Batalla de Maipú y día del arma de Caballería Blindada
Jorge Villarroel Carmona
“Como Santiago Bueras, al viento”
El domingo 5 de Abril de1818, “fue para los patriotas el todo o nada” en Maipú.
Atrás quedaron la campaña al sur de 1817 y la sorpresa de Cancha Rayada.
El amanecer de ese día permitió ver el despliegue de las fuerzas:
El Ejército Patriota al mando del General San Martín con tres divisiones (al mando de los coroneles Las Heras, Alvarado y Quintana de reserva), al frente el Ejército realista comandado por el general Mariano Osorio también con tres Divisiones (al mando de los brigadieres Ordoñez, López de Morla y Primo de Rivera, sin reserva), entre estas “𝘂𝗻𝗮 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗵𝗼𝗻𝗱𝗼𝗻𝗮𝗱𝗮” que separaba a las fuerzas en 400 mts. y limitando la eficacia de los cañones de avancarga con alcances de 250 a 300 mts.
Cruza al bajo de la hondonada el 2do escuadrón de Cazadores, a “galope tendido”, es el Teniente Coronel Santiago Bueras, conocido como el huaso Bueras,
(𝗛𝘂𝗮𝘀𝗼 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗺𝗽𝗼, 𝗻𝗮𝗰𝗶𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗣𝗲𝘁𝗼𝗿𝗰𝗮 𝘆 𝗱𝗶𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗯𝗮𝗹𝗹𝗼) que cobro fama en Quechereguas y en Cancha Rayada, en esta última fue quien salvó la vida del General O”Higgins.
“La célere caballería surca el suelo, levantando polvaredas al cielo”. El escenario comprende desde oriente a poniente: Las Haciendas del Descanso, Ortuzar, Lomas Blancas, Pajaritos, El Rozal, Cerrillos de Errázuriz, La Farfana hasta allá lejos en Las Casas de lo Espejo, con dirección a la rinconada de Maipú. Ese 5 de Abril, galoparán a la carga mil jinetes y aparejos.
Choque e impacto estruendoso de la Caballería de ambos contendores, colisión de caballos blancos, colorados, mulatos y alazanes, tordillos, se oyen relinchos, crujidos de corazas con ecos de acero, los jinetes siguen al Huaso Bueras, sorprendiendo cuando este carga blandiendo su sables a mandobles, otros atrás afirman lanzas, es una masa estridente de arreos y pujanza. Los potros y yeguadas con destrezas exhiben cabriolas, corbetas y grupadas, cambian aires: del galope al trote, del trote al paso presionando con sus pechos y grupas. El fiero y estrecho combate obliga a los caballos a realizar piruetas donde, unos espoleados en el tumulto “piafán” y en ese ahogo de jinetes y caballos se van generando encuentros, cayendo herrajes.
Las cabalgaduras deben soportar los frenos: “en bruscos altos”, cediendo a la pierna los más avezados.
Soldados de Caballería “Huasos y gauchos” enfrentan a “los picadores ibéricos”, y también a los infantes y artilleros”.
“Las huestes montadas de Cazadores en combate siguiendo a sus líderes “Bueras y Freire” se presentan con Casacas azules, petos con hombreras trenzadas, morriones negros, blancas bandoleras, pistolas, sables acerados y arqueados, van asaltando las posiciones defensivas de la infantería de Ordoñez quienes iniciaban un contrataque, el cual fue frenado por estos bravos jinetes que cargaron rompiendo sus defensas, dislocando con los Granaderos de Zapiola el borde delantero también de López de Morla y de Primo de Rivera, en ese intertanto una bala impacta al Huaso Bueras, haciéndolo caer al gran gigante de su caballo, todo fue tan rápido, que exacerbó la furia de sus huestes la que se hizo incontenible mostrando la fuerza de las filas de los cuerpos montados”.
Es en Maipú donde destacan a lo lejos jinetes patriotas y realistas empuñando Lanzas de cuyos pendones flamean al viento sendos gallardetes amarillos, naranjos, rojos, negros, azules y celestes, con grabados y bordados en hilos de plata, y de oro dentadas, filigranas de Dragones, Cornos, Lanzas y Granadas.
El combate estrecho se concentra en las defensas realistas que diezmadas se van replegando a nuevas posiciones hacia retaguardia, retumban los oídos con los impactos del fuego artillero, la Caballería patriota no cesa se atacar cortando la retirada y todos con fuego en sus miradas.
Los clarines anuncian “victoria”. Las huestes realistas, abandonan todo a su paso, cañones yacen en fangos, cuadro lúgubre que contrasta con la brillantez del día, también abandonan pertrechos y miles de proyectiles, quedando realistas heridos diseminados y febriles.
La patria ya es libre. Osorio se retira despavorido, sólo queda Ordoñez en Lo Espejo, afeblecido. Los realistas han sido aniquilados.
Abrazo de próceres y vítores y la patria bendice la fe y decisión de la Caballería del Ejército libertador y chileno y la figura del gran huaso Bueras que murió a la cabeza de su Escuadrón “quedará para siempre en el recuerdo del Ejército como ejemplo y paradigma de aquel jinete huaso de los sables cruzados”.
La Unión de Oficiales en Retiro de la Defensa Nacional, hace llegar un cordial saludo a todos nuestros socios que fueron parte importante de la historia y desarrollo de esta importante arma de choque y aplastamiento y a quienes una vez lucieron con orgullo el parche celeste y amarillo. Que tengan un gran y brillante día.
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