestro pueblo.

Esos nueve han demostrado tener un coraje y una firmeza de carácter mayores que muchos de sus superiores uniformados. En medio de un ambiente publicitario y judicial tremendamente adverso, los ex conscriptos, pese a ser mandados ilegal e injustamente presos, prisión que no sufren actualmente ni siquiera los peores delincuentes, se han mantenido firmes. No han cedido a la tentación de traicionar a otros, mentir y sumarse a la corriente dominante, que lo único que les pide, a una sola voz con una judicatura dominada por la politiquería y que contraviene las leyes, es que respalden la “verdad oficial” necesaria para desviar la atención pública de las falencias que afligen al gobierno.

Y, todavía, uno de ellos ha tenido el coraje de autoinculparse de haber provocado accidentalmente el fuego que quemó a los dos activistas portadores de las bombas incendiarias. Entre paréntesis, ello prueba que los artefactos incendiarios de vidrio eran tremendamente letales, pues bastaba romperlos para que estallaran en llamas. Por supuesto, en los mismos días la justicia penal ha dejado libres a quienes hace poco han quemado a un modesto empleado que no era portador de ningún artefacto incendiario, sino que era un simple hombre de trabajo. Nadie ha oído al senador Larraín horrorizarse por ello, como lo hizo en el caso de los subversivos.

¡Qué contraste moral entre las personalidades de esos nueve hombres modestos y una judicatura de izquierda que no tiene miramientos en mandarlos ilegalmente presos! Y sin el menor escrúpulo la misma judicatura premia decidoramente, pues no los encarcela, a los que se prestaron para corroborar las falsas versiones de la propaganda oficial.

Esos únicos dos desertores del grupo ni siquiera están de acuerdo entre sí. Uno inculpa al teniente Castañer de haber iniciado el fuego con un encendedor; el otro al teniente Fernández de haberlo hecho con un fósforo. Pero los otros nueve coinciden en que ambos oficiales estaban alejados del estallido del fuego. Por supuesto, el juez de izquierda atiende a la versión contradictoria de los dos y no a la conteste de los nueve, más la de los dos oficiales, pues es lo políticamente correcto; y manda a todos éstos presos.

Más aún, como anticipé, entre los referidos nueve ha surgido la voz de Leonardo Riquelme Alarcón, quien, teniendo todo qué perder, da razones de conciencia, expresa no estar movido por ningún interés económico y confiesa que un movimiento accidental suyo propio provocó la ruptura de un envase explosivo y generó el fuego que quemó a Rojas y Quintana, al tiempo que los dos oficiales daban órdenes de que se les apagara.

Creo que esos nueve chilenos a quienes hoy nadie defiende, y en particular Leonardo Riquelme Alarcón, nos han dado un ejemplo valioso en tiempos de corrupción generalizada, ilegalidad rampante y uso desatado de la mentira para conseguir dividendos políticos.

Valga añadir que las patrullas que coincidieron en el lugar en 1986 estaban cumpliendo una noble misión: proteger a la población civil de ataques incendiarios terroristas. Eso configura la monstruosidad en que hoy se incurre, de culpar a sus miembros de “violaciones a los derechos humanos”. Suele llamarse “el pago de Chile”.

Pese a tal monstruosidad, hoy generalizada en nuestro medio, si nueve de cada once chilenos del pueblo son como ha quedado descrito, y si entre cada nueve hay un Leonardo Riquelme Alarcón, en el país no está perdida toda esperanza.

Publicado por Hermógenes Pérez de Arce.
06/12/2015, 20:57

Columna de Opinión

RESUMEN ESTADÍSTICO DE DD. HH. 2015

RESUMEN ESTADÍSTICO DE DD. HH. 2015

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR

Socio Marcelo Elissalde Martel, Abogado Universidad de Chile, Profesor de Derecho Político, Magister en Derecho Público, Investigador y Observador de DD. HH., Dic/2015

RESUMEN ESTADÍSTICO DE DD. HH. 2015

1)    

SITUACION EJERCITO:

a)    

Causas en desarrollo…………………………..

515
b)   

Fallecidos en situación de procesados o condenados……………………..

20 app. (Incluye 7 suicidios)
c)    

Procesado…………………………

460 aprox
d)   

Condenados cumpliendo condena efectiva en Penal Punta Peuco…..…………………………

64 (Incluye a 3 oficiales uruguayos)

Notas: 8 miembros de las FF.AA, han superado 20 años de prisión. El subversivo que  más años estuvo en prisión fueron 16 años y medio.

Potenciales nuevas querellas 345 presentadas por el abogado del Partido Comunista Eduardo Contreras, más 725 presentadas por la Fiscal de la Corte de Apelaciones de Santiago doña Beatriz Pedrals, suman más de 1.000

causas.

2)    

SITUACION ARMADA.

a)    

Causas en proceso…………………….

68
b)   

Procesados Oficiales……………………

114
c)    

Gente de Mar…………………………

48
d)   

Fallecidos en situación de procesados o condenados……………..

10 (Entre ellos varios Almirantes).

3)  

SITUACION FUERZA AÉREA

a)    

Causas en proceso………………………..

40 App.
b)   

Cumpliendo condena en el Penal Punta Peuco………………………….

4
c)    

Cumpliendo condena en Temuco………….

4
d)   

Fallecidos en situación de procesados o condenados…………………..

0
Nota: Hay gran actividad judicial en Temuco, (Ministro Mesa ) por la base Maquehua, no se descartan nuevos procesamientos y condenas finales.

4)

SITUACION CARABINEROS.

a)    

Causas en proceso………………………..

320 App.
b)   

Cumpliendo condena en el Penal Punta Peuco………………………….

30
c)    

Cumpliendo condena en Puerto Montt…….

1
d)   

Fallecidos en situación de procesados o condenados…………………..

10

5)    

RESUMEN TOTAL DE MIEMBROS DE LAS FF. AA. Y DE ORDEN CUMPLIENDO CONDENA EN PUNTA PEUCO.

a)    

EJERCITO……………

61
b)   

ARMADA……………..

 8
c)    

FACH………………….

 8 (4 cumpliendo condena en

Temuco)

d)   

CARABINEROS……..

31 (1 cumpliendo condena en

Puerto Montt)

e)    

PDI…………………….

5
f)     

GENDARMERÍA……..

2
g)   

EJÉRCITO DE URUGUAY…………..

3
TOTAL……………………. 113
 

Nota: Con esta cantidad colapsó el Penal y de aquí en adelante los próximos ingresos serán al módulo ya habilitado en la Cárcel Común de Colina I

 

Fuente abierta ONG JURE

1)    

SITUACIÓN CARABINEROS

Total de situaciones judiciales que afectan a Carabineros: 500 aprox.

Carabineros tiene en su historia Institucional 1.100  Mártires aproximadamente, de ellos 352 caídos en combate contra la delincuencia o “violencia justificada con fines políticos” (léase víctimas de las subversión).

Es decir NO se violaron los DDHH de los Carabineros asesinados, ellos fueron “víctimas de la violencia política” Sutil… Así el Mercurio de 13/Jun/2015 informa que el Cabo Luis Lemún (29), quién recibió disparo de escopeta en el rostro, emboscado en Cañete VIII Región, por miembros de la CAM perdió la vista, hubo de ser ingresado a una Fundación Educacional para Ciegos Santa Lucía, donde está aprendiendo a caminar con bastón y leer en sistema Braille. El no es tema para las organizaciones y ONGs de Derechos Humanos. Solo su Institución asume el dolor y la impotencia.

Nota: Aún en incierto el total de causas que afectarán a Carabineros.

Fuente abierta ONG Caballeros del orden.

2)    

SITUACIÓN ARMADA

Por ahora con un resultado incierto para el Personal de la Armada, porque el Ministro Arancibia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso reabrió 44 nuevas causas que afectan a Personal Naval.

3)    

SITUACION PDI:

a)

Procesados…………………….…

20 App.
b)

Cumpliendo condena en Penal Punta Peuco…………………………..

5

4)

SITUACION DE GENDARMERIA

a)    

Condenados cumpliendo condena en Penal Punta Peuco…………………………….

2

SITUACIÓN DEL PODER JUDICIAL:

Durante el mes de julio de 2015, el Presidente de la Corte Suprema don Sergio Muñoz Gajardo señaló al Mercurio (17 Jul.2015) que a la fecha y a lo largo de todo el país, en causas de DDHH, se ha procesado a 1.073 funcionarios de las FFAA, dictado 281 sentencias condenatorias ejecutoriadas, 75 condenados a pena de prisión efectiva, 8 de estos obtuvieron beneficio penitenciario de Gendarmería y 3 bajo el sistema de Libertad condicional; confirmó que no hay fecha de término para dichos procesos.

Antes, al mismo medio, pero en 2014, había dicho: “Chile debería ser destacado como un ejemplo en la materia ya que se ha construido el mensaje que sucesos de esta naturaleza serán siempre investigados y sancionados por los tribunales cualquiera sea el tiempo transcurrido“. La advertencia es más que clara.

Para tramitarlas con especial atención, se han nombrado 29 Ministros en Visita a lo largo del país. A esto hay que agregar que la Corte Suprema, falla en definitiva un promedio anual 12 causas aproximadamente; en la práctica ello significa que hay para 100 años como mínimo.

A su vez en Agosto 2013, la Corte Suprema citó a los 29 Ministros que a lo largo del país tramitan causa de DD. HH., para entregarles una orientación general de cómo en lo sucesivo se debería abordar el tema, de manera que fueron alineados en un sentido determinado, el que a estas alturas parece claro. Si a lo anterior sumamos que la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema, se está negando a conceder beneficios a los condenados, ingresarán a los penales una cantidad altísima de personal de las FFAA, 43 años después de ocurridos los hechos. F

Fuentes: Abiertas y en su momento Pagina Web de Poder Judicial.

A mayor abundamiento el 27 de Marzo de 2015 mediante Boletín 8182-2010 informando consulta del Senado sobre proyecto de Ley 41-2014, el Pleno de la Corte Suprema de Chile, vale decir sus 21 Ministros, en su numeral 05 del Oficio respuesta, señalan textualmente: “El Estatuto de Roma representa una concreta expresión del mundo civilizado para defenderse de las situaciones extremas a que pueda ser sometido, desde que la experiencia universal es que al momento de buscar solución jurídica al conflicto y/o sancionar a los responsables no existía un sistema jurídico Penal adecuado, es el caso del término de la Segunda Guerra Mundial, en que los Tribunales de Núremberg no contaban con Legislación que contemplara delitos tan atroces como que los países ocupados se había cometido, lo mismo ocurrió en Chile en que la Legislación sustantiva no detienen delitos adecuados a esa realidad, pero sobre todo, en lo Procesal, las instituciones tradicionales, inhiben o impiden la investigación como lo son por ejemplo, la prescripción, la territorialidad y la retroactividad de la ley Penal, como así también la disposición sobre amnistía normalmente ad doc. Bien sabemos que solo fue posible el procesamiento y la sanción, con lo que salvamos en parte nuestra responsabilidad historia como depositarios de la jurisdicción, al introducir nuestras decisiones por la vía del artículo quinto de la Constitución, los conceptos de delitos de lesa humanidad, ius cogens y otros, que tratan de distinta manera aquellas clásicas instituciones jurídica. Clara manifestación de esta realidad y futura y eventual necesidad es que en Chile, tras la adhesión al Estatuto de Roma se dictó la Ley 20.357 de 18 de junio de 2009, en que se tipifican los crímenes de lesa humanidad y genocidio y los crímenes y delitos de Guerra, disponible en su artículo 40 que “la acción penal y la pena de los Delitos previstos en esta Ley no prescriben

Todo muy claro entonces: el Poder Judicial reconoce ante el Poder Legislativo que no aplicará ni la prescripción ni la amnistía a hechos ocurridos hace más de 43 años y peor aún, reconoce que en forma artificiosa vía artículo 5 del la CPE introdujo normas condenatorias NO vigentes en Chile sino a partir de 2009 en adelante, ha hechos acecidos  hace 43 años atrás.

SITUACIÓN DE LA SUBVERSION.

Subversivos cumpliendo condena: NINGUNO.

Están indultados, amnistiados o fugados. Tienen beneficios económicos de reparación varios, con un costo para el país de 200 millones de dolares al año aproximadamente. En virtud de la Ley de Transparencia se tuvo acceso a las cifras de los beneficios; solo a modo de ejemplo, en relación a los Exonerados estos comenzaron en 1993 con 100 millones de dólares anuales, aumentando  significativamente hasta superar los 300 millones de dólares anuales desde 2009 en delante de manera que en 20 años se han entregado 2.979 millones de dólares.

El aumento más importante fue  el año en 1995  cuando creció abruptamente un 3.500 % respecto a 1994 (Fuente: Mercurio 23 de Sept. de 2013). Esto es solo por concepto de Exonerados como se dijo. Ante la magnitud de la cifras y su repercusión para el Erario Nacional, se nombraron dos autoridades para investigar los hechos Mireya López Ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago y luego la Fiscal  Ximena Chong, entre otras cosas, porque la Dirección de Presupuesto nunca ha revisado este programa y sus fondos, en circunstancias que todos los programas públicos deben ser evaluados

En 2015, la investigación arrojó los  resultados con las primeras condenada a los Falsos Exonerados, por parte de la Ministro Mireya López. No se sabe aún cual será  del resultado final de la mencionada investigación.

Hecho punible recientemente criticado por la Sra Evelyn Matthei (Mercurio 07 Dic.2015), opinó que esto le constaba, porque este escándalo explotó cuando ella era Ministra de Trabajo en 2013,señalando: “El Estado ha destinado aproximadamente tres mil millones de dólares al pago de pensiones a  150 mil exonerados desde 1994 a la fecha. En mi época del gobierno calculaba que el monto comprometido  en el pago de pensiones irregulares podía ser alrededor de mil millones de dólares  en los últimos 20 años”..

Tanto es así, que se le paga hasta al Comandante Salvador (Apablaza), uno de los asesinos del Senador Jaime Guzmán, fugado y protegido por el Kirchnerismo en Buenos Aires.

Desglose de indultos:

a)    

Presidente Aylwin………………….

283 (sólo subversivos)
b)   

Presidente Frei……………………..

343 (delincuentes comunes)
c)

Presidente Lagos…………………..

244 (entre delincuentes comunes y ley especial para subversivos)
d)

Presidenta Bachelet……………….

62   (delincuentes comunes)
e)

Presidente Piñera………………………….

1 (una Pastora Aymará del Norte
TOTAL……………………………… 906

De esta cifra, sólo uno benefició a un Militar (Caso Tucapel Jiménez).

NOTA: Se advierte   que de los 906 beneficiados, no todos son subversivos, hay también narcos y delincuentes comunes. En todo caso quién mas benefició subversivos fue Patricio Aylwin con alrededor de 283, la mayoría de ellos involucrados en hechos de sangre.

A su vez Ricardo Lagos excarceló a los últimos extremistas que quedaban  encarcelados por delitos de sangre, pasando  por el Congreso una Ley de Unificación de Penas, de manera que el que hubiere cumplido 10 años preso, quedaba en inmediata libertad. Así fueron liberados los últimos MIR, Manuel Rodríguez, Lautaristas y movimientos guerrilleros afines. Basta con recordar que sólo el Lautarista Diego Ossandón Cañas, quién con su equipo asesinó a casi 20 personas, murió de cáncer en libertad.

Los indultados por Frei, Bachelet y Piñera son sólo delincuentes comunes. De todas formas el subversivo que más tiempo estuvo preso enteró 16 años; uniformados en cambio hay 8 que pasaron los 20 años, entre ellos varios octogenarios.

De hecho uno de los últimos  en ingresar al penal de Punta Peuco fue el General Fach Ruiz Bunger con 87 años de edad. El promedio de edad de los condenados es de 75 años, porque hay muchos presos de 80 a 90 años. Arrastran enfermedades, como cáncer terminal, alzheimer, diabetes, problemas de desplazamiento y males propios de la Tercera Edad.

Por eso en los países desarrollados  dichas personas cumplen su sanción en su domicilio o en clínicas.

SITUACION DEL PODER POLITICO

Con el advenimiento  del  Gobierno actual, la presión hacia las FFAA, se ha radicalizado. En efecto la Oficina del Programa  de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, ha seguido presentado nuevas querellas y acciones lo largo de todo el país, principalmente en Santiago, San Miguel, Concepción, Chillán, Temuco y  Valdivia.

Incluso se oponen a los beneficios  que han otorgado los Tribunales relativos a penas alternativas  para los ex -funcionarios. El equipo jurídico lo componen alrededor de 20 Abogados, nombrados por los Gobiernos de la Concertación; continúan con especial ahínco tramitando las causas antiguas y patrocinando las nuevas. Se da la paradoja que el Uniformado llevado a juicio por hechos acaecidos hace 42 años enfrenta a varios adversarios potenciales: los querellantes particulares, la Oficina-Programa del Ministerio del Interior, el Consejo de Defensa del Estado en algunos casos y eventualmente al Instituto de Derechos Humanos que también está facultado para denunciar; la desproporción es entonces evidente. En cuanto a la promesa del entonces candidato Sebastián Piñera, en el Circulo Español, ante cerca de mil miembros en retiro de las FFAA, en el sentido de hacer aplicar la ley para que los juicios “no se eternicen” en el tiempo fue solo una promesa incumplida.

El Mercurio de fecha 30 Nov.2014 , da cuenta  del abultado aumento del presupuesto del INDH en el erario 2015 mediante ley despachada por el Congreso que duplica la disponibilidad de fondos del organismo En efecto serán 3.823 millones para 2015 versus 2.017 millones de 2014, vale decir un 85% más. Se dijo que era para abrir nuevas sedes y filiales a lo largo del país, que se sumarán a la ya existente en Santiago y se enmarca dentro del compromiso de la Presidenta Bachelet en “reforzar el trabajo” del organismo. Lo que con seguridad se transformará en  un incremento de la persecución judicial a las FFAA.

Recientemente, en Diciembre pasado,  se creó con la firma presidencial la Subsecretaría de de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia, ello no cambió un ápice esta del sesgo político que siempre ha caracterizado a estos organismos tanto en el plano nacional como internacional.

En efecto las FFAA y de Orden ni siquiera están representadas por algún civil que haga valer sus derechos, es más un de sus primeras intenciones fue de “no conceder ningún beneficio penitenciario o extra carcelario, a los condenados por DDHH” en circunstancias que esos beneficios están concedidos y autorizados por ley, para todos quienes cumplen alguna condena a lo largo del país. Esa fue su carta de presentación, del recientemente creado organismo que nació cooptado por la izquierda.

SITUACIÓN DEL CONGRESO NACIONAL

Nadie se quiere involucrar “no es tema “como dicen allá .Cabe destacar intentos que hicieron por dar una solución final los Diputados Ulloa y la ex Diputado María Angélica Cristi, fracasando el intento.

La Derecha  prefiere no intervenir y hoy además no tienen mayoría en ninguna de la dos Cámaras, como para pasar un proyecto de ley definitivo, como lo hicieron en la Concertación, Patricio Aylwin y Francisco Cumplido. Con los votos de la misma Derecha por cierto. Y en esa oportunidad la frase para en bronce la dijo el Senador Hernán Larraín (UDI) : “este beneficio que no se entienda como una moneda de cambio para después favorecer Militares….” Todo muy claro.

CONSIDERACIONES FINALES:

Este trabajo es de exclusiva responsabilidad de su autor. Puede tener imperfecciones porque es difícil llevar  la estadística al día de lo que está pasando en todas las FFAA a lo largo del país,  muchas veces se ignora lo que ocurre  en regiones  y provincias, pero al menos es un diagnóstico general muy cercano a lo que ocurre en la realidad presente. La cantidad de personal de las FF.AA que pueden resultar condenados en este cúmulo de causas es impredecible.

Columna de Opinión

PROYECTO DE REFORMA A LA EDUCACIÓN SUPERIOR QUEDA PARA 2016 TRAS PETICIÓN DE RECTORES CRUCH

PROYECTO DE REFORMA A LA EDUCACIÓN SUPERIOR QUEDA PARA 2016 TRAS PETICIÓN DE RECTORES CRUCH.

El Mostrador, 28/12/2015

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR

“Para nosotros, una cosa absolutamente fundamental es incorporar de una vez por todas al estudiantado a la discusión que se está dando a nivel de la legislación en el país y nos llama la atención que muchas veces tenemos logros importantes y hemos dado pasos firmes y decisivos y nos gustaría ver a los estudiantes participando de esos logros y siendo un actor activo en esta discusión”

Por instrucciones de su excelencia, la Presidenta de la República, el proyecto no va a ingresar en los próximos días, sino que se va a tomar una decisión una vez que, al cabo del mes de enero, hayamos realizado el trabajo de análisis, de evaluación y deliberación, en el buen sentido y en el buen propósito de aportar a una reforma que consideramos del mayor interés para el país“, dijo el vicepresidente ejecutivo del Consejo de Rectores, Aldo Valle

La Presidenta Michelle Bachelet accedió a la petición que le formularon este lunes varios representantes del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCh) y resolvió postergar el envío al Congreso del proyecto de ley de reforma de la educación superior, que La Moneda había previsto para esta semana.

La decisión la dio a conocer esta tarde el vicepresidente ejecutivo del CRUCh y rector de la Universidad de Valparaíso, Aldo Valle, luego del encuentro con la jefa de Estado en la sede del Ejecutivo.

Valle dijo que “por instrucciones de su excelencia, la Presidenta de la República, el proyecto no va a ingresar en los próximos días, sino que se va a tomar una decisión una vez que, al cabo del mes de enero, hayamos realizado el trabajo de análisis, de evaluación y deliberación, en el buen sentido y en el buen propósito de aportar a una reforma que consideramos del mayor interés para el país“.

Por su parte, el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, se mostró satisfecho con la decisión de la jefa de Estado y destacó que este aplazamiento permitirá incorporar a los estudiantes en este proceso.

Para nosotros, una cosa absolutamente fundamental es incorporar de una vez por todas al estudiantado a la discusión que se está dando a nivel de la legislación en el país y nos llama la atención que muchas veces tenemos logros importantes y hemos dado pasos firmes y decisivos y nos gustaría ver a los estudiantes participando de esos logros y siendo un actor activo en esta discusión“, afirmó.

En tanto, Aldo Valle detalló que este martes el comité ejecutivo del CRUCh se reunirá con la ministra de Educación, Adriana Delpiano, para establecer un cronograma de trabajo respecto al proyecto.

En ese sentido, instó a hacer un esfuerzo para diversificar los instrumentos de ingreso tras la brecha de resultados que arrojó nuevamente el test entre colegios privados y municipales.

Ya temprano, y pese a que originalmente el Gobierno esperaba ingresar el proyecto durante lo que queda de diciembre, la propia ministra de Educación, Adriana Delpiano, ya había deslizado la posibilidad de una modificación del plazo, ante la necesidad de llevar adelante un “debate prelegislativo“.

El trabajo de la Glosa tomó mucho tiempo y claramente para nosotros sería muy bueno poder hacer un trabajo prelegislativo más amplio, pero esa es una decisión que tomará la Presidenta de la República“, dijo, agregando que “el ideal sería efectivamente tener más tiempo para poder discutirlo con los partidos políticos, con los rectores, con el Consejo Consultivo que hemos constituido, pero el tema de la Educación Superior es muy grande”.

Columna de Opinión

UN INSTITUTO ITALIANO CANCELA LA FIESTA DE NAVIDAD PARA “NO PROVOCAR A LOS MUSULMANES

UN INSTITUTO ITALIANO CANCELA LA FIESTA DE NAVIDAD PARA “NO PROVOCAR A LOS MUSULMANES”. ABC Internacional, 29/11/2015

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR

En un centro de Milán se anula el tradicional concierto y la celebración se pospone al 21 de enero, bautizándola como “Fiesta de invierno”, sin canciones ni símbolos · En una escuela de Roma se hará un belén inédito: se elimina al Niño Jesús y los tres Reyes Magos serán sustituidos por tres inmigrantes

L

a fiesta de Navidad del Instituto Garofani de Rozzano, ciudad de 40.000 habitantes, a 30 kilómetros de Milán, ha sido cancelada porque después de los atentados de París podía ser una provocación peligrosa”.

Esta es la justificación que ha dado el director, Marco Parma, para anular el tradicional concierto con un coro que habría cantado “Jingle Bells” o “Tú bajas de las estrellas”, villancico de origen italiano. No contento con eso, ha eliminado también los crucifijos de las aulas.

De los mil estudiantes que acuden al instituto, el 80 por 100 son italianos y el 20 por 100 extranjeros, en su mayoría de familias musulmanas. La decisión del director la adopta en nombre de la laicidad de la escuela y de la enseñanza”: “Se trata de un paso adelante hacia la integración y para respetar la sensibilidad de quien piensa diversamente y tiene otras culturas o religiones”, afirma Marco Parma.

Fiesta de invierno: El concierto se ha trasladado al 21 de enero y ha sido rebautizado con el nombre de “Fiesta de invierno”, y no habrá ni canciones ni símbolos. Muchos padres, irritados con la decisión director, han firmado una carta en la que condenan que “se elimine de los jóvenes sus certezas de identidad cultural”: “Consideramos que no es justo que los jóvenes deban renunciar a vivir en la escuela su tradicional fiesta de Navidad. No se trata de una cuestión ligada al credo religioso, aunque sea de primaria importancia: lo que se está dañando también es la identidad cultural y las tradiciones propias de nuestra sociedad civil”, escriben los padres.

La Navidad de Rozzano se ha convertido en un caso político nacionalAlgunos líderes políticos piden una intervención del ministro de Educación. Matteo Salvini, secretario de la Liga Norte, se presentará el lunes al instituto Garofani para regalarle un belén.

Tres inmigrantes como Reyes Magos: Últimamente se están produciendo en Italia diversos casos en los que, en lugar de promover un diálogo y explicar a los jóvenes el respeto recíproco a las diferentes creencias, se practica la censura o el silencio frente a un hecho cultural relacionado con la religión.

Por ejemplo, la escuela “Matteoti” de Florencia suspendió una visita escolar para ver la exposición “Belleza divina”, “por comprensión hacia las familias musulmanas, teniendo en cuenta el tema religioso de la exposición”, que incluía “La crucifixión blanca” de Marc Chagall, la obra del arte preferida del papa Francisco. Con parecidas razones, en una escuela de Fonte Nova, ciudad de 30.000 habitantes, en la provincia de Roma, se hará un belén inédito: se elimina al Niño Jesús y los tres Reyes Magos son sustituidos por tres inmigrantes.

Dice el director Marco Parma, para justificar la anulación de la fiesta de Navidad, que su instituto es “multiétnico”, pero la realidad es que, por muy multiétnicos que pretenda convertir a sus estudiantes, el 25 de diciembre se celebra el nacimiento de Jesús, un personaje histórico amado y venerado también por la religión islámica.

De hecho, algunos padres musulmanes han precisado que ni remotamente se habrían sentido ofendidos por el concierto religioso de Navidad.

LA FIESTA DE NAVIDAD VUELVE AL INSTITUTO DE MILÁN, DONDE HABÍA SIDO CANCELADA PARA NO PROVOCAR A LOS MUSULMANES

Ángel Gómez Fuentes, Corresponsal en Roma , ABC Sociedad, 30/11/2015

Tras la intervención de Renzi, afirmando que “Italia celebrará siempre la Navidad”, este lunes habrá una manifestación ante el Instituto de Milán, cuyo director ha dimitido. Los dirigentes escolásticos regionales deciden organizar la fiesta de Navidad

L

a fiesta de Navidad se hará en elinstituto Garofani de Rozzano, donde había sido cancelada, creándose un caso nacional en el que se vio forzado a intervenir incluso el primer ministro Matteo Renzi.

El director, Marco Parma, 63 años, la había anulado porque “después de los atentados de París podía ser una provocación peligrosa”. En lugar del tradicional concierto de Navidad con un coro que habría cantado “Jingle Bells” o “Tú bajas de las estrellas”, villancico de origen italiano, el director Parma había organizado la “Fiesta de invierno” el 21 de enero, sin canciones ni símbolos. Ante el coro de protestas, en la tarde de ayer tuvo que intervenir el primer ministro, Matteo Renzi: “La Navidad es mucho más importanteque un director de instituto en busca de provocaciones. Si pensaba favorecer la integración y la convivencia de este modo, se ha equivocado profundamente”, dijo Renzi.

Hoy manifestaciones ante la escuela: Padres y alumnos, que no se habían dado por vencidos, vieron así reforzada su posición en su protesta contra el director.

Habían firmado una carta en la que condenaban que “se elimine de los jóvenes sus certezas de identidad cultural”. De los mil estudiantes que acuden al instituto, el 80 por 100 son italianos y el 20 por 100 extranjeros, en su mayoría de familias musulmanas.

Columna de Opinión

No Está Perdida Toda Esperanza.

No Está Perdida Toda Esperanza.

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR

Esos nueve han demostrado tener un coraje y una firmeza de carácter mayores que muchos de sus superiores uniformados. En medio de un ambiente publicitario y judicial tremendamente adverso, los ex conscriptos, pese a ser mandados ilegal e injustamente presos, prisión que no sufren actualmente ni siquiera los peores delincuentes, se han mantenido firmes. No han cedido a la tentación de traicionar a otros, mentir y sumarse a la corriente dominante, que lo único que les pide, a una sola voz con una judicatura dominada por la politiquería y que contraviene las leyes, es que respalden la “verdad oficial” necesaria para desviar la atención pública de las falencias que afligen al gobierno.

          Cuando mi opinión sobre mis connacionales estaba por los suelos, motivada a ello al presenciar cómo personalidades públicas, incluidos dirigentes de derecha, elevaban a los altares a la portadora de bombas incendiarias destinadas a ser lanzadas a vehículos de locomoción para impedir que la gente fuera a sus trabajos; y la justicia prevaricadora arrasaba con todas las leyes para perseguir a quienes enfrentaron ese terrorismo, el examen de las declaraciones de nueve ex conscriptos del Ejército, de un total de once, que participaron en los hechos, me ha hecho recobrar parte de mi fe en que subsiste una fibra moral intacta en nuestro pueblo.

          Esos nueve han demostrado tener un coraje y una firmeza de carácter mayores que muchos de sus superiores uniformados. En medio de un ambiente publicitario y judicial tremendamente adverso, los ex conscriptos, pese a ser mandados ilegal e injustamente presos, prisión que no sufren actualmente ni siquiera los peores delincuentes, se han mantenido firmes. No han cedido a la tentación de traicionar a otros, mentir y sumarse a la corriente dominante, que lo único que les pide, a una sola voz con una judicatura dominada por la politiquería y que contraviene las leyes, es que respalden la “verdad oficial” necesaria para desviar la atención pública de las falencias que afligen al gobierno.

Y, todavía, uno de ellos ha tenido el coraje de autoinculparse de haber provocado accidentalmente el fuego que quemó a los dos activistas portadores de las bombas incendiarias. Entre paréntesis, ello prueba que los artefactos incendiarios de vidrio eran tremendamente letales, pues bastaba romperlos para que estallaran en llamas. Por supuesto, en los mismos días la justicia penal ha dejado libres a quienes hace poco han quemado a un modesto empleado que no era portador de ningún artefacto incendiario, sino que era un simple hombre de trabajo. Nadie ha oído al senador Larraín horrorizarse por ello, como lo hizo en el caso de los subversivos.

          ¡Qué contraste moral entre las personalidades de esos nueve hombres modestos y una judicatura de izquierda que no tiene miramientos en mandarlos ilegalmente presos! Y sin el menor escrúpulo la misma judicatura premia decidoramente, pues no los encarcela, a los que se prestaron para corroborar las falsas versiones de la propaganda oficial.

Esos únicos dos desertores del grupo ni siquiera están de acuerdo entre sí. Uno inculpa al teniente Castañer de haber iniciado el fuego con un encendedor; el otro al teniente Fernández de haberlo hecho con un fósforo. Pero los otros nueve coinciden en que ambos oficiales estaban alejados del estallido del fuego. Por supuesto, el juez de izquierda atiende a la versión contradictoria de los dos y no a la conteste de los nueve, más la de los dos oficiales, pues es lo políticamente correcto; y manda a todos éstos presos.

          Más aún, como anticipé, entre los referidos nueve ha surgido la voz de Leonardo Riquelme Alarcón, quien, teniendo todo qué perder, da razones de conciencia, expresa no estar movido por ningún interés económico y confiesa que un movimiento accidental suyo propio provocó la ruptura de un envase explosivo y generó el fuego que quemó a Rojas y Quintana, al tiempo que los dos oficiales daban órdenes de que se les apagara.

          Creo que esos nueve chilenos a quienes hoy nadie defiende, y en particular Leonardo Riquelme Alarcón, nos han dado un ejemplo valioso en tiempos de corrupción generalizada, ilegalidad rampante y uso desatado de la mentira para conseguir dividendos políticos.

          Valga añadir que las patrullas que coincidieron en el lugar en 1986 estaban cumpliendo una noble misión: proteger a la población civil de ataques incendiarios terroristas. Eso configura la monstruosidad en que hoy se incurre, de culpar a sus miembros de “violaciones a los derechos humanos”. Suele llamarse “el pago de Chile”.

          Pese a tal monstruosidad, hoy generalizada en nuestro medio, si nueve de cada once chilenos del pueblo son como ha quedado descrito, y si entre cada nueve hay un Leonardo Riquelme Alarcón, en el país no está perdida toda esperanza.

Publicado por Hermógenes Pérez de Arce.

06/12/2015, 20:57

Columna de Opinión

Augusto Pinochet Ugarte: tres decisiones fundamentales para la Historia de Chile.Gonzalo Rojas Sánchez. Historiador

Augusto Pinochet Ugarte: tres decisiones fundamentales para la Historia de Chile.Gonzalo Rojas Sánchez. Historiador

LAS OPINIONES EMITIDAS EN ESTA COLUMNA DE OPINIÓN, ES DE RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE EL PENSAMIENTO DE UNOFAR

“Llego al Mando Supremo de la Nación sin haberlo pensado jamás ni mucho menos buscado. Soy un soldado que ingresó a las filas del ejército sin otro norte que la entrega silenciosa o abnegada a la Patria.”

Los Boldos, 25 de noviembre de 2015.

      Al conmemorar hoy los 100 años del nacimiento del Presidente Augusto Pinochet Ugarte, ante todo doy gracias a Dios, a la Fundación que lleva su nombre y que hoy cumple 20 años de notable labor bajo las presidencias de Hernán Briones y de Hernán Guiloff y a todos ustedes, Sra. Lucía, miembros de la familia Pinochet, colaboradores y amigos del presidente, por el honor que me dispensan al permitirme recordar unas pocas dimensiones de este hombre único.

      Lo haré tomando en buena medida información de mi propio libro, “Chile escoge la libertad, La Presidencia de Augusto Pinochet Ugarte”, en el que el mismo Presidente fuera un actor tan importante, gracias a las cuatro largas entrevistas que me concedió y  sobre todo, por los 130 mil documentos de su presidencia que pude revisar.

      La primera dimensión que quiero recordarles en este día solemne es el liderazgo de Augusto Pinochet Ugarte desde el mismo Once de septiembre de 1973.

      Efectivamente, desde la mañana del Once de septiembre de 1973, a Augusto Pinochet Ugarte le tocará hacer aquello para lo cual nunca fue preparado, ser Presidente de Chile, pero que sólo pudo hacerse gracias a eso otro para lo cual sí había sido formado, ejercer un liderazgo superior.

      Pinochet deberá asumir el mando supremo de la nación cuando sólo un general de ejército puede hacerlo, cuando ningún civil está capacitado, porque las coordenadas del conflicto nacional son fundamentalmente militares, de guerra. Y no había sido precisamente él quién así lo había planteado, sino que era una convicción muy arraigada en la inmensa mayoría de los chilenos.

      ¿Inevitabilidad histórica? No, simplemente el llamado de los tiempos a una tarea determinada para la cual Chile pudo no contar con el hombre adecuado. Pero el hombre existía y tomó la decisión.

      El carácter dramático de la situación, con toda su carga negativa de dolor y de pérdida de vidas humanas, tuvo la única gran ventaja de colocar al Presidente de la Junta de Gobierno, un militar acostumbrado a pensar en términos de seguridad, de vida o muerte, de derrota o victoria, en condiciones de captar la magnitud del suceso político-militar que él estaba encabezando. Por eso, desde el momento mismo en que toma la palabra para dirigirse al país el día del Pronunciamiento, Pinochet comienza a manejar dos conceptos fundamentales: el patriotismo de las FFAA y el caos del gobierno del recién derrocado Salvador Allende. En una situación de normalidad, no parecería haber simetría conceptual entre ambos términos, pero ahora sí se presentan ante el simple ciudadano chileno como las únicas dos alternativas válidas en los dramáticos momentos que se viven. En ese acto Pinochet tiene, además, una clara visión de lo que son las líneas matrices de su acción hacia adelante.

      Al mismo tiempo, marca presencia donde se decide de verdad la disputa militar de la primera hora: en terreno. Pero antes de salir a la calle, ya ha recibido el honor de la conducción del país por sus pares. Es efectivo que Pinochet asume por estructura de mando o antigüedad de las ramas y no por un acuerdo político y que esa decisión refleja su capacidad de mantener la lealtad y la jerarquía en las FFAA. Pero también se hizo evidente con el paso del tiempo que esa designación había sido un claro reconocimiento a su liderazgo personal.

      Las palabras de Pinochet en acción durante el Pronunciamiento mismo han dejado en claro, desde el primer minuto, su  fuerte personalidad y el don de mando que lo caracteriza: “Mira  -le dice a Patricio Carvajal-  es conveniente tirar una proclama por la radio, que hay estado de sitio; en consecuencia no se aceptan los grupos; la gente tiene que estar en sus casas porque se arriesgan a que se encuentren en un problema.”

      Pero Pinochet deja clara constancia de que no quiere destacarse: no es su ánimo, ni su estilo, ni está el país para personalismos: el 27 de septiembre afirma con humor que “la Junta trabaja como una sola entidad. Yo fui elegido Presidente por ser el más viejo; en realidad es porque el Ejército es la institución más antigua… Soy un hombre sin ambiciones, no quiero aparecer como el detentador del poder”.

      Pero algunas especulaciones sobre su ambición se abren paso entre detractores y ciertos colaboradores. El Presidente los enfrenta: “Llego al Mando Supremo de la Nación sin haberlo pensado jamás ni mucho menos buscado. Soy un soldado que ingresó a las filas del ejército sin otro norte que la entrega silenciosa o abnegada a la Patria.”

      Ha nacido a la luz pública uno de los liderazgos más significativos de la historia nacional, un conductor especialmente llamativo para el presente de Chile, en el que tantos, casi todos, parecen moverse en la vida pública nacional por intereses pequeños, por miras de corto plazo, por ambiciones innobles.

      Una segunda dimensión que cabe resaltar hoy es la enorme visión de futuro del presidente

      En este tema vale la pena distinguir las tres dimensiones en que el Presidente enfoca el trabajo gubernamental; por una parte, difunde con persistencia los principios políticos que inspirarán a esta nueva formulación constitucional; por otra, determina las instancias que la estudiarán y, finalmente, aborda los principales problemas jurídicos que son típicos de un período de transición institucional.

      En el plano de los principios, lo primero que diferencia al Gobierno de Pinochet respecto de los demás regímenes militares de Iberoamérica, es que el Presidente haya querido darse un marco de institucionalidad desde el inicio, lo que no es propio de una dictadura, sino de un gran proyecto nacional. A partir de sus lecturas, Pinochet ha llegado a la conclusión de que un hombre sin marco, tiende a desbordarse. Ya desde los primeros momentos del nuevo Gobierno comienzan a aparecer las definiciones, y después la Declaración de Principios, las Líneas de la Junta, etc.

      Es el propio Presidente quién comienza a dar luces. Ya en el mismo mes de septiembre de 1973 afirma que hay que ir a una nueva Constitución, puesto que afianzadas las metas de control del caos subversivo y económico, “las FFAA y de Orden darán paso al restablecimiento de nuestra democracia, para lo cual, afirma que de cada línea ideológica se ha tomado lo mejor, pero “no pretendemos tampoco crear un nuevo sistema”, en cuanto sea una novedad completa en la historia de las instituciones políticas, como se pretendió en otros momentos de la historia nacional. En todo caso, va quedando claro que el propósito fundamental del nuevo Gobierno es reconstruir la democracia. “la que deberá renacer purificada de los vicios y malos hábitos que terminaron por destruir nuestras instituciones.” Se trata de “abrir un nuevo régimen político, de establecer uno duradero y de proyección futura” aunque todavía sus contornos no estén perfilados.

      Poco más de seis meses después el Presidente va caracterizando la democracia a la que aspira: “El objetivo central de la Junta de Gobierno es recuperar a Chile como país auténticamente libre y soberano, dando a todos sus habitantes, la oportunidad de alcanzar mejores destinos y una realización integral, (porque) concebimos la sociedad como un conglomerado humano cuyo eje fundamental es el respeto a la persona humana, en sus más esenciales atributos naturales y espirituales.” A finales de abril de 1974, todas las dudas se están disipando, puesto que se habla claramente de un Objetivo Nacional, consistente en la democracia social, efectiva y moderna, en la erradicación de la pobreza y en la proyección de la imagen de Chile al mundo. A lo anterior, el Presidente liga la idea de que el Gobierno no es transitorio y que, por lo tanto, hay tiempo para hacer los cambios necesarios: “hemos dicho que no somos un Gobierno transitorio de administración, para caer en los mismos vicios anteriores que destruirían definitivamente nuestra patria, como tampoco nos hemos hecho cargo del poder para perpetuarnos en él, lo que sería ajeno a la tradición de nuestra República.” Además, afirma que “la institucionalidad deberá contar con una “nueva generación de chilenos”, porque Pinochet ya esta pensando en aquélla que con él irá madurando para conducir a Chile.

      Mes a mes el Presidente va dando más luces: Se tratará de gestar una democracia “social, efectiva, moderna, “lo que supone una construcción fundada en los valores libertarios de la sociedad occidental y en la democracia como forma de vida indisolublemente ligada a nuestra tradición nacional.” Pero Pinochet matiza, eso sí, que “sería un error grave y suicida confundir la esencia libertaria de la democracia, con las fórmulas institucionales y políticas superadas por los tiempos; (…) si queremos preservar esa esencia más profunda de la democracia, debemos generar nuevas expresiones y mecanismos institucionales que favorezcan su eficacia,” agrega.

      Se va así caracterizando el tipo de autoridad que debe existir: despolitizada, independiente, fuerte, impersonal, justa. Como Chile debe volver a ser un país soberano, centrado en la dignidad de la persona humana, la institucionalidad tiene que reconocer además que existen derechos de las personas que son anteriores y superiores al Estado, todo lo cual se funda en la Declaración de Principios.

      Para poner en práctica todo lo anterior, el Gobierno dispone el estudio y redacción de una nueva Constitución, siguiendo la mejor tradición, es decir, mediante un trabajo meditado y consiguiente al funcionamiento de las instituciones. Tal como durante Portales, desde un comienzo se pretende que las normas estén subordinadas a la realidad.

      Como el texto de 1925 sólo está vigente “en la medida que la actual situación del país lo permita para el mejor cumplimiento de los postulados que (la Junta) se propone, la tarea de un reemplazo constitucional orgánico se encarga a una Comisión que empieza sus reuniones el 24 de septiembre de 1973. El encargo de este grupo de trabajo es trascendental: “estudiar, elaborar y proponer un anteproyecto de nueva Constitución.”

      La Comisión va recibiendo gradualmente los principios que pretenden establecerse en la nueva institucionalidad y el Presidente Pinochet va tomando contacto con sus miembros, en conjunto o por separado.

      Después de un largo camino de años de estudio y ponderación, se llegó al 11 de septiembre de 1980. El acto plebiscitario convocado por la Junta se efectúa con entera calma en todo Chile; al final de la Jornada se da a conocer el resultado. Sí 67.04%, no 30.19%. Augusto Pinochet Ugarte,  el 11 de marzo de 1981, pasa a ser el nuevo presidente constitucional de Chile. Ha cumplido todos sus anuncios sobre el modo y los plazos por los que Chile tendría este nuevo marco. Ha tenido que superar dudas y vaivenes   -especialmente significativa es su famosa definición de Chacarillas en 1977-   y ha consumado el más detenido, profundo y largo estudio de que haya sido jamás objeto una constitución en la historia de Chile.

      Qué diferencia notable con la improvisación, los devaneos ideológicos y la frivolidad con la que algunos quieren impulsar, pronto y mal, una nueva Constitución para Chile.

      La tercera dimensión que quiero comentar, es el cumplimiento de la palabra empeñada en Augusto Pinochet Ugarte, con especial referencia  al plebiscito de 1988.

      Algunas versiones afirman que tres días antes del plebiscito el Presidente lleva a los miembros de la Junta a la sala de computadores y les explica cómo se sabrán los resultados. El almirante Merino le pregunta sobre una posible derrota, pero el Presidente, molesto, simplemente le contesta que de ser así hasta ahí llega la elección, porque la amenaza de Volodia Teitelboim es demasiado grave; enfáticamente asegura que no entregaría el gobierno bajo esas circunstancias de peligro institucional. Ya la noche anterior al plebiscito el general Ballerino rompe en parte la convicción presidencial en su victoria, confidenciándole que una persona muy bien informada le ha manifestado sus dudas.

      Hacia las 20 horas del 5 de octubre no cabe duda que todo va mal y en el Consejo de gabinete de las 12 de la noche se sabe que ya no hay vuelta para la opción presidencial. Pinochet entra a la sala donde sesiona el Consejo de ministros y con emoción contenida simplemente afirma: “señores, hemos tenido un tropiezo; tenemos que asumirlo todos y seguir adelante; la situación es normal en el país y los cursos de acción están dados en la Constitución;” la renuncia del gabinete es enérgicamente rechazada por el Presidente, porque no es un tema del momento; pide atención, coordinación y que sigan las instrucciones dadas a través del ministerio del Interior.

      Conocidos los resultados ya decisivos para la derrota del Presidente, hacia las 2 de la mañana Pinochet sigue muy inquieto por la situación de orden público que pueda producirse y habla de “tomarnos la calle,” pide apoyo a las restantes fuerzas para controlar eventuales brotes de violencia; incluso solicita poderes más amplios, pero cuando se los niegan, simplemente toma todo con ecuanimidad y sin enojo. No parece haber en la mente de Pinochet ningún afán por desconocer el resultado, sino la más obvia preocupación por las consecuencias de un eventual estallido de turbas armadas, consonante con la lentitud en la entrega de los resultados, que se ha estimado “un costo asumido deliberadamente, en aras de la seguridad y el orden.”

      El No gana con el 54,7% (3.959.495 votos), postergando al Sí que obtiene un 43,00% (3.111.875 votos).

      Pinochet trabaja con serenidad, tranquilidad y entereza desde el mismo día siguiente de la derrota, aunque no puede ocultar su sorpresa y desazón. Entiende que tiene que adaptarse a una situación muy dolorosa. Pero sigue trabajando con ese carácter admirable que tiene para sobreponerse a cualquier cosa, “sigue trabajando con el espíritu de un buen soldado.”

      La dura derrota electoral, eso sí,  no implica que el Presidente abandone su convicción en el modelo económico que tanto bienestar le ha dado al país, aunque más de la mitad de los chilenos no lo hayan sabido reconocer e, incluso, muchos de ellos hayan olvidado la situación en la que se encontraban apenas quince años atrás.

      En las postrimerías de su gobierno, Pinochet hace un recuento de sus propósitos en esta materia. Afirma que nunca ha pretendido dar recetas en el plano laboral, “pero si pensáramos en la clave de nuestro éxito, tal vez podríamos sostener que ella se funda en una voluntad común de emprender y de superar todo obstáculo transitorio en busca de mejores oportunidades;” efectivamente, los logros alcanzados son una muestra “de nuestro esfuerzo por dignificar al trabajador chileno; Chile no es apto para sembrar y cosechar proletarios; Chile merece ser un país de propietarios; hacia allá ha estado dirigida nuestra tarea en el campo laboral y los trabajadores así lo han entendido; no sólo tienen derecho a trabajar; también lo tienen a participar.”

      Es el momento de los balances sobre el gobierno, mientras el Presidente se prepara para dejar su cargo. Nadie tiene duda alguna de que Pinochet cumplirá su palabra y entregará el mando de la nación. En eso, no hay dos opiniones.

      Donde sí se plantean las divergencias es en la calidad con que Pinochet sale de su cargo y entra al juicio de sus conciudadanos. Jaime Guzmán cubre de elogios al Primer mandatario, mientras que Andrés Allamand estima que si Pinochet “no hubiera pretendido permanecer 24 años en el gobierno, la historia habría recogido su figura mucho mejor.” En esas dos posturas se prefiguraba lo que vendría: los leales al hombre leal; y los otros.

      El Presidente, por su parte, prepara las últimas horas. Acepta uno que otro homenaje en los días finales de febrero y le pide a la ciudadanía que considere a la unidad nacional “como un objetivo que es consustancial a la acción de todo futuro gobierno, porque Chile ya experimentó suficientemente las nefastas consecuencias que traen consigo la división social, el odio y la estéril lucha de clases.” Por eso, instruye al ministro del Interior para que no autorice manifestaciones políticas o concentraciones de adhesión a su persona y al gobierno antes de la transmisión del mando; quiere que los actos estén revestidos de solemnidad y sobriedad.

      Y comienza la cuenta regresiva. El 10 de marzo se dirige al país y a las 19.48 cruza por última vez como Jefe de Estado las puertas de La Moneda, que se cierran simbólicamente detrás de él.

      Para terminar sólo pide “unirnos en un solo esfuerzo conjunto que asegure el éxito del gobierno que se inicia, en bien de toda la familia chilena y del destino promisorio que se merece.”

      Pero siempre hay un último día: el 11, desde temprano gran cantidad de personas con cartas, ramos de flores y todo tipo de regalos acuden a su casa. Desde ella el Presidente se dirige a la Escuela Militar; a lo largo de todo el recorrido, que hace en un auto descubierto, miles de personas lo vitorean e incluso lo acompañan corriendo a sus costados. Va sereno, a veces sonríe, pero sin duda sufre por la incertidumbre que se cierne por su Patria tan amada.

      Finalmente, llega al Congreso en Valparaíso. Preparar este día ha costado mucho, por las absurdas exigencias de la Concertación, como que no se ejecute el Himno nacional cuando entre el Presidente Pinochet. Los acuerdos han sido largamente trabajados, pero podrían romperse. Aun bajo esa sospecha, la ceremonia resulta solemnísima -sólo empañada por aislados actos de violencia fuera del recinto y algún desagrado dentro de la sala-  y muchos de sus detractores no pueden creer lo que están viendo: Augusto Pinochet Ugarte se despoja de la banda presidencial, la entrega y felicita amablemente a Patricio Aylwin. La piocha, eso sí, la entrega directamente al nuevo Presidente, para dejar en claro el término de la misión histórica realizada.

      “Hemos concluido una exitosa jornada,” afirma el ahora ex presidente Pinochet.

      Una exitosa jornada de 16 años y medio. Palabra empeñada, misión cumplida: a través de Augusto Pinochet Ugarte, Chile ha escogido la libertad.

Muchas gracias